28/04/2022, 13:35
—¡Bola de imbéciles! —bramó la mujer, con la frente tan tensa como si le fuera a estallar en cualquier momento. Para horror de Suzaku, sus manos se entrelazaron en el sello de la serpiente. «¡Es una kunoichi!»—. ¡Tenían que hacerlo igual que la vez pasada! ¡Ahora no queda opción!
«¿Igual que la vez pasada?» Repitió Suzaku en su mente. Pero no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello.
Pese a la advertencia de uno de los cocineros, que trataba de levantarse a duras penas, la mujer que les bloqueaba el paso exhaló una enorme bocanada de agua. Suzaku se detuvo en seco, e intentó entrelazar las manos para realizar un Intercambio con una de las mesas más alejadas del local. Pero no era lo suficientemente rápida. El agua la atrapó entre sus garras, la envolvió en su asfixiante abrazo y la lanzó junto a Meme y el resto de cocineros hasta el fondo del restaurante. El choque contra la pared le cortó bruscamente la respiración, obligándola a toser violentamente para expulsar el agua que, inevitablemente había tragado.
—Mal... dita... —resopló, intentando moverse para volver a ponerse en pie.
Pero una sacudida de dolor recorrió todo su cuerpo cuando hizo el amago, y la obligó a volver a su postura inicial. Suzaku miró a su alrededor, entre aterrada y dolorida. Meme no parecía encontrarse en mejores condiciones, ¿pero qué había sido de Natsu?
«¿Igual que la vez pasada?» Repitió Suzaku en su mente. Pero no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello.
Pese a la advertencia de uno de los cocineros, que trataba de levantarse a duras penas, la mujer que les bloqueaba el paso exhaló una enorme bocanada de agua. Suzaku se detuvo en seco, e intentó entrelazar las manos para realizar un Intercambio con una de las mesas más alejadas del local. Pero no era lo suficientemente rápida. El agua la atrapó entre sus garras, la envolvió en su asfixiante abrazo y la lanzó junto a Meme y el resto de cocineros hasta el fondo del restaurante. El choque contra la pared le cortó bruscamente la respiración, obligándola a toser violentamente para expulsar el agua que, inevitablemente había tragado.
—Mal... dita... —resopló, intentando moverse para volver a ponerse en pie.
Pero una sacudida de dolor recorrió todo su cuerpo cuando hizo el amago, y la obligó a volver a su postura inicial. Suzaku miró a su alrededor, entre aterrada y dolorida. Meme no parecía encontrarse en mejores condiciones, ¿pero qué había sido de Natsu?