19/07/2021, 18:09
—O-oh, un… ¡Oh, un dojo! Qué… Qué genial. M-mi madre me enseñó todo l-lo que sé, pero nunca se le ha ocurrido poner un dojo… Creo. Y-y claro que me gustaría que nos viéramos de nuevo. P-para entrenar claro. Co-contigo y Kimi-san.
Que Ranko aceptase volver a verse, a pesar de que fuese solo para conocer a su hermana, iluminó más su, para nada soleado, día. De repente, había salido el Sol y todo el viaje al País de la Tierra había merecido la pena. Sin embargo, algo cruzó su mente. Si Ranko peleaba con Kimi con la intensidad con la que había venido a por ella, ¡la destrozaría! Su sonrojo se transformó en palidez en un parpadeo.
— Ranko-chan, sé que está feo pedirtelo, pero... Si algún día tienes que pelear con Kimi, para entrenar y tal, ten cuidado. Es una niña todavía y sufrió un accidente hace no mucho, en el Valle de los Dojos. No sé si será capaz de aguantar tus golpes. — le pidió con una preocupación extraordinaria.
Por lo poco que había conocido a la Kusajin, parecía una chica sincera y tierna, lo cual le daba la sensación a Chika de que era seguro dejarla entrenar con Kimi. Kimi desde luego no iba a hacerle nada que Ranko no pudiese soportar y devolverle de una buena patada. Pero Ranko podía explotar a Kimi si iba al ritmo que había ido con ella, por eso le había pedido que se relajase con ella.
—¡Yotsuki! S-sí, Yotsuki. ¿Verdad? M-mi amigo Rōga me platicó que su clan, los Yotsuki, usaban un movimiento llamado Lariat pa-para encontrar a un hermano. ¿E-eres de ese clan también, Kaminari-san? ¿Es Kimi ese tipo de hermana?
— ¿Eh? — la pregunta la pilló por sorpresa, Ranko conocía hasta cómo se elegian las hermanas dentro del clan. Ese tal Rōga debía de estar desesperado por encontrar a un hermano para ir soltando sus secretos por ahí. ¿O tal vez no eran tan secretos? — Sí, algo así. Pero Kimi no es mi hermana de clan todavía. Como te he dicho, está algo débil y no puede igualar mi fuerza. Pero confío en que algún día esté lo suficientemente cerca de mi nivel para poder llamarnos hermanas, oficialmente y clanalmente.
Chika asintió con media sonrisa, como si la palabra que acababa de usar existiera.
Que Ranko aceptase volver a verse, a pesar de que fuese solo para conocer a su hermana, iluminó más su, para nada soleado, día. De repente, había salido el Sol y todo el viaje al País de la Tierra había merecido la pena. Sin embargo, algo cruzó su mente. Si Ranko peleaba con Kimi con la intensidad con la que había venido a por ella, ¡la destrozaría! Su sonrojo se transformó en palidez en un parpadeo.
— Ranko-chan, sé que está feo pedirtelo, pero... Si algún día tienes que pelear con Kimi, para entrenar y tal, ten cuidado. Es una niña todavía y sufrió un accidente hace no mucho, en el Valle de los Dojos. No sé si será capaz de aguantar tus golpes. — le pidió con una preocupación extraordinaria.
Por lo poco que había conocido a la Kusajin, parecía una chica sincera y tierna, lo cual le daba la sensación a Chika de que era seguro dejarla entrenar con Kimi. Kimi desde luego no iba a hacerle nada que Ranko no pudiese soportar y devolverle de una buena patada. Pero Ranko podía explotar a Kimi si iba al ritmo que había ido con ella, por eso le había pedido que se relajase con ella.
—¡Yotsuki! S-sí, Yotsuki. ¿Verdad? M-mi amigo Rōga me platicó que su clan, los Yotsuki, usaban un movimiento llamado Lariat pa-para encontrar a un hermano. ¿E-eres de ese clan también, Kaminari-san? ¿Es Kimi ese tipo de hermana?
— ¿Eh? — la pregunta la pilló por sorpresa, Ranko conocía hasta cómo se elegian las hermanas dentro del clan. Ese tal Rōga debía de estar desesperado por encontrar a un hermano para ir soltando sus secretos por ahí. ¿O tal vez no eran tan secretos? — Sí, algo así. Pero Kimi no es mi hermana de clan todavía. Como te he dicho, está algo débil y no puede igualar mi fuerza. Pero confío en que algún día esté lo suficientemente cerca de mi nivel para poder llamarnos hermanas, oficialmente y clanalmente.
Chika asintió con media sonrisa, como si la palabra que acababa de usar existiera.