16/02/2016, 21:00
La idea de tener una amiga igual de rara y rechazada como ella era algo que nunca en su vida se imaginó, supuso que se pasaría toda su vida totalmente sola hablando con su madre, ente que nadie aparte de ella parecía poder ver ya que al instante en que alguien le llamaba la atención a la kunoichi terminaba por desvanecerse en el aire.
Por suerte le estaba interpretando bien las bromas, de habérselo dicho a alguna otra persona posiblemente le hubiese caído con un sermón de que eso es una falta de respeto y que se ha de castigar de forma severa y blah blah blah. La cuestión es que esta rubia en su lugar río e incluso le contó una anécdota de su vida que sin lugar a dudas era cómica. - Pero alégrate que he visto jonins peores. - Decía entre risas sin siquiera preocuparse porque se haya podido hacer daño al caer. - He visto como les meten cosas por el trasero a sus alumnos y los mandan a volar, debe ser horrible que te lo hagan. - Agregó mientras recordaba aquellos días que pasaba por las raíces del Árbol Sagrado, donde salían a entrenar algunos alumnos de la academia y al fastidiar al profesor bueno, el castigo fue claro.
-Se enfadó bastante, dijo que era un golpe 'demasiado bajo'. Creo que por eso el Kawakage no me han invitado al Torneo...
Con esa simple frase las risas se esfumaron y el rostro de Ritsuko se transformó totalmente, en su caso algo parecido había ocurrido con la diferencia de que había recibido una invitación de parte de un participante ajeno a la aldea. Algo que le resultó como un derechazo al hígado, hablando siempre de la autoestima. - No creo que haya sido por eso… Nunca me han regañado por algo así y aún así tampoco fui invitada. - Dijo algo más seria, estaba más dolida por estar presente en la cabeza de un shinobi de fuera que por no haber sido invitada, es decir, ¿Quién es el malo en la historia? ¿Los que te hacen el vacío o los que demuestran interés...?
- Cambiando el tema… ¿Cuánto llevas de kunoichi? Y ¿qué rango? - Consultó en un intento por no dejar morir la conversación, después de todo parecía que estaban llevándose bien y un silencio de esos incómodos podría ser molesto. ~ Al final era cierto, en el baño surgen amistades… ~ Pensó mientras se rascaba la nuca y desviaba la mirada a… La pared, no había nada extraño, o eso era lo que creía. ~ Que mala suerte… Las dos son planas… ~ Decía en su cabeza un gordito que estaba escondido de alguna manera detrás de la pared espiando por un pequeño agujerito imperceptible de la misma.
Por suerte le estaba interpretando bien las bromas, de habérselo dicho a alguna otra persona posiblemente le hubiese caído con un sermón de que eso es una falta de respeto y que se ha de castigar de forma severa y blah blah blah. La cuestión es que esta rubia en su lugar río e incluso le contó una anécdota de su vida que sin lugar a dudas era cómica. - Pero alégrate que he visto jonins peores. - Decía entre risas sin siquiera preocuparse porque se haya podido hacer daño al caer. - He visto como les meten cosas por el trasero a sus alumnos y los mandan a volar, debe ser horrible que te lo hagan. - Agregó mientras recordaba aquellos días que pasaba por las raíces del Árbol Sagrado, donde salían a entrenar algunos alumnos de la academia y al fastidiar al profesor bueno, el castigo fue claro.
-Se enfadó bastante, dijo que era un golpe 'demasiado bajo'. Creo que por eso el Kawakage no me han invitado al Torneo...
Con esa simple frase las risas se esfumaron y el rostro de Ritsuko se transformó totalmente, en su caso algo parecido había ocurrido con la diferencia de que había recibido una invitación de parte de un participante ajeno a la aldea. Algo que le resultó como un derechazo al hígado, hablando siempre de la autoestima. - No creo que haya sido por eso… Nunca me han regañado por algo así y aún así tampoco fui invitada. - Dijo algo más seria, estaba más dolida por estar presente en la cabeza de un shinobi de fuera que por no haber sido invitada, es decir, ¿Quién es el malo en la historia? ¿Los que te hacen el vacío o los que demuestran interés...?
- Cambiando el tema… ¿Cuánto llevas de kunoichi? Y ¿qué rango? - Consultó en un intento por no dejar morir la conversación, después de todo parecía que estaban llevándose bien y un silencio de esos incómodos podría ser molesto. ~ Al final era cierto, en el baño surgen amistades… ~ Pensó mientras se rascaba la nuca y desviaba la mirada a… La pared, no había nada extraño, o eso era lo que creía. ~ Que mala suerte… Las dos son planas… ~ Decía en su cabeza un gordito que estaba escondido de alguna manera detrás de la pared espiando por un pequeño agujerito imperceptible de la misma.