7/04/2021, 16:42
Juro escuchó las palabras de Yota, ciertamente conmovido. Hacía mucho tiempo desde que alguien se preocupaba por él de esta manera. De verdad le habían dejado de ver como un monstruo.
— Gracias por depositar vuestra confianza en mí. Significa mucho, de verdad — admitió, realmente feliz. Puede que Kumopansa siguiera desconfiando de él, pero al menos, había accedido a ayudarle —. Pero entenderás que esto no es precisamente una decisión que se pueda tomar a la ligera. Si me presento en la aldea contigo de aquí a unas semanas y tu plan no funciona, moriré. Y no solamente eso. Podrían acusarte de haber colaborado con un traidor, y hasta podrías correr mi misma suerte.
» No quiero arriesgar nuestras vidas, Yota. Y no me gustaría que tu arriesgases tu posición en la aldea por intentar salvarme — Juro se revolvió el pelo, agotado —. ¿Qué quieres que haga? Por mucho que confíe en ti, la aldea me odia y estoy seguro de que la Morikage también. ¿Es tu relación tan buena con ella como para creer que confiará en ti sin ninguna prueba? ¿Cómo diablos me va a aceptar la villa después de asesinar a su líder? Todo lo que ha pasado después de ese momento es responsabilidad mía.
Todo era simplemente más difícil. Sabía que Yota intentaba animarle. Ojalá simplemente hubiera podido confiar en él. Se moría de ganas de acatar el plan de su compañero y, por una vez, limitarse a seguir las directrices de otros. Pero no podía hacer eso. Llevaba demasiado tiempo por su cuenta como para saber que la vida no era tan sencilla. Era imposible decirle que de buenas a primeras confiara su vida al juicio de otro, que ahora mismo, estaba dejandose llevar por sus sentimientos más que por los hechos racionales.
Todo su instinto le indicaba que algo así era imposible. Y había aprendido a fiarse de él en todo aquel tiempo que llevaba por su cuenta.
— Quiero asesinar a Kurama. Ese es mi propósito. Es lo que le prometí a Chōmei y si no fuera por sus generales, nos habríamos evitado muchos problemas. A estas alturas me da igual el pasado, pero sé que el futuro será mucho mejor sin él — afirmó Juro —. Si muero, no solo se perderá mi vida, sino que Chōmei desaparecerá durante vete tú a saber cuanto tiempo. Cuando él regrese, quizá ya sea demasiado tarde. No puedo arriesgarme. Quiero aprovechar el poder que hemos conseguido los dos juntos para hacer algo por el mundo antes de que mi paso por él se termine.
— Gracias por depositar vuestra confianza en mí. Significa mucho, de verdad — admitió, realmente feliz. Puede que Kumopansa siguiera desconfiando de él, pero al menos, había accedido a ayudarle —. Pero entenderás que esto no es precisamente una decisión que se pueda tomar a la ligera. Si me presento en la aldea contigo de aquí a unas semanas y tu plan no funciona, moriré. Y no solamente eso. Podrían acusarte de haber colaborado con un traidor, y hasta podrías correr mi misma suerte.
» No quiero arriesgar nuestras vidas, Yota. Y no me gustaría que tu arriesgases tu posición en la aldea por intentar salvarme — Juro se revolvió el pelo, agotado —. ¿Qué quieres que haga? Por mucho que confíe en ti, la aldea me odia y estoy seguro de que la Morikage también. ¿Es tu relación tan buena con ella como para creer que confiará en ti sin ninguna prueba? ¿Cómo diablos me va a aceptar la villa después de asesinar a su líder? Todo lo que ha pasado después de ese momento es responsabilidad mía.
Todo era simplemente más difícil. Sabía que Yota intentaba animarle. Ojalá simplemente hubiera podido confiar en él. Se moría de ganas de acatar el plan de su compañero y, por una vez, limitarse a seguir las directrices de otros. Pero no podía hacer eso. Llevaba demasiado tiempo por su cuenta como para saber que la vida no era tan sencilla. Era imposible decirle que de buenas a primeras confiara su vida al juicio de otro, que ahora mismo, estaba dejandose llevar por sus sentimientos más que por los hechos racionales.
Todo su instinto le indicaba que algo así era imposible. Y había aprendido a fiarse de él en todo aquel tiempo que llevaba por su cuenta.
— Quiero asesinar a Kurama. Ese es mi propósito. Es lo que le prometí a Chōmei y si no fuera por sus generales, nos habríamos evitado muchos problemas. A estas alturas me da igual el pasado, pero sé que el futuro será mucho mejor sin él — afirmó Juro —. Si muero, no solo se perderá mi vida, sino que Chōmei desaparecerá durante vete tú a saber cuanto tiempo. Cuando él regrese, quizá ya sea demasiado tarde. No puedo arriesgarme. Quiero aprovechar el poder que hemos conseguido los dos juntos para hacer algo por el mundo antes de que mi paso por él se termine.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
...
Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60