13/07/2021, 23:17
—Heeeeey. Que agresiva. Aunque me gusta esta faceta tuya. Tengo que seguir pagando las cosas.
Jun hundió su dedo lentamente en la mejilla inflada de Chika y ésta se fue desinflando con un cómico sonido hasta que la peliazul habló.
— ¡Nada de pagar tú! Eso no vale, Jun-chan. Habíamos quedado en que pagaba yo. Eres demasiado espabilada. A partir de ahora estaré bien atenta.
Frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—¿Dónde quieres hacerlo? Podríamos meternos aquí en mi casa si quieres. Si tienes otro lugar, solo dime.
Chika sonrió confiada. Una cosa era pelear en una discusión o en las decisiones del día a día, donde Jun podía jugarsela de cien maneras diferentes. Pero en el combate, hablaban el mismo idioma. El idioma de los puños y la electricidad. Bueno, y ahora de la Kodachi.
— Aquí está bien. Tendré cuidado de no romper nada, te lo prometo.
Se crujió los nudillos y esperó a que Jun liderase la marcha.
Jun hundió su dedo lentamente en la mejilla inflada de Chika y ésta se fue desinflando con un cómico sonido hasta que la peliazul habló.
— ¡Nada de pagar tú! Eso no vale, Jun-chan. Habíamos quedado en que pagaba yo. Eres demasiado espabilada. A partir de ahora estaré bien atenta.
Frunció el ceño y se cruzó de brazos.
. . .
—¿Dónde quieres hacerlo? Podríamos meternos aquí en mi casa si quieres. Si tienes otro lugar, solo dime.
Chika sonrió confiada. Una cosa era pelear en una discusión o en las decisiones del día a día, donde Jun podía jugarsela de cien maneras diferentes. Pero en el combate, hablaban el mismo idioma. El idioma de los puños y la electricidad. Bueno, y ahora de la Kodachi.
— Aquí está bien. Tendré cuidado de no romper nada, te lo prometo.
Se crujió los nudillos y esperó a que Jun liderase la marcha.