16/07/2021, 08:56
—N-no es necesario que digas eso…
— No, no, mi dojo me obliga a ser sincera y ha sido el combate más unilateral que he tenido nunca. ¡Y he peleado con niños! — Chika sonrió emocionada de haber encontrado a semejante genio del arte marcial.
—Oh, ¿Tu hermana también es artista marcial? ¡Sería genial conocerla también! Y n-no tienes que disculparte por nada… Creo q-que fue culpa de las dos e-el no darnos cuenta de dónde pisábamos jaja… D-déjame intentarlo…
Las manos de Chika estaban prácticamente temblando, de la adrenalina y la emoción. Las de Ranko perfectamente calmadas, certeras y suaves, se movieron hacia su flequillo y se lo llevó detrás de la oreja lentamente, con cuidado. Los ojos bicolores se posaron en los de la kusajin y su corazón se aceleró un instante. Apartó la mirada, sonrojada ahora ella.
— S-Sí, eh, mi hermana es... tiene... tenemos un dojo, sí. Ejem... Podríamos, ehm... ¿fijar una fecha? Para encontrarnos de nuevo, digo... ¡Para que conozcas a Kimi, claro! No es que... Ay, Ame-no-kami...
Apartó la mirada de Ranko en su totalidad, observar su poderosa figura no la estaba ayudando a relajarse. Se aclaró la garganta varias veces para poder hablar como una persona de nuevo. Era la primera vez que peleaba con alguien tan fuerte, eso era lo que estaba pasando. La admiración la cegaba.
—Ta-tal vez sólo te falta práctica. Yo llevo entrenando por mucho tiempo… E-es lo mío, je.
— Sí, apenas llevo un par de meses con todo el rollo este de ser ninja. Kimi y yo entrenabamos artes marciales, sin chakra ni técnicas, así que supongo que me queda mucho por aprender.
Volvió la mirada a Ranko, sonriente, algo menos avergonzada ahora.
— No, no, mi dojo me obliga a ser sincera y ha sido el combate más unilateral que he tenido nunca. ¡Y he peleado con niños! — Chika sonrió emocionada de haber encontrado a semejante genio del arte marcial.
—Oh, ¿Tu hermana también es artista marcial? ¡Sería genial conocerla también! Y n-no tienes que disculparte por nada… Creo q-que fue culpa de las dos e-el no darnos cuenta de dónde pisábamos jaja… D-déjame intentarlo…
Las manos de Chika estaban prácticamente temblando, de la adrenalina y la emoción. Las de Ranko perfectamente calmadas, certeras y suaves, se movieron hacia su flequillo y se lo llevó detrás de la oreja lentamente, con cuidado. Los ojos bicolores se posaron en los de la kusajin y su corazón se aceleró un instante. Apartó la mirada, sonrojada ahora ella.
— S-Sí, eh, mi hermana es... tiene... tenemos un dojo, sí. Ejem... Podríamos, ehm... ¿fijar una fecha? Para encontrarnos de nuevo, digo... ¡Para que conozcas a Kimi, claro! No es que... Ay, Ame-no-kami...
Apartó la mirada de Ranko en su totalidad, observar su poderosa figura no la estaba ayudando a relajarse. Se aclaró la garganta varias veces para poder hablar como una persona de nuevo. Era la primera vez que peleaba con alguien tan fuerte, eso era lo que estaba pasando. La admiración la cegaba.
—Ta-tal vez sólo te falta práctica. Yo llevo entrenando por mucho tiempo… E-es lo mío, je.
— Sí, apenas llevo un par de meses con todo el rollo este de ser ninja. Kimi y yo entrenabamos artes marciales, sin chakra ni técnicas, así que supongo que me queda mucho por aprender.
Volvió la mirada a Ranko, sonriente, algo menos avergonzada ahora.