27/07/2021, 11:13
—Ah, Notsuba... Podría ser. Las ciudades atiborradas no le gustan a Meme, pero mi familia tiene una casa allí, y podríamos vernos ahí, s-si están de acuerdo. ¡Ah, me encantaría ir a comer! . Así como entreno mucho, suelo comer mucho, mucho más, jajaja ¡Necesito proteína para tener músculos fuertes!
El error de Chika fue mirar dichos músculos. Apartó la mirada al instante, sonrojada. No entendía por qué le pasaba eso con Ranko. Había visto piernas musculosas antes, evidentemente las de Ranko eran otro rollo completamente. Se veían duras como una piedra y al mismo tiempo suaves y acariciables. Estaba segura de que valían tanto para partir huesos como para echarse una siesta encima.
Una siesta apoyada en el regazo de Ranko era todo lo que le pedía a la vida.
Tuvo que volver a la realidad cuando se dio cuenta de que no le había contestado a Ranko.
— Pues... — se llevó un dedo a la sien para darse golpecitos y recordar lo que le había dicho Ranko — Ah, pues sí. ¿Nos encontramos en la estación y nos llevas? Si es en tu casa podemos cocinar nosotras después de entrenar. ¡Será como un entrenamiento después del entrenamiento!
Chika se emocionó visiblemente ante la planificación.
—. No, no, es... No sabría describirlo. Desde que fue rescatada... Tiene una fuerte aversión a ser tocada, a-aunque sea una palmadita en la espalda. Creo... Creo que le recuerda a los experimentos que sufrió... Aunque... Por alguna razón a mí sí me deja.
Escuchó atentamente a Ranko, entristeciendose levemente por lo mal que lo pasaba su hermana.
— Vaya, lo siento por ella. Intentaremos tener cuidado y que todas nos divirtamos, ¿vale? Tú no te preocupes. — le dedicó una sonrisa sincera.
El error de Chika fue mirar dichos músculos. Apartó la mirada al instante, sonrojada. No entendía por qué le pasaba eso con Ranko. Había visto piernas musculosas antes, evidentemente las de Ranko eran otro rollo completamente. Se veían duras como una piedra y al mismo tiempo suaves y acariciables. Estaba segura de que valían tanto para partir huesos como para echarse una siesta encima.
Una siesta apoyada en el regazo de Ranko era todo lo que le pedía a la vida.
Tuvo que volver a la realidad cuando se dio cuenta de que no le había contestado a Ranko.
— Pues... — se llevó un dedo a la sien para darse golpecitos y recordar lo que le había dicho Ranko — Ah, pues sí. ¿Nos encontramos en la estación y nos llevas? Si es en tu casa podemos cocinar nosotras después de entrenar. ¡Será como un entrenamiento después del entrenamiento!
Chika se emocionó visiblemente ante la planificación.
—. No, no, es... No sabría describirlo. Desde que fue rescatada... Tiene una fuerte aversión a ser tocada, a-aunque sea una palmadita en la espalda. Creo... Creo que le recuerda a los experimentos que sufrió... Aunque... Por alguna razón a mí sí me deja.
Escuchó atentamente a Ranko, entristeciendose levemente por lo mal que lo pasaba su hermana.
— Vaya, lo siento por ella. Intentaremos tener cuidado y que todas nos divirtamos, ¿vale? Tú no te preocupes. — le dedicó una sonrisa sincera.