12/07/2021, 11:30
—¿Realmente es legal comer dulces? No suena muy sano que digamos, si es que seguimos con la línea de que no desayunar tampoco es sano.
Jun seguía cogiendo a Chika a contrapie. Dio un paso atrás, intentando asimilar lo que le decía para poder contraargumentarle. Su expresión era de preocupación. ¿Y si no podía convencer, ya no a Jun, sino a sí misma? ¿Donde quedaba lo bueno de la vida? El dulce y la venganza.
— E-eh, el dulce es bueno. Tu cuerpo necesita dulces y desayuno. ¿Cómo iba a ser ilegal? No es sano comer una tonelada, pero uno o dos pasteles al día... Eso es lo que te da energia. Porque todos sabemos que la energia viene del dulce. Nadie se come barritas energeticas saladas, claro que no.
Acabó su argumentación asintiendo, como siempre hacía.
—Tomen niñas. —
—Tómalo tú. Yo agarro el otro.
Chika lo agarró de inmediato, sin pensar demasiado en nada. Aparte, claro, de convencer a Jun de que el dulce era lo mejor y de que desayunase mientras salían sus dangos. Era una adolescente resabiada así que solo había una forma de convencerla.
— ¿Y si... apostamos? Podemos hacer un combate y si yo gano, desayunas y si tú ganas, yo desayuno. Todos los días.
Un plan, sin fisuras.
Jun seguía cogiendo a Chika a contrapie. Dio un paso atrás, intentando asimilar lo que le decía para poder contraargumentarle. Su expresión era de preocupación. ¿Y si no podía convencer, ya no a Jun, sino a sí misma? ¿Donde quedaba lo bueno de la vida? El dulce y la venganza.
— E-eh, el dulce es bueno. Tu cuerpo necesita dulces y desayuno. ¿Cómo iba a ser ilegal? No es sano comer una tonelada, pero uno o dos pasteles al día... Eso es lo que te da energia. Porque todos sabemos que la energia viene del dulce. Nadie se come barritas energeticas saladas, claro que no.
Acabó su argumentación asintiendo, como siempre hacía.
—Tomen niñas. —
—Tómalo tú. Yo agarro el otro.
Chika lo agarró de inmediato, sin pensar demasiado en nada. Aparte, claro, de convencer a Jun de que el dulce era lo mejor y de que desayunase mientras salían sus dangos. Era una adolescente resabiada así que solo había una forma de convencerla.
— ¿Y si... apostamos? Podemos hacer un combate y si yo gano, desayunas y si tú ganas, yo desayuno. Todos los días.
Un plan, sin fisuras.