7/07/2021, 04:10
—Mi apellido es Nara. Aunque no es necesario requerir a tantas formalidades. Está todo bien.
Esa inocencia en su voz le devolvió la sonrisa de inmediato. A pesar de que apenas le sacaba dos años a la joven Jun, para ella era un abismo de diferencia, sobre todo en altura.
—S-si, puede ser que tengas razón. Aunque, bueno, hay que saber por lo menos un poco de todo...
Con esas palabras casi parecía recochinearse en que Chika no sabía ni coger una espada como Amenokami manda. Sin embargo, si eso la llevaba a su dojo y podía entrenarse mejor, todo estaba bien.
Entonces, justo cuando Chika iba a abrir la boca para contestar, se abrió la puerta de la casa.
—¿Todo bien Jun?
Apareció un hombre para preguntar por la joven y Chika solo le saludó intentando parecer tan inocente y no secuestradora como fuese posible mientras vestía una capa negra impermeable, que era la indumentaria oficial de secuestradores.
Jun, por su parte, le tiró la espada envainada a la cabeza al hombre y compartieron un intercambio bastante animado de palabras.
—¿Quién eres?
— Soy Kaminari Chika, del dojo Kaminari, pasaba por aquí cuando... — señaló la espada y el muro para dar a entender toda la situación.
—No molestes, ya es demasiado que me hayas dañado la mano.
Chika mantuvo una sonrisa leve mientras los dos familiares seguían hablando. La verdad es que no le importaría seguir hablando con Jun tanto como ella quisiera, incluso la invitaría a algún dulce, aunque iba a ser difícil proponer eso sin parecer de verdad una secuestradora. Tampoco quería parecer maleducada así que estaba en un punto complejo.
Esa inocencia en su voz le devolvió la sonrisa de inmediato. A pesar de que apenas le sacaba dos años a la joven Jun, para ella era un abismo de diferencia, sobre todo en altura.
—S-si, puede ser que tengas razón. Aunque, bueno, hay que saber por lo menos un poco de todo...
Con esas palabras casi parecía recochinearse en que Chika no sabía ni coger una espada como Amenokami manda. Sin embargo, si eso la llevaba a su dojo y podía entrenarse mejor, todo estaba bien.
Entonces, justo cuando Chika iba a abrir la boca para contestar, se abrió la puerta de la casa.
—¿Todo bien Jun?
Apareció un hombre para preguntar por la joven y Chika solo le saludó intentando parecer tan inocente y no secuestradora como fuese posible mientras vestía una capa negra impermeable, que era la indumentaria oficial de secuestradores.
Jun, por su parte, le tiró la espada envainada a la cabeza al hombre y compartieron un intercambio bastante animado de palabras.
—¿Quién eres?
— Soy Kaminari Chika, del dojo Kaminari, pasaba por aquí cuando... — señaló la espada y el muro para dar a entender toda la situación.
—No molestes, ya es demasiado que me hayas dañado la mano.
Chika mantuvo una sonrisa leve mientras los dos familiares seguían hablando. La verdad es que no le importaría seguir hablando con Jun tanto como ella quisiera, incluso la invitaría a algún dulce, aunque iba a ser difícil proponer eso sin parecer de verdad una secuestradora. Tampoco quería parecer maleducada así que estaba en un punto complejo.