8/07/2021, 05:52
La familia Sagisō tenía una casa en Notsuba, y aquella era la primera vez que Ranko iba sola. Después de su misión con su nueva amiga Lyndis, y de su intrigante encuentro con Nao, la kunoichi de la larga y esponjosa trenza decidió visitar el País de la Tierra para despejar su mente.
Ranko había arribado a la casa el día anterior, y lo había pasado descansando y comiendo en Notsuba. La Kusajin se puso en marcha a la mañana siguiente, con ropas de su estilo habitual, pero de colores amarillos y naranjas. Había escuchado de la Torre de Meditación al noroeste dela ciudad, y quiso echarle un vistazo. Entre carreras y ejercicios en el camino, Ranko llegó a la torre antes de mediodía.
Le sorprendió que, más que una torre, parecía un pilar de maderos amontonados, al menos para su gusto. Con su mochila llena de bocadillos, Ranko comenzó a escalar, tomando carrera y subiendo por la superficie con sus pies adhiriéndose con chakra. El último tramo lo subió de un salto, y cayó con fuerza en el borde de la cima.
—¡Sí! —exclamó mientras alzaba los brazos, como si fuese un gran logro. Sin embargo, bajó las manos y se encogió de hombros, apenada, cuando vio a una chica ya arriba. Parecía estar meditando.
"Ah, por supuesto, es la torre de Meditación, ¿No? ¡Y yo gritando como si estuviese sola!"
—¡Di-disculpe! ¡N-no quise interrumpirla! —Ranko le dedicó una profunda reverencia a aquella chica peliazul. Esperaba no haber sido una molestia.
Ranko había arribado a la casa el día anterior, y lo había pasado descansando y comiendo en Notsuba. La Kusajin se puso en marcha a la mañana siguiente, con ropas de su estilo habitual, pero de colores amarillos y naranjas. Había escuchado de la Torre de Meditación al noroeste dela ciudad, y quiso echarle un vistazo. Entre carreras y ejercicios en el camino, Ranko llegó a la torre antes de mediodía.
Le sorprendió que, más que una torre, parecía un pilar de maderos amontonados, al menos para su gusto. Con su mochila llena de bocadillos, Ranko comenzó a escalar, tomando carrera y subiendo por la superficie con sus pies adhiriéndose con chakra. El último tramo lo subió de un salto, y cayó con fuerza en el borde de la cima.
—¡Sí! —exclamó mientras alzaba los brazos, como si fuese un gran logro. Sin embargo, bajó las manos y se encogió de hombros, apenada, cuando vio a una chica ya arriba. Parecía estar meditando.
"Ah, por supuesto, es la torre de Meditación, ¿No? ¡Y yo gritando como si estuviese sola!"
—¡Di-disculpe! ¡N-no quise interrumpirla! —Ranko le dedicó una profunda reverencia a aquella chica peliazul. Esperaba no haber sido una molestia.
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