16/02/2016, 20:08
(Última modificación: 16/02/2016, 21:18 por Uchiha Akame.)
Anzu estrechó con fuerza la mano de su pelirroja compañera -Kazama Ritsuko-, que al contrario que ella, parecía completamente sorprendida por el cambio de actitud de la Yotsuki. Sí, bueno, Anzu podía ser impulsiva y grosera a veces -casi siempre-, pero cuando alguien se ganaba su respeto dejaba de lado las bravuconerías y no le era difícil establecer un fuerte vínculo de fraternidad. Ser un bicho raro era una manera de que Anzu te respetase. Posiblemente porque ella había sido víctima de innumerables burlas y rechazos.
Ritsuko rió con timidez cuando la chica de piel café le relató su episodio con los sicarios de Shishio. Ciertamente, ahora ambas reían, pero aquel episodio había sido un punto de inflexión en la vida de la joven kunoichi. Al fin y al cabo, si el jefe del hampa de Shinogi-To no hubiera ordenado que le cortaran cuatro dedos a su padre, éste todavía sería herrero, y ella una niña normal y corriente. ¿Habría sido mejor así...?
-¿Nunca te pensaste patearle los bajos a algún anbu o jonin? Seguro lloran igual que todos.
La interrogada se echó a reír, y sus carcajadas retumbaron en los baños termales. Me gusta esta tía.
-La verdad es que sólo lo he intentado una vez, contra mi maestro. Se llama Yotsuki Hida, es un jonin de la Aldea, me ha estado entrenando desde que llegué. -contestó, con cierto aire nostálgico. Hida era de esas pocas personas a las que ella de verdad admiraba-. Puede llegar a ser un auténtico cabrón en los entrenamientos, así que a veces me desespero y uso tácticas... Desesperadas. -se puso de pie, saliendo casi por completo del agua, para escenificar lo que iba contando.- Intenté tirarle un golpe así, a la cara, pero me agarró la muñeca. Empezó a retorcérmela, y yo sabía que si le dejaba, me inmovilizaría. Así que cogí impulso y traté de darle con todas mis fuerzas... No sirvió de mucho. -admitió con una risita nerviosa-. Me cogió la pierna con su mano libre, dio un par de vueltas sobre sí mismo y me lanzó por los aires.
Anzu giró, queriendo representar el movimiento de su maestro, y al hacerlo tropezó con sus propios pies, cayendo al agua. Salpicó en todas direcciones, incluída a Ritsuko, y dejó el borde de la terma empapado. Sacó la cabeza, riendo, para luego volver a sentarse junto a su compañera.
-Se enfadó bastante, dijo que era un golpe 'demasiado bajo'. Creo que por eso el Kawakage no me ha invitado al Torneo...
Ritsuko rió con timidez cuando la chica de piel café le relató su episodio con los sicarios de Shishio. Ciertamente, ahora ambas reían, pero aquel episodio había sido un punto de inflexión en la vida de la joven kunoichi. Al fin y al cabo, si el jefe del hampa de Shinogi-To no hubiera ordenado que le cortaran cuatro dedos a su padre, éste todavía sería herrero, y ella una niña normal y corriente. ¿Habría sido mejor así...?
-¿Nunca te pensaste patearle los bajos a algún anbu o jonin? Seguro lloran igual que todos.
La interrogada se echó a reír, y sus carcajadas retumbaron en los baños termales. Me gusta esta tía.
-La verdad es que sólo lo he intentado una vez, contra mi maestro. Se llama Yotsuki Hida, es un jonin de la Aldea, me ha estado entrenando desde que llegué. -contestó, con cierto aire nostálgico. Hida era de esas pocas personas a las que ella de verdad admiraba-. Puede llegar a ser un auténtico cabrón en los entrenamientos, así que a veces me desespero y uso tácticas... Desesperadas. -se puso de pie, saliendo casi por completo del agua, para escenificar lo que iba contando.- Intenté tirarle un golpe así, a la cara, pero me agarró la muñeca. Empezó a retorcérmela, y yo sabía que si le dejaba, me inmovilizaría. Así que cogí impulso y traté de darle con todas mis fuerzas... No sirvió de mucho. -admitió con una risita nerviosa-. Me cogió la pierna con su mano libre, dio un par de vueltas sobre sí mismo y me lanzó por los aires.
Anzu giró, queriendo representar el movimiento de su maestro, y al hacerlo tropezó con sus propios pies, cayendo al agua. Salpicó en todas direcciones, incluída a Ritsuko, y dejó el borde de la terma empapado. Sacó la cabeza, riendo, para luego volver a sentarse junto a su compañera.
-Se enfadó bastante, dijo que era un golpe 'demasiado bajo'. Creo que por eso el Kawakage no me ha invitado al Torneo...