Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#53
Mami se pudo llevar a Chika con ella sin problemas, aliviada porque no se hubiese chivado de ella. Por supuesto que no planeaba correr por la aldea como había dicho, eso era una locura y no entendía como podía ser tradición. ¡Ni siquiera sus padres intentaban hacerla hacer nada así!

Cuando se plantaron frente al uno de los botes de la familia Kaminari para marcharse de allí, Mami se detuvo para realizar una corta serie de sellos.

— He tenido suerte de encontrarme contigo. Tu hermana me habría delatado enseguida, pero tú eres más enrollada. —Le dijo.

Al terminar los sellos, una nube de humo la cubrió durante apenas un par de segundos, revelando al final a un chico relativamente alto, de piel oscura y cabello platino algo corto que llevaba puesta una chaqueta negra ajustada, con unas pantalones negros ajustados y unas botas. Se había transformado en Hotaru, aunque él no solía vestir así.

— Hablando de ella... ¿de qué iba todo lo de antes? Pensaba que vosotras nunca os peleabais. —Hasta la voz la tenía completamente pillada. Era una transformación perfecta.

Lo único que le faltaba era el lenguaje corporal. Para Chika, que ya había interactuado con Hotaru, sería extremadamente raro verlo mirándola a la cara, o hablando de una forma tan fluida o sonriendo.

De nuevo, estaba esperando a que fuese Chika quien empezase a remar.
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RE: Las doce lunas de Amegakure - por Kaminari Kimi - 27/01/2023, 03:53


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