15/04/2021, 23:16
Se llevo una mano al pelo y se lo revolvió. No sabía ni cómo expresarse ya. Él también estaba cansado y demasiado agobiado con la situación. Habían sido muchas emociones.
— Por supuesto que sé que es un suicidio. No estoy tan ciego. Pero, ¿qué opciones te crees que he tenido durante este tiempo desde el exilio? Presentarme en Kusagakure habría sido mi condena, y aunque las otras aldeas decidieran no entregarme por alguna razón, eso solo empeoraría la delicada situación en la que nos encontramos. Hemos estado solos y nuestra única manera de seguir adelante ha sido aceptarlo — suspiró.
» Kurama no va a esperar a que haga las paces con la villa, si es que ocurre alguna vez. Después de lo que ocurrió en aquella misión, nos querrá muertos y es un milagro que no nos haya encontrado ya. Pero no voy a escapar más. Si algo sucede y es mi deber ir, iré, aunque nadie nos respalde, Yota. Es algo que he asumido.
De cualquier manera, eso no implicaba que se estuviera cerrando a la propuesta de su compañero. Más bien, que tanto si acertara como fallara, sus intenciones iban a ser las mismas. Trataría de hacer su cometido en la vida, el que había asumido, y pasara lo que pasara, todo terminaría.
Con suerte, quizá podría ser un peso que inclinara la balanza a favor de la humanidad. Sin ella, al menos podría contribuir en algo.
— Mira, no me malinterpretes. Ojalá pudiéramos volver a los tiempos de antes. Es solo que es... difícil de creer, ¿vale? Yo... no quiero hacerme falsas esperanzas. No sé si podría... — trató de juntar su discurso en algo coherente —. Dices que la confianza tiene que ser mutua, ¿no? Tienes razón, sí... pero creo que tengo el mismo derecho que tú a dudar, ¿no? Te recuerdo que me has pedido una prueba antes de creer en mi y la he cumplido. Aunque creáis en mi, tú eras prácticamente la persona más cercana a mí en la villa sin contar a mi familia. Tú no eres el problema, sino los demás. Necesito saber si alguien de verdad va a estar dispuesto a escuchar mi versión de la historia, antes de jugarme el cuello.
¿Tan irracional estaba siendo acaso para que le miraran de aquel modo? El que tenía delante, que había sido su mejor amigo en el pasado, le estaba pidiendo que abandonara toda protección para adentrarse en un lugar en el que probablemente le recibirían con la muerte, sin si quiera una seguridad de que eso no pasaría, más que la de que tenía que confiar.
Quería confiar. Pero lamentablemente, la confiazaba se ganaba. Y aunque no quería dudar, tampoco quería morir.
— Por supuesto que sé que es un suicidio. No estoy tan ciego. Pero, ¿qué opciones te crees que he tenido durante este tiempo desde el exilio? Presentarme en Kusagakure habría sido mi condena, y aunque las otras aldeas decidieran no entregarme por alguna razón, eso solo empeoraría la delicada situación en la que nos encontramos. Hemos estado solos y nuestra única manera de seguir adelante ha sido aceptarlo — suspiró.
» Kurama no va a esperar a que haga las paces con la villa, si es que ocurre alguna vez. Después de lo que ocurrió en aquella misión, nos querrá muertos y es un milagro que no nos haya encontrado ya. Pero no voy a escapar más. Si algo sucede y es mi deber ir, iré, aunque nadie nos respalde, Yota. Es algo que he asumido.
De cualquier manera, eso no implicaba que se estuviera cerrando a la propuesta de su compañero. Más bien, que tanto si acertara como fallara, sus intenciones iban a ser las mismas. Trataría de hacer su cometido en la vida, el que había asumido, y pasara lo que pasara, todo terminaría.
Con suerte, quizá podría ser un peso que inclinara la balanza a favor de la humanidad. Sin ella, al menos podría contribuir en algo.
— Mira, no me malinterpretes. Ojalá pudiéramos volver a los tiempos de antes. Es solo que es... difícil de creer, ¿vale? Yo... no quiero hacerme falsas esperanzas. No sé si podría... — trató de juntar su discurso en algo coherente —. Dices que la confianza tiene que ser mutua, ¿no? Tienes razón, sí... pero creo que tengo el mismo derecho que tú a dudar, ¿no? Te recuerdo que me has pedido una prueba antes de creer en mi y la he cumplido. Aunque creáis en mi, tú eras prácticamente la persona más cercana a mí en la villa sin contar a mi familia. Tú no eres el problema, sino los demás. Necesito saber si alguien de verdad va a estar dispuesto a escuchar mi versión de la historia, antes de jugarme el cuello.
¿Tan irracional estaba siendo acaso para que le miraran de aquel modo? El que tenía delante, que había sido su mejor amigo en el pasado, le estaba pidiendo que abandonara toda protección para adentrarse en un lugar en el que probablemente le recibirían con la muerte, sin si quiera una seguridad de que eso no pasaría, más que la de que tenía que confiar.
Quería confiar. Pero lamentablemente, la confiazaba se ganaba. Y aunque no quería dudar, tampoco quería morir.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60