3/03/2016, 20:18
Nadie con dos dedos de cabeza aceptaría una misión peligrosa con alguien a quién no conoce y que para colmo tiene el mismo rango despreciable que uno mismo. Es decir, tres genins debiluchos en una misión de rango C no tenían mucho para hacer pero además de ser debiluchos tener uno actuando de lastre era impensable, ¿si no podían cuidarse a si mismos como lo harían con alguien más? Ecuación sencilla, el lastre a casa.
- No acordamos nada, me encontré al tipo un día frente al árbol sagrado y luego de eso se fue, dijo algo de que no volvería en un mes y bueno, como no me ha buscado supongo que no ha encontrado a nadie más. - Explicó Ritsuko antes de entrar a su trance. Era la verdad, él sabía como encontrarla pero ella a él no, además que ya habían pasado varios meses de entonces y por lógica cabría decir que, o había muerto en su viaje o se habría echado atrás respecto a la misión. ~ Puede que se haya llevado alguna sorpresita en su viaje. ~
Apenas vestida con su ropa íntima fue cuando entró en trance, tratando de entender por qué Reiji le había regalado aquella gema y por qué luego de ello simplemente se desvaneció de la faz del mundo. Nada cuadraba en la mente de la pelirroja y pocas respuestas tendría a causa de la poca gente que conocía de Amegakure. Dejando todo eso de lado, Anzu volvió a hacerse presente con un sencillo cumplido que la hizo sobresaltarse levemente como quien es sorprendido en la oscuridad. - Este… Gracias… - Respondió en lo que devolvía el colgante a su lugar, alias, su cuello.
- Entonces dime, ¿cómo me pongo en contacto contigo? Digo para avisarte de la práctica y posiblemente de lo de la misión. - Consultó despegándose totalmente del tema del rubí mientras terminaba de vestirse, al menos con todo lo que usaba del color negro, la gabardina siempre la dejaba para lo último de todo. - En cuanto tenga algo al respecto trataré de avisarte y ya. O mismo si quieres practicar o algo estoy disponible. - Agregó acomodándose la gabardina que siempre había sido bastante holgada para ella y luego se ajustó la bandana a la cintura. Finalmente la máscara de calavera en el rostro, lástima que no se trajo el maquillaje.
- No acordamos nada, me encontré al tipo un día frente al árbol sagrado y luego de eso se fue, dijo algo de que no volvería en un mes y bueno, como no me ha buscado supongo que no ha encontrado a nadie más. - Explicó Ritsuko antes de entrar a su trance. Era la verdad, él sabía como encontrarla pero ella a él no, además que ya habían pasado varios meses de entonces y por lógica cabría decir que, o había muerto en su viaje o se habría echado atrás respecto a la misión. ~ Puede que se haya llevado alguna sorpresita en su viaje. ~
Apenas vestida con su ropa íntima fue cuando entró en trance, tratando de entender por qué Reiji le había regalado aquella gema y por qué luego de ello simplemente se desvaneció de la faz del mundo. Nada cuadraba en la mente de la pelirroja y pocas respuestas tendría a causa de la poca gente que conocía de Amegakure. Dejando todo eso de lado, Anzu volvió a hacerse presente con un sencillo cumplido que la hizo sobresaltarse levemente como quien es sorprendido en la oscuridad. - Este… Gracias… - Respondió en lo que devolvía el colgante a su lugar, alias, su cuello.
- Entonces dime, ¿cómo me pongo en contacto contigo? Digo para avisarte de la práctica y posiblemente de lo de la misión. - Consultó despegándose totalmente del tema del rubí mientras terminaba de vestirse, al menos con todo lo que usaba del color negro, la gabardina siempre la dejaba para lo último de todo. - En cuanto tenga algo al respecto trataré de avisarte y ya. O mismo si quieres practicar o algo estoy disponible. - Agregó acomodándose la gabardina que siempre había sido bastante holgada para ella y luego se ajustó la bandana a la cintura. Finalmente la máscara de calavera en el rostro, lástima que no se trajo el maquillaje.