14/12/2019, 16:32
Daruu es un joven de estatura media y complexión atlética, con la piel pálida, pecoso, la nariz pequeña, los labios finos y los ojos de un curioso color púrpura, heredados de su madre en el sentido más literal de la palabra. Los que lo conozcan lo suficiente sabrán por qué.
El pelo de Daruu es su atributo físico que más destaca. Tiene una melena larga, por debajo de los hombros, negra —quizás con un ligero tinte azul marino—, que por más que intente peinarla insistirá en desordenarse hacia la derecha, levantándose en gruesos mechones que se niegan a recibir órdenes.
Lleva tatuados dos colmillos en la mejilla derecha, uno de color verde mar, y el otro de color azul cielo.
Suele vestir con ropa cómoda y funcional; de color oscuro, la mayoría de las veces. De servicio, lleva una chaqueta larga con capucha, que se abre por debajo de un cinturón verde mar en el que lleva la bandana, y cuyos bajos llegan hasta debajo de las rodillas. Por debajo, una camiseta sin mangas de color morado. Lleva dos mitones y botas con espacio para los dedos, de color verde mar. La chaqueta tiene un motivo con forma de flecha que sube desde la cintura hasta el centro del torso o de la espalda. La placa de Amegakure está unida al cinturón.
El pelo de Daruu es su atributo físico que más destaca. Tiene una melena larga, por debajo de los hombros, negra —quizás con un ligero tinte azul marino—, que por más que intente peinarla insistirá en desordenarse hacia la derecha, levantándose en gruesos mechones que se niegan a recibir órdenes.
Lleva tatuados dos colmillos en la mejilla derecha, uno de color verde mar, y el otro de color azul cielo.
Suele vestir con ropa cómoda y funcional; de color oscuro, la mayoría de las veces. De servicio, lleva una chaqueta larga con capucha, que se abre por debajo de un cinturón verde mar en el que lleva la bandana, y cuyos bajos llegan hasta debajo de las rodillas. Por debajo, una camiseta sin mangas de color morado. Lleva dos mitones y botas con espacio para los dedos, de color verde mar. La chaqueta tiene un motivo con forma de flecha que sube desde la cintura hasta el centro del torso o de la espalda. La placa de Amegakure está unida al cinturón.
Daruu es un joven de estatura media-alta y complexión atlética, con piel pálida, pecoso, la nariz pequeña, los labios finos y unos peculiares ojos heredados de la línea de sangre Hyūga. A diferencia de otros miembros del clan con sangre menos diluida, el Byakugan de Daruu es más pequeño, como unos ojos normales, y el iris blanco es en él de un ligero tono púrpura, heredado de su madre. Además, incluso sin el dōjutsu activado sus pupilas se ven ligeramente; una sombra clara en medio del iris.
Además del Byakugan, su peculiar peinado es lo que más destaca en él. Tiene una melena larga y negra —quizás con un levísimo tono azul marino— sujeta por un coletero verde mar oscuro a la altura de la nuca. Por más que intente peinarla insistirá en desordenarse hacia la derecha, levantándose en gruesos mechones que se niegan a recibir órdenes. A ambos lado de la cara, se ata sendos mechones de pelo con dos pequeños coleteros también de color verde mar oscuros.
Lleva tatuados dos colmillos en la mejilla derecha; uno es de color verde mar, y el otro de color azul cielo.
Suele vestir con ropa cómoda y funcional, de color oscuro la mayoría de las veces. Habitualmente, viste una chaqueta negra con capucha, con las mangas anchas y tiras con botones, que normalmente lleva desabrochados. La prenda tiene un motivo con forma de flecha que sube desde la cintura hasta el centro del torso o de la espalda, de color verde mar —esta parte más ancha— y de color azul cielo, emulando los colmillos que tiene tatuados. Bajo la chaqueta, lleva siempre un jersey de cuello alto pero sin mangas, de un color a medio camino entre el gris oscuro y el azul marino, que casi hace juego con su pelo. Completa el conjunto con unos pantalones negros que llegan hasta los tobillos. Viste unos mitones —donde guarda sus Futatsu Mukei—, unas botas altas shinobi y un cinturón —donde lleva su placa de ninja de Amegakure— de color verde mar oscuro. El resto de su equipamiento, como los portaobjetos, son también de dicho color.
Además del Byakugan, su peculiar peinado es lo que más destaca en él. Tiene una melena larga y negra —quizás con un levísimo tono azul marino— sujeta por un coletero verde mar oscuro a la altura de la nuca. Por más que intente peinarla insistirá en desordenarse hacia la derecha, levantándose en gruesos mechones que se niegan a recibir órdenes. A ambos lado de la cara, se ata sendos mechones de pelo con dos pequeños coleteros también de color verde mar oscuros.
Lleva tatuados dos colmillos en la mejilla derecha; uno es de color verde mar, y el otro de color azul cielo.
Suele vestir con ropa cómoda y funcional, de color oscuro la mayoría de las veces. Habitualmente, viste una chaqueta negra con capucha, con las mangas anchas y tiras con botones, que normalmente lleva desabrochados. La prenda tiene un motivo con forma de flecha que sube desde la cintura hasta el centro del torso o de la espalda, de color verde mar —esta parte más ancha— y de color azul cielo, emulando los colmillos que tiene tatuados. Bajo la chaqueta, lleva siempre un jersey de cuello alto pero sin mangas, de un color a medio camino entre el gris oscuro y el azul marino, que casi hace juego con su pelo. Completa el conjunto con unos pantalones negros que llegan hasta los tobillos. Viste unos mitones —donde guarda sus Futatsu Mukei—, unas botas altas shinobi y un cinturón —donde lleva su placa de ninja de Amegakure— de color verde mar oscuro. El resto de su equipamiento, como los portaobjetos, son también de dicho color.
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Daruu es un muchacho tranquilo, inteligente y curioso, que prefiere evitar los problemas pero que no dudará en enfrentarse a ellos de ser totalmente necesario —y en muchas ocasiones, lo es, porque al final termina metiéndose en ellos de todas maneras, por una cosa o por otra.
Trata a todo el mundo con amabilidad, educación y el debido respeto, aunque muestra una especial frialdad ante todo aquél shinobi extranjero, especialmente si procede de la Aldea Oculta del Remolino. Por ciertas circunstancias, es muy difícil que se abra a alguien de fuera, aún más difícil que logre entablar una amistad. Claro que, también sabe guardar las apariencias y fingir el buen trato... si es necesario.
Es vergonzoso: no le gusta ser el centro de atención, más bien mantener un perfil bajo y humilde. Es algo solitario: no que no disfrute de tener amigos ni compañía cercana, sino de necesitar tiempo para meditar y para estudiar Ninjutsu y para hacer las cosas a su manera y a su tiempo. Odia el estruendo, el ruido y los gentíos y tiende a ponerse nervioso cuando se encuentra rodeado de estímulos que le impiden concentrarse cuando quiere estar tranquilo entrenando, leyendo, o simplemente dando una vuelta al aire libre.
Disfruta de los placeres banales de la vida, que considera demasiado complicada ya de por sí como para que uno se la complique más. La cocina es una de sus grandes pasiones, por culpa de su madre, a la que ayudó muchos años —y ayuda— a regentar una cafetería-pastelería. La pizza es su plato preferido, tanto para comer como para preparar, de hecho, algo que le encanta es hornear para los demás y perfeccionar su receta. A veces es tan sólo una excusa para estar con un amigo.
Con todo, a Daruu le gustan los retos. Es algo competitivo, aunque más consigo mismo que con los demás. La cultivación del poder propio y la refinación del arte del Ninjutsu es lo que más le mueve para ser un ninja, en el sentido más estrictamente motivacional. Para él, al fin y al cabo, ser un shinobi es una opción más, una evidente si naces en una aldea ninja, y que además te permite proteger a la gente que quieres.
Odia con todas sus fuerzas a aquellos que disfrutan de causar dolor a los demás. Quizás, fijáos si os digo, sólo hay una cosa que odie más que eso:
El pescado.
Trata a todo el mundo con amabilidad, educación y el debido respeto, aunque muestra una especial frialdad ante todo aquél shinobi extranjero, especialmente si procede de la Aldea Oculta del Remolino. Por ciertas circunstancias, es muy difícil que se abra a alguien de fuera, aún más difícil que logre entablar una amistad. Claro que, también sabe guardar las apariencias y fingir el buen trato... si es necesario.
Es vergonzoso: no le gusta ser el centro de atención, más bien mantener un perfil bajo y humilde. Es algo solitario: no que no disfrute de tener amigos ni compañía cercana, sino de necesitar tiempo para meditar y para estudiar Ninjutsu y para hacer las cosas a su manera y a su tiempo. Odia el estruendo, el ruido y los gentíos y tiende a ponerse nervioso cuando se encuentra rodeado de estímulos que le impiden concentrarse cuando quiere estar tranquilo entrenando, leyendo, o simplemente dando una vuelta al aire libre.
Disfruta de los placeres banales de la vida, que considera demasiado complicada ya de por sí como para que uno se la complique más. La cocina es una de sus grandes pasiones, por culpa de su madre, a la que ayudó muchos años —y ayuda— a regentar una cafetería-pastelería. La pizza es su plato preferido, tanto para comer como para preparar, de hecho, algo que le encanta es hornear para los demás y perfeccionar su receta. A veces es tan sólo una excusa para estar con un amigo.
Con todo, a Daruu le gustan los retos. Es algo competitivo, aunque más consigo mismo que con los demás. La cultivación del poder propio y la refinación del arte del Ninjutsu es lo que más le mueve para ser un ninja, en el sentido más estrictamente motivacional. Para él, al fin y al cabo, ser un shinobi es una opción más, una evidente si naces en una aldea ninja, y que además te permite proteger a la gente que quieres.
Odia con todas sus fuerzas a aquellos que disfrutan de causar dolor a los demás. Quizás, fijáos si os digo, sólo hay una cosa que odie más que eso:
El pescado.
Daruu es un muchacho tranquilo, inteligente y curioso, que prefiere evitar los problemas, pero con un talento especial para encontrarlos y acabar metido en ellos hasta el cuello. Es poco ruidoso, nada alborotador, y por lo general, desearía que todo el mundo lo fuera. Odia las multitudes y los bullicios. Quizás por el mismo motivo es algo vergonzoso y reservado. Disfruta del silencio, y de los pequeños ratos a solas, leyendo, entrenando o simplemente paseando.
Disfruta de los placeres banales de la vida, que considera demasiado complicada ya de por sí como para que uno se la complique más. La cocina es una de sus grandes pasiones, por culpa de su madre, a la que ayudó muchos años —y ayuda— a regentar una cafetería-pastelería. La pizza es su plato preferido, tanto para comer como para preparar, de hecho, algo que le encanta es hornear para los demás y perfeccionar su receta. A veces es tan sólo una excusa para estar con un amigos.
Con todo, no está exento de su pequeña dosis de ambición. Es algo competitivo, aunque más consigo mismo que con los demás. El cultivo del poder propio y el refinamiento del arte del Ninjutsu es un combustible que le mueve y le empuja a seguir entrenando.
Una vez, luchando contra un buen amigo, llegó a una conclusión: si un par de shinobi poderosos son capaces de cambiar el curso de la historia, más le valía a él ser uno de esos shinobi. Sólo así podría proteger a sus seres queridos y a su gente, incluso si para eso tenía que, cómo no, meterse en todos los problemas existentes en Oonindo.
Odia con todas sus fuerzas a aquellos que disfrutan de causar dolor a los demás. Quizás, fijáos si os digo, sólo hay una cosa que odie más que eso:
El pescado.
Disfruta de los placeres banales de la vida, que considera demasiado complicada ya de por sí como para que uno se la complique más. La cocina es una de sus grandes pasiones, por culpa de su madre, a la que ayudó muchos años —y ayuda— a regentar una cafetería-pastelería. La pizza es su plato preferido, tanto para comer como para preparar, de hecho, algo que le encanta es hornear para los demás y perfeccionar su receta. A veces es tan sólo una excusa para estar con un amigos.
Con todo, no está exento de su pequeña dosis de ambición. Es algo competitivo, aunque más consigo mismo que con los demás. El cultivo del poder propio y el refinamiento del arte del Ninjutsu es un combustible que le mueve y le empuja a seguir entrenando.
Una vez, luchando contra un buen amigo, llegó a una conclusión: si un par de shinobi poderosos son capaces de cambiar el curso de la historia, más le valía a él ser uno de esos shinobi. Sólo así podría proteger a sus seres queridos y a su gente, incluso si para eso tenía que, cómo no, meterse en todos los problemas existentes en Oonindo.
Odia con todas sus fuerzas a aquellos que disfrutan de causar dolor a los demás. Quizás, fijáos si os digo, sólo hay una cosa que odie más que eso:
El pescado.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)
No hay marcas de sangre registradas.