13/07/2021, 23:32
—No sé por qué, siempre me topo con usuarios de Raiton...
— Si te sirve de consuelo eres la primera kusajin con la que me cruzo.
Y entonces se dio cuenta que no tenía ningún sentido que eso la consolase de ninguna manera. Simplemente había intentado consolarla y le había dicho lo primero que se le había pasado por la cabeza.
— N-no, no, reitero... Me hace mejor un combate que pasar un rato sentada... Tal vez sonará bobo, pero siento que así puedo conocer mejor a las personas.
— Y a mí, pero, no sé, me sabe mal cortarte así. Pero si quieres, por supuesto, combatamos.
Había repetido como diez veces aquello, y lo repetiría cien veces más antes de quedar satisfecha de lo mal que le sentaba haberle cortado su intención de meditar. Ahora tendría que darle el mejor combate de su semana, porque Ranko parecía una chica experimentada y ruda, a pesar de su vergüenza. Ella apenas era la segunda vez que salía de la villa con bandana.
—¡Me encantaría conocerte, Kaminari-san! No sería la primera vez q-que entreno con alguien con quien recién me topo. Hace tiempo me enfrenté a un chico de Amegakure que peleaba con nintaijutsu de relámpago. Y curiosamente también tenía el cabello azul, ja ja
— ¿Nintaijutsu electrico? ¿Pelo azul? Uhm... — Chika se quedó un segundo pensativa antes de seguir. — Realmente... no conozco a mi familia biologica. Y yo también tengo Nintaijutsu electrico y el pelo azul. ¡Podría ser familia mia!
Lo dijo como si nada, enseñandole varios de sus mechones a Ranko con una mano, como si no fuesen visibles de normal.
La atmosfera se había relajado bastante. O más bien, la tensión ya no era por no saber qué decir exactamente, sino porque se avecinaba un buen combate. Probablemente no largo, pero bueno. La peliazul fue la primera en ponerse en guardia, cediendole el primer paso a Ranko.
— Aquí te espero. — le espetó, algo desafiante.
Quería ver qué hacía Ranko y cómo se movía. No solo estaba atenta para contraatacar sino que admiraría con toda la atención que pudiese su forma y estilo. En pos del bien de su dojo, por supuesto.
— Si te sirve de consuelo eres la primera kusajin con la que me cruzo.
Y entonces se dio cuenta que no tenía ningún sentido que eso la consolase de ninguna manera. Simplemente había intentado consolarla y le había dicho lo primero que se le había pasado por la cabeza.
— N-no, no, reitero... Me hace mejor un combate que pasar un rato sentada... Tal vez sonará bobo, pero siento que así puedo conocer mejor a las personas.
— Y a mí, pero, no sé, me sabe mal cortarte así. Pero si quieres, por supuesto, combatamos.
Había repetido como diez veces aquello, y lo repetiría cien veces más antes de quedar satisfecha de lo mal que le sentaba haberle cortado su intención de meditar. Ahora tendría que darle el mejor combate de su semana, porque Ranko parecía una chica experimentada y ruda, a pesar de su vergüenza. Ella apenas era la segunda vez que salía de la villa con bandana.
—¡Me encantaría conocerte, Kaminari-san! No sería la primera vez q-que entreno con alguien con quien recién me topo. Hace tiempo me enfrenté a un chico de Amegakure que peleaba con nintaijutsu de relámpago. Y curiosamente también tenía el cabello azul, ja ja
— ¿Nintaijutsu electrico? ¿Pelo azul? Uhm... — Chika se quedó un segundo pensativa antes de seguir. — Realmente... no conozco a mi familia biologica. Y yo también tengo Nintaijutsu electrico y el pelo azul. ¡Podría ser familia mia!
Lo dijo como si nada, enseñandole varios de sus mechones a Ranko con una mano, como si no fuesen visibles de normal.
La atmosfera se había relajado bastante. O más bien, la tensión ya no era por no saber qué decir exactamente, sino porque se avecinaba un buen combate. Probablemente no largo, pero bueno. La peliazul fue la primera en ponerse en guardia, cediendole el primer paso a Ranko.
— Aquí te espero. — le espetó, algo desafiante.
Quería ver qué hacía Ranko y cómo se movía. No solo estaba atenta para contraatacar sino que admiraría con toda la atención que pudiese su forma y estilo. En pos del bien de su dojo, por supuesto.