28/02/2016, 13:27
Pues si, era su sensei.
No pude evitarlo y mientras discutían pensé en Setsuna-sensei, ¿Qué estaría pensando de mí? ¿Pensaría lo mismo que el tal Toyo? Por momentos me alejé de todo, rodeado simplemente por oscuridad mientras trataba de dilucidar lo que podría pensar Setsuna. Las palabras de Toyo me indujeron a ello y ahora no veia más escapatoria que luchar, aunque fuese con Eri. No quería decepcionarlas, ni a mamá ni a Setsuna. Lo sentía por Eri, aunque a decir verdad, no las tenía todas, no sabía nada acerca de las habilidades de la peliazul y... las apariencias muchas veces engañan.
Fue la muchacha la que me sacó de mis pensamientos cuando agarro mi mano y tiró de ella en dirección al centro del campo de batalla. Ella también había cambiado de parecer tras la intervención de su sensei.
Ahora nos encontrábamos entre los dos pilares, sobre la hierba, encarados a poca distancia, unos 3 metros más o menos y a la muchacha no se le ocurría anda más que seguir haciendo broma. Puede que aquella fuese su forma de mostrar su felicidad, o su nerviosismo...
Yota-niichan... No me hagas mucho daño, ¿nee? - Pidió mientras guiñaba su ojo izquierdo -Es bromi... Pero... Solo espero que de esto no saquemos un mal recuerdo, te tengo demasiado aprecio como para que suceda...
Se mordió el labio tras aquellas palabras. ¿Qué acababa de hacer? Algo dentro de mí me decía que se sentía inferior pero... ¿Cómo podía estar tan segura?
-Acabemos con esta farsa de una vez, ¿Vale? Lo que más quiere es salir de aquí de una vez por todas, sea quien sea el ganador, la verdad es que eso no me importa-
Arrojé el caramelo con mi mano diestra hacia mi lado derecho mientras los pocos restos de caramelo crujían entre mis dientes
-¡Que sea un combate justo y sin trampas!
-¡Eso es! ¡Divirtámonos lo máximo posible!- exclamé, contestándole con mi mano izquierda levantada mostrando el pulgar hacia arriba.
Vi como alzaba su puño. No iba a tardar mucho en lanzarse al ataque, pero yo tenía algo más que hacer antes que atacar. Me acerqué a ella mostrando mis dedos índice y corazón de la mano derecha extendidos, me acercaría tanto como para estar frente a ella, a escasos centímetros y mostrarle mi mano diestra. Era el sello de la reconciliación y para mi, además, del respeto y de la amistad, tenía que hacerlo antes de empezar.
-Tienes que prometerme que saldremos de aquí siendo amigos, tal y como lo éramos antes de entrar, ¿Puedes prometérmelo?-
No pude evitarlo y mientras discutían pensé en Setsuna-sensei, ¿Qué estaría pensando de mí? ¿Pensaría lo mismo que el tal Toyo? Por momentos me alejé de todo, rodeado simplemente por oscuridad mientras trataba de dilucidar lo que podría pensar Setsuna. Las palabras de Toyo me indujeron a ello y ahora no veia más escapatoria que luchar, aunque fuese con Eri. No quería decepcionarlas, ni a mamá ni a Setsuna. Lo sentía por Eri, aunque a decir verdad, no las tenía todas, no sabía nada acerca de las habilidades de la peliazul y... las apariencias muchas veces engañan.
Fue la muchacha la que me sacó de mis pensamientos cuando agarro mi mano y tiró de ella en dirección al centro del campo de batalla. Ella también había cambiado de parecer tras la intervención de su sensei.
Ahora nos encontrábamos entre los dos pilares, sobre la hierba, encarados a poca distancia, unos 3 metros más o menos y a la muchacha no se le ocurría anda más que seguir haciendo broma. Puede que aquella fuese su forma de mostrar su felicidad, o su nerviosismo...
Yota-niichan... No me hagas mucho daño, ¿nee? - Pidió mientras guiñaba su ojo izquierdo -Es bromi... Pero... Solo espero que de esto no saquemos un mal recuerdo, te tengo demasiado aprecio como para que suceda...
Se mordió el labio tras aquellas palabras. ¿Qué acababa de hacer? Algo dentro de mí me decía que se sentía inferior pero... ¿Cómo podía estar tan segura?
-Acabemos con esta farsa de una vez, ¿Vale? Lo que más quiere es salir de aquí de una vez por todas, sea quien sea el ganador, la verdad es que eso no me importa-
Arrojé el caramelo con mi mano diestra hacia mi lado derecho mientras los pocos restos de caramelo crujían entre mis dientes
-¡Que sea un combate justo y sin trampas!
-¡Eso es! ¡Divirtámonos lo máximo posible!- exclamé, contestándole con mi mano izquierda levantada mostrando el pulgar hacia arriba.
Vi como alzaba su puño. No iba a tardar mucho en lanzarse al ataque, pero yo tenía algo más que hacer antes que atacar. Me acerqué a ella mostrando mis dedos índice y corazón de la mano derecha extendidos, me acercaría tanto como para estar frente a ella, a escasos centímetros y mostrarle mi mano diestra. Era el sello de la reconciliación y para mi, además, del respeto y de la amistad, tenía que hacerlo antes de empezar.
-Tienes que prometerme que saldremos de aquí siendo amigos, tal y como lo éramos antes de entrar, ¿Puedes prometérmelo?-
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
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