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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
El pastor
Riko Sin conexión
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Nivel: 13
Exp: 12 puntos
Dinero: 50 ryōs
#1
El día había llegado frío como pocos hasta entonces, pero nada había impedido al joven Kaguya salir bien pronto por la mañana a correr, haciendo caso al consejo de Datsue y se había ido a la playa para correr por la arena y hacer varios ejercicios de resistencia.

Y, después de un par de horas ejercitándose Riko había emprendido el camino de vuelta a casa, con su sudadera gris abrochada hasta arriba, la capucha puesta para proteger las orejas del frío y una toalla que le rodeaba el cuello por detrás y se metía dentro de la sudadera, con la que se secaba el sudor.

El joven se había parado a beber un poco de agua en una fuente que había a un lado de la calle, para descansar y recuperar un poco el aliento , y se sentó en un banco cercano mientras hacía rápidos movimientos con los brazos, como si diera rápidos puñetazos al aire, aunque sin hacer el rango de movimiento entero.
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Fuukei Sin conexión
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Nivel: 1
Exp: 1 puntos
Dinero: 0 ryōs
#2
Siempre le habían dicho que se comportara cuando se encontrase en la Aldea. Y él lo intentaba, juro que lo intentaba. Pero, a veces, resultaba imposible. No por él, no. Sino por aquella cabrilla endemoniada que sucumbía a sus propia locura animal y se empeñaba a conseguir lo que tanto deseaba. ¿Porqué? ¡Pues esta vez el pequeño Chihige se había encaprichado de ka seda de un taller artesanal bastante popular en Uzushiogakure! Y claro, tan empeñado que estaba que... al final optó por coger aquel suave paño sin permiso alguno y darse a la fuga c on él.

Fuukei no podía permitir eso. ¿Qué imagen estaba dando de él mismo como ninja y de su propia familia? Más valía recuperar lo que cabra de perilla marrón se había llevado sin permiso antes de que nadie le reclamase por aquel pequeño hurto.

Se encontraba en las calles de la Aldea, correteando detrás de Chihige, cuando de repente un carro de madera barrió el paso entre el animal y el recién ninja, brindándole una oportunidad a este primero para desaparecer de su vista. Miró a su alrededor, enfadado por dejarle en evidencia de esa manera, y desistió en encontrarle de buenas a primeras sin preguntar a nadie. De repente, a un lado de la calle, vio a un muchacho de cabello blanco, como él, que quizá podría haber visto alguna cosa y se acercó hacia él.

Perdona... Eh, sonará raro, pero... ¿No habrás visto una cabra de esta estatura? — y acercó su mano hacia la altura de sus rodillas, desviando la vista un momento para comprobar que no se equivocaba. — Es de color marrón y llevaba un paño de seda en la boca.
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Riko Sin conexión
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Nivel: 13
Exp: 12 puntos
Dinero: 50 ryōs
#3
Riko estaba ensimismado, no prestaba demasiada atención a lo que pasaba a su alrededor, por eso tuvo que reprimir un grito de susto cuando una voz le habló directamente, aunque el brinco que pegó no lo pudo evitar.

¡Hostias! Perdona, no te había visto venir... — Respondió Riko, con la mano diestra en el pecho. —Pues no, no he visto ninguna cabra, estaba un poco empanado... ¿quieres que te eche una mano para buscarla?

Desde siempre le habían enseñado que había que ayudar a los demás y, en este caso, el hombre extraño que se le había acercado portaba la bandana de Uzushiogakure, por lo que era un compañero más, aunque parecía ser bastante mayor que él, sobre todo por aquella perilla y por el color de su pelo, blanco como si fuera un anciano.
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Fuukei Sin conexión
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Nivel: 1
Exp: 1 puntos
Dinero: 0 ryōs
#4
El sobresalto del otro peliblanco le pilló por sorpresa. Realmente le había pillado empanado. —¡Hostias! Perdona, no te había visto venir... — respondió aquel chico. —Pues no, no he visto ninguna cabra, estaba un poco empanado... ¿quieres que te eche una mano para buscarla?

Aquella generosa oferta despertó cierta admiración por él. No le conocía de nada y... ¿estaba dispuesto a ayudarle a buscar una cabra? Sin duda, días más normales había vivido. Fuukei quería asegurarse que no lo hacía por ningún acto de cordialidad y por eso insistió en ello. — ¿Estás seguro? Ergh, quiero decir, no tienes porqué. Es sólo una cabrilla malhechora que tiene necesidad de llamar la atención de vez en cuando...

Sin embargo, sus palabras fueron cortadas por la voz de un vendedor ambulante gritando. — ¡¿Pero qué estás haciendo, maldita cabra?! — Después, un estrenduoso ruido acompañado por el balido de una cabra llegó a sus oídos. Fuukei se alertó y giró la cabeza hacia la dirección del sonido, dispuesto a salir corriendo hacia allí.
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Riko Sin conexión
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Nivel: 13
Exp: 12 puntos
Dinero: 50 ryōs
#5
¿Estás seguro? Ergh, quiero decir, no tienes porqué. Es sólo una cabrilla malhechora que tiene necesidad de llamar la atención de vez en cuando...

El pelinegro asintió e hizo un leve gesto con las manos, como quitándole importancia al asunto.

Sí, sí, no te preocupes, entre compañeros hay que ayudarse, además, no estoy haciendo nada ahora mismo. — Explicaría el joven mientras se secaba un poco las gotas de sudor que perlaban su frente.

Pero aquel encuentro se vería interrumpido por un potente grito, uno que provenía de un vendedor y cuyo objetivo era una cabra, por lo que era bastante probable que ya hubieran encontrado al animal perdido.

Vaya, ha sido más fácil de lo que esperaba. — Dijo poniendo los brazos en jarra y, como vio que el joven estaba un poco dubitativo, echó a correr a toda velocidad hacia allí, dispuesto a calmar los ánimos y ya de paso, intentar controlar al animal. —Perdone, perdone, se le ha escapado a mi amigo, ¡lo sentimos mucho!

Mientras se acercaba a ellos, trataría de calmar al vendedor y, en cuanto estuviera a tiro, trataría de capturar al animal sin correr demasiado peligro de llevarse un golpe.
[Imagen: tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif]
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