15/07/2021, 22:43
Durante todo el tiempo que sus pies estuvieron flotando en el aire, su corazón estaba en su nuca, golpeandole todas las paredes de su cráneo con cada latido. Mientras ella arañaba inutilmente como un gatito, Ranko llegó y la subió como si fuese una niña pequeña.
—¡Kaminari-san! ¡Lo-lo lamento! ¡N-no me fijé! ¡Qué to-tonta de mi parte!. ¿C-cómo te sientes?
Tomó varios segundos para volver a respirar a un ritmo normal y después empezó a reirse. Era completamente increible la fuerza que tenía Ranko. Si no hubiese bloqueado ese golpe igual le sacaba hasta el bazo de la patada.
Sentada en el suelo levantó la mirada a la kusajin, con una sonrisa.
— No es nada, Ranko-chan, no te preocupes. Creo que lo que más has dañado es mi espiritu. ¡No he podido hacer nada! Eres una artista marcial impresionante. Incluso cuando te pegaba, ganabas tú. Por Ame-no-Kami, qué vergüenza. Ya verás cuando se lo cuente a mi hermana.
Se pasó varias veces la manos por el pelo, intentando quitarselo de la cara, pero no parecía que quisiera cooperar.
— Me siento derrotada del todo. Pero al menos conseguí darte un par de golpes.
Contestó sonriente. Ya en los primeros golpes tuvo claro que Ranko estaba en otra liga, aún así había conseguido golpearla y recibir los suyos sin perder ningún organo vital, eso, era una victoria.
— Perdoname tú a mí por el susto que te he dado.
Tenía que ir pausando su discurso para tomar aire, porque entre la adrenalina de casi morir y del combate, estaba demasiado nerviosa para callarse y respirar.
—¡Kaminari-san! ¡Lo-lo lamento! ¡N-no me fijé! ¡Qué to-tonta de mi parte!. ¿C-cómo te sientes?
Tomó varios segundos para volver a respirar a un ritmo normal y después empezó a reirse. Era completamente increible la fuerza que tenía Ranko. Si no hubiese bloqueado ese golpe igual le sacaba hasta el bazo de la patada.
Sentada en el suelo levantó la mirada a la kusajin, con una sonrisa.
— No es nada, Ranko-chan, no te preocupes. Creo que lo que más has dañado es mi espiritu. ¡No he podido hacer nada! Eres una artista marcial impresionante. Incluso cuando te pegaba, ganabas tú. Por Ame-no-Kami, qué vergüenza. Ya verás cuando se lo cuente a mi hermana.
Se pasó varias veces la manos por el pelo, intentando quitarselo de la cara, pero no parecía que quisiera cooperar.
— Me siento derrotada del todo. Pero al menos conseguí darte un par de golpes.
Contestó sonriente. Ya en los primeros golpes tuvo claro que Ranko estaba en otra liga, aún así había conseguido golpearla y recibir los suyos sin perder ningún organo vital, eso, era una victoria.
— Perdoname tú a mí por el susto que te he dado.
Tenía que ir pausando su discurso para tomar aire, porque entre la adrenalina de casi morir y del combate, estaba demasiado nerviosa para callarse y respirar.