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Estamos en Entretiempo, Otoño del año 217.
Últimos rumores: La situación política de Oonindo vuelve a estabilizarse, y con ella, todo el mundo duerme un poco más tranquilo. Lo suficiente para que el dinero fluya con ganas, al parecer: hay rumores que apuntan a planes para construír un nuevo método de transporte basado en raíles que uniría varios enclaves importantes del continente.

¡0 días sin RESET!
La gallina de los huevos azules
#1
"¿A quién le interesa que una gallina ponga huevos azules?" Me dije malhumorado por todo el viaje y recorrido que había tenido que hacer desde Amegakure hasta el País del Bosque, sino fuera porque en Arashi no Kuni tenemos un gran avance con la tecnología y pude aliviarme un poco el recorrido por el paso en el túnel.

Ahora me encontraba en la Ribera del Sur, en uno de los pueblos que realmente no recordaba, sinceramente estaba cansado, este era el tercer pueblo que pasaba en este día, aparentemente la dichosa gallina no se encontraba en ese pueblo, ¿es que los aldeanos de por ahí me estaban mintiendo sobre la ubicación del animal?

"Bueno este es el último pueblo"

Ahora me encontraba parado justo en la entrada principal del último poblado, el último pueblo que visitaría ese día vamos... La noche empezaba a caer y el hambre a manifestarse; me adentré a paso lento viendo la infraestructura de las viviendas, eran similar a la de los caseríos anteriores; el clima estaba bastante fresco, aunque yo me encontraba un poco sudado y agotado por el viaje en sí.

—Buenas noches, ¿podría servirme un ramen especial?— Comenté tras entrar a un puesto de ramen. Tras unos pocos minutos el encargado del puesto me sirvió lo que había pedido, tomé los palillos y los separé. —Gracias por la comida.— No pensé dos veces en comer un poco de los cálidos fideos. —Oiga, tengo algo muy importante que preguntarle, ¿sabe sí en en este pueblo hay una gallina que pone huevos azules?—

—Así que vienes por la gallina eh, ¿no serás de la ribera norte, no?— Comentó el hombre con recelo.
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Byakugo no In: Inicio 19/04/2018
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#2
De nuevo, habían utilizado a Rika como la chica de los recados, algo que le recordaba tanto a su pasado que le daba rabia que volviera a ocurrir algo con aquello. Pero esta vez, habían sido órdenes directas de su instructor, Nara Raiden. No se podía definir como rabieta ni tampoco como enfado mayor, simplemente estaba molesta con aquel encargo, aunque no iba a quejarse públicamente de ello, lo guardaría en su interior.

Un paquete. Esta vez llevaba a su espalda un paquete, pero le habían dicho que era, antes de llevarlo. Lo debía intercambiar en la ribera sur por algo que era bastante importante. Esa segunda parte se la habían contado. Rika pensaba que aquella tarea la podía hacer cualquier persona. Incluso un civil, seguía sin entender porque a ella.

La noche cayó cuando estaba ya en la ribera sur, fue hasta la casa indicada en el pequeño mapa que tenía y llamó una vez a la puerta, con un golpe seco. Solamente uno. Esperó durante alrededor de veinte segundos hasta que a la puerta se abrió dejándose se ver una mujer mayor, de alrededor sesenta años, con un bastón en la mano izquierda que utilizaba para mantenerse de pie.

- ¿Señora Yagami? Le he traído su pedido. – Indicó. No dijo su nombre, no era necesario. Ella sabía bien a lo que se refería. La mujer carraspeó un poco, cogió la caja que le ofreció la sarutobi. Entró en la cada a paso lento, y dejó la caja en un lugar seguro.

- Pásate mañana por la mañana ¿Si? – Respuesta a la que Rika se quedó un poco sin saber cómo responderle a aquella mujer mayor, así que solo asintió. – Todavía no lo tengo preparado…pero toma, unas moneditas como agradecimiento. – La señora regresó a la puerta y obsequió a Rika con unos cuantos ryos, los suficientes como para cenar en algún puesto de la aldea.

Aquello contentó a la joven, que, a pesar de no poder completar hoy su cometido, iba a cenar gratis. No podía decirle que no a comida gratis.

Contenta, se alejó del lugar y buscó un sitio para gastar aquel dinero. No se complicó mucho, entró al primer puesto de ramen que encontró en la zona. Y obviamente, pidió una sopa bien caliente y con extra de carne. Se sentó y comenzó a comer en silencio, pero le fue inevitable poner su oído en las conversaciones ajenas.

- No sabía que las gallinas pusieran huevos azules – Susurró muy bajito, hablando para ella misma.
La conversación avanzó en preguntarle a uno de los integrantes si era de la ribera norte. Bien se sabía la rivalidad entre aquellos dos lugares, así que por el momento no le pareció nada más fuera de lo habitual salvo por lo de los huevos azules, que aún lo estaba procesando mientras sorbía su sopa.
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#3
—No, vengo de Amegakure.— Señalé la bandana que se encontraba en mi frente, aparentemente el señor la estaba obviando por alguna razón.

—Muy listo chiquillo, pero esa placa podría ser robada, además, ¿qué interés puede tener tu gente en algo como eso?— Respondió sin dar su brazo a torcer con facilidad.

No sería muy fácil hacerle hablar al encargado del puesto, incluso estaba llamándome ladrón, me mantuve en silencio mientras comía los fideos y bebía del caldo. —Pues, por lo menos sé que está aquí, usted no se ha encargado de negarlo y en los otros pueblos no está.— Comenté con gran seguridad y con la finalidad de presionar un poco.

—No sé nada! Y aunque lo supiera no te lo dijera.— Se apresuró a decir para darse la vuelta, pero luego retrocedió. —Y más te vale que cuando termines te marches antes de que se esparza el rumor de que un muchacho de la ribera norte está por aquí.— Amenazó y se viró a atender a otros clientes, clientes que algunos tenían puestas su mirada en mi...

Volteé a ver a la gente y sus ojos no demostraban ningún ápice de amabilidad, sería mejor que le hiciera caso al señor, terminé de comer rápidamente lo que quedaba del ramen y entonces me levanté, dejé unas monedas en el mesón. Di un par de pasos hacia lo desconocido, no sabía exactamente a donde ir, lo mejor sería buscar una posada pero aún no veía ninguna.

—Escuché que buscas la gallina de los huevos de oro.— Comentó una voz infantil desde la sombra de un callejón.

—¿Sabes donde podría encontrarla?— Me acerqué un par de pasos mostrando interés en sus palabras.

—Sí, jijiji, peroooo.— Hubo un silencio incómodo en el cual pude ver la figura de la niña salir de la oscuridad, tenía una larga cabellera negra que llegaba poco más abajo de sus hombros anudada con una cola, una ropas viejas y rasgadas, su piel estaba bastante sucia, incluso tenía algunos raspones, pero eso no era lo que realmente importaba, sino el hecho de que extendía su mano hacia mi. —Nada es gratis en la vida.— Evidentemente quería algo a cambio.

—¿Cómo sé que no me engañaras?— Exigí garantía de algún modo, no iba a caer en su juego así de fácil.

—Pues... Soy tu mejor opción.— Recogió la mano y se dio la vuelta. —Sí no estás interesado... Se escondió en la oscuridad nuevamente.

—No! Espera, está bien.— Cedí rápida a la par que buscaba algunas monedas en mi bolsa y se los daba a la niña.
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#4
La pequeña discusión continuó. El cliente aseguraba ser un shinobi extranjero, de hecho, mostró su bandana cosa que Rika no vio en un principio, porque solamente estaba escuchando, sin llegar a fijar la mirada en ellos. Por su parte, ella llevaba la bandana atada al cinturón. Pero el hombre dudaba de ello, y es qué, había mucha riña y odio entre las dos riberas, pueblos destinados a la guerra entre ellos mismos.

La discusión se elevó un poco más, y la kunoichi no quiso meterse en aquello. Simplemente continuó su cena tranquilamente hasta que el dichoso genin de amegakure desapareció el puesto. Fue entonces cuando fue a pagar, y a hablar con aquel hombre.

- No esparcirá ese rumor. – Le dijo, aunque no pareció tener mucho efecto en el hombre. –Si él es un genin de Amegakure, es cosa entre shinobis. Déjeme ocuparme de ello. – Propuso. No sabía si aquel hombre se fiaría de ella, de hecho, ella misma pensaba que no, pero lo intentó.

Salió del lugar e intento seguir la pista de ese joven. No es que quisiera detenerlo ni mucho menos, pero le intrigaba el hecho de que existiera un animal así, él se lo creyera y hubiera venido desde tan lejos a buscarlo. Para Rika, aquello olía a mentira a kilómetros. No se fiaba un pelo de las palabras de él, pero si qué de alguna forma, pensaba que la parte de ser un ninja era creíble.

Caminó por un par de calles más pero no encontró nada, ni rastro de aquel joven. Tampoco sabía su nombre, solamente sus vestimentas de reojo y poco más. Bien sabía que aquello no era tarea de ella y tampoco debía inmiscuirse en algo que pudiera llevarla a problemas para la aldea y el país.

Se controlaría, pero ahora tenía que buscarlo, antes de que el hombre del puesto de ramen difundiera ese error.

- ¡Chico de Amegakure! – Gritó. – ¿Dónde estás?
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#5
El cocinero se volvió ajeno a lo que ocurría en su alrededor, estaba más que satisfecho con la partida del pelirrojo y ello sonaba a victoria, ganar unos cuantos ryos y mantener el secreto sobre el paradero del prodigo animal ponedor de huevos azulados, sí olía a satisfacción.

No esparcirá ese rumor. – Manifestó la chica a la que hace poco le había servido un poco de ramen, no hizo más que voltearse para asegurarse de que sus oídos habían escuchado eso. –Si él es un genin de Amegakure, es cosa entre shinobis. Déjeme ocuparme de ello. – Por un momento su sonrisa se borró de su rostro, ¿sería verdad? O...

—Ohh.. Ya entiendo.— Se acercó lentamente a ella y ahora se veía más grande e intimidante. —Tú vienes con él y también eres del norte, todo encaja.— Dijo. —¿Acaso son novios?— Se atrevió a pronunciar para poner incómoda a la kunoichi.

No obstante, Rika se marchó del lugar sin decir una palabra más, ¿habría servido su intento por interceder por el shinobi? La respuesta era tan obvia que hasta un ciego podría verla.

—Extranjeros...— Musitó entre dientes mientras miraba como la chica se marchaba, agarró el cuchillo y se puso a cortar los aliños para su próximo plato.

...

Sarutobi caminaría por la misma calle que se había ido el pelirrojo, sin embargo, por más que avanzaba no lograba encontrarle, además de que la oscuridad se hacía cada vez más presente, las farolas de las calles empezaban a encenderse para iluminar un poco el camino. En ese momento Rika pudo apreciar un poco más la fachada de los locales a su alrededor, era una zona comercial, verduleras y tiendas de ese tipo, lo que pudo notar también es que todos estaban cerrados, seguramente por la hora, y que la calle estaba totalmente sola, sí miraba hacia adelante o hacia atrás no se veía a nadie, a la lejanía podía ver el local de ramen en donde había comido y un par de personas.

Ciertamente se estaba sintiendo un poco más insegura, quizá por la oscuridad, quizá porque estaba prácticamente sola o por como el encargado de aquel puesto la había tratado a ella y a aquel muchacho que no conocía; no obstante ¿debía temer? Después de todo ella era toda una kunoichi.

...

"Que bueno que encendieron las luces, ahora solo me falta llegar al final de esta calle y entonces la habré encontrado" Me dije tras caminar a paso lento, sinceramente la luces ayudaban bastante a la visión, pero la calle parecía no tener fin.

¡Chico de Amegakure! ¿Dónde estás?

Escuché como un murmullo, alguien me estaba buscando y no sonaba como la niña que me acababa de informar el paradero del vivíparo. "¿Quién será?" Me volteé y no vi a nadie, por lo que retrocedí unos cuantos pasos hasta la proxima calle y fue entonces cuando la vi, una chica de cabellera negra y verde, más baja que yo y con una bandana de en el cinturón.

—¿Tú me llamabas?— Pregunté una vez me posé frente a ella.
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#6
Rika vociferaba, intentando encontrarle entre aquellas calles de la zona comercial, todos cerrados en aquellas horas, la noche había caído y no había lugar abierto para su disfrute o compra. Podía ser fácil encontrarle o, por el contrario, podría ser que fuera más difícil. Continuó buscándolo un poco más hasta que, se alguna forma, él la encontró a ella. El chico pelirrojo preguntó, y ella asintió a la cuestión que acababan de hacerle.

- Así es. – Le respondió seriamente, mientras alzaba un poco su cuello para poder mirarle directamente.
En efecto, portaba una bandana y con el símbolo de la villa de uzushiogakure, tal y como había dicho en el local. ¿Qué motivos habría para robar una bandana y hacerse pasar por un ninja en un lugar tan lejano a su villa como aquel? La sarutobi tenía dudas acerca de muchísimas cosas, poniendo en cuestión la mitad de todo aquel barullo.

- Te aconsejo que abandones esta ciudad. – Aconsejó. Pareció un poco seria, incluso como si estuviera dándole una orden, pero enseguida pensó que aquello podría molestarla e intentó explicar el asunto. – Quiero decir, si de verdad eres un shinobi, que yo no lo pongo en duda, por no armar jaleo, me iría. No creo que quieras que tengamos problemas entre aldeas…

Por lo que se comentaba, y tras haber pasado los últimos sucesos las cosas estaban bastante tensas entre los terrenos ninja. Y ya no solamente era eso, sino la rivalidad de las dos riberas que reinaba en aquellos parajes.

- Aquel hombre no se creyó tu historia. – Continuó. – De hecho, creyó que yo iba contigo. Que estúpido ¿verdad? A mí también me parece que es un poco tonto… – Añadía a la conversación. – No pude evitar lo de la gallina de huevos azules, parece una historia de fantasía para niños…no me lo creo. Pero sí que eres un shinobi, así qué, arreglemos esto de forma pacífica. Si la cosa va a más, dentro de un rato tendrás un grupo de guardias buscándote, o peor, cientos de aldeanos creyendo que eres un enemigo de la ribera norte.

Incidió en forma pacífica y en la explicación de porqué, sería perseguidos como si una caza de brujas se tratase. Si aquello se elevaba, incluso ella sería perseguida, porque aquel hombre esparciría el rumor de ella que antes había utilizado como argumento para acusar. Pero ella, teniendo la banda de kusagakure tenía posibilidades de escudarse en ella y de que, el pueblo la creyese. O eso pensaba ella.
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#7
Así es. – Aclaró un segundos después de que lancé mi pregunta al aire, su voz sonó firme y con seguridad.

—De acuerdo, te escucho.— Miré nuevamente la calle por la que venía, el final seguía sin verse, no debería estar muy lejos y quizá no perdería mucho tiempo con ella, por lo que dirigí mi mirada a la suya.

Te aconsejo que abandones esta ciudad. – Soltó así, sin más. Incluso ahora podía percibir cómo prácticamente me ordenaba a alejarme de ese pueblo.

—¿Qué?— Me apresuré a decir un poco exaltado.

Quiero decir, si de verdad eres un shinobi, que yo no lo pongo en duda, por no armar jaleo, me iría. No creo que quieras que tengamos problemas entre aldeas…— Corrigió rápidamente y explicó un poco la situación, pero realmente su forma de abordar el tema no fue la mejor.

—No entiendo porqué debe haber un problema entre las aldeas, no he incurrido en nada grave, y no estoy buscando la ubicación de Kusagakure...— Comenté con total sinceridad, no estaba haciendo nada malo como para que me viniera con esas justo ahora, ¿qué pasaba en ese pueblo?

Aquel hombre no se creyó tu historia. De hecho, creyó que yo iba contigo. Que estúpido ¿verdad? A mí también me parece que es un poco tonto…

—Ya veo... Él era un poco raro sí, bueno como los aldeanos de los otros pueblos, todos rivalizan contra los pueblos del norte...— Agregué.

No pude evitar lo de la gallina de huevos azules, parece una historia de fantasía para niños…no me lo creo. Pero sí que eres un shinobi, así qué, arreglemos esto de forma pacífica. Si la cosa va a más, dentro de un rato tendrás un grupo de guardias buscándote, o peor, cientos de aldeanos creyendo que eres un enemigo de la ribera norte.

—Cierto, es una historia un poco extraña en sí, pero no tengo opción, debo encontrar a la gallina.— Hice una breve pausa. —¿Cual es la forma pacífica? ¿Que yo me marche de aquí sin más?— Comenté con un poco de ironía.

Después de pensar un par de segundos me vino una idea a la mente. — ¿Por qué no me acompañas y así cuidas de que no vaya a haber mal entendidos...— Dije directamente, no tenía nada que perder y un poco que ganar, compañía, un poco de seguridad puesto que estaría con una ninja de Kusagakure, y eso debía valer un poco.
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Byakugo no In: Inicio 19/04/2018
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#8
El shinobi había dejado perpleja a Rika con la mitad de las respuestas que le estaba dando. Tampoco entendía el asunto de que le pidieran amablemente que abandonara el lugar para no causar más malentendidos. Pero él, insistía en la historia fantasiosa de la gallina incluso confesando que también le parecía una historia extraña pero que debía hacerlo, debía encontrarla.

- ¿Por qué es tan importante esa gallina? – Le preguntó. No es que se creyera la película, sino que intentaba que él le diera una razón fiable para mantenerse allí.

Quería contestarle acerca de la “forma pacífica” de la que habían hablado anteriormente, quería reafirmar sus palabras y ofrecerle nuevamente la marcha al joven, pero la propuesta de él llego de la nada, sin esperarla Rika. ¿Acaso era un voto de confianza para ella? ¿Qué intentaba el joven?

- ¿Me estás diciendo que te acompañe a buscar algo que ni siquiera tú has visto? – Fue la reacción de ella.
Estaba dudando. Pero a ella también se le ocurrió algo. Hasta el próximo día al amanecer no tendría que recoger su paquete, así que, no tenía nada que perder.

- Está bien. Te acompañaré. – Accedió. – Pero una condición. Si es todo mentira y no existe, te marcharás del pueblo.
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#9
- ¿Por qué es tan importante esa gallina? – Preguntó la kunoichi con curiosidad.

—¿Cuántas gallinas que pongan huevos azules conoces?— Respondí con una pregunta, en mi vida había escuchado sobre ello, pero a lo mejor en el país del bosque era más común de lo que parecía... o quizás no. —Eso la hace especial y rara, ¿no crees?— Ese era el mejor motivo para ir en busca de aquel animal emplumado.

- ¿Me estás diciendo que te acompañe a buscar algo que ni siquiera tú has visto? – Manifestó un poco incrédula, le daba razón a la duda, después de todo no nos conocíamos de nada y podría ser todo mentira de mi parte.

—Sí, básicamente.— fui preciso y concreto en la respuesta.

- Está bien. Te acompañaré. Pero una condición. Si es todo mentira y no existe, te marcharás del pueblo.

"A otro pueblo en donde sí esté..."

—Acepto, sí la gallina no está aquí no tengo porque estarlo yo.— Accedí también a su condición.

Di unos cuantos pasos hacia ella y estiré mi diestra. —Mucho gusto, Inoue Keisuke.— Me presenté, esperé que hiciera lo mismo y aceptara mi apretón de manos.

"¿Por qué no puede llover en los demás países como en el mío?"

—Hablé con una niña que accedió a informarme donde era, así que técnicamente no tendríamos que buscar mucho.— Mi viré y regresé a la calle por dónde venía caminando. —Al final de esta calle, que parece no tener fin.— Agregué porque ciertamente desde ese punto donde estábamos se veía poco, solo el sendero de los faroles alumbrando el camino.—Se encuentra el patio de la granja donde está la gallina.— Expliqué brevemente.

—Vamos.— Comencé a caminar en esa dirección.

...

El par de shinobis caminó sin dificultad alguna por la calle en dirección a la granja, las calles seguían igual de solas que antes e incluso podían empezar a ver que ya algunos faroles no alumbraban, unos cuantos pasos más adelante habían salido de las calles del pueblo y ahora solo eran guiados por el astro lunar.

Desde ese punto en donde se encontraban ahora podían ver una valla a unos trescientos metros de distancia en linea recta, aproximadamente, sí esa era la cerca, no había duda de que habían encontrado la granja, solo sería sencillo, seguir caminando y llegar hasta allá.

El murmullo de la noche y las ráfagas de viento acompañaron al dúo por un camino pastoso, la temperatura había descendido unos cuantos grados más, y el viento que los azotaba levemente podría hacer que su piel se erizara, pero no la del pelirrojo, después de todo estaba acostumbrado a climas fríos y húmedos. Por un momento ambos se olvidaron de las amenazas del señor en el puesto de ramen, se les olvidó la riña entre ambas riberas y avanzaron observando el firmamento estampado de estrellas, percibiendo la silueta de algunas vacas a su alrededor e incluso escuchando los ruidos de algunos animales que posiblemente no sabían cuales eran.

Todo se mantenía muy pacífico hasta que...

—Cuidado!— Advertí cuando sentí el que suelo se desquebrajaba y se hundía abruptamente; no fue sencillo pero logré saltar hacia adelante, tocando piso firme, o eso creí, pero ahí también estaba hueco y terminé cayendo de lleno en un profundo hueco de varios metros de profundidad y de diámetro.

La suerte de Rika no fue diferente, escuchó la advertencia del pelirrojo, incluso pudo haber saltado en cualquier dirección, pero lugar en donde pusiera el pie el suelo se desplomaría y quedaría varios metros bajo tierra al lado del shinobi; ahora ambos se encontraban sucios y un poco adoloridos por la caída, pero nada de lo que pudieran preocuparse, todavía.

—¿Qué es esto? ¿Qué pasa aquí?— Manifesté tras incorporarme y dirigirme a la peliverde y tenderle la mano para ayudarla a parar.

Cuando ambos mirasen la única salida viable, verían que la luna seguía igual de brillante que antes y que les mostraba el camino, pero también les mostraba a sus captores, varias siluetas se posaron en la superficie, eran cuatro personas de distintos tamaños y una que al pelirrojo le sería un poco familiar.

—Los tenemos jijiji— Rió la fémina.

—Eso fue muy fácil.— Se mofó el otro.

—Y dicen ser ninjas, que patraña.— Agregó la tercera.

El cuarto se quedó en silencio.
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Byakugo no In: Inicio 19/04/2018
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#10
Keisuke había aceptado la condición de Rika, la sarutobi lo acompañaría hasta que el misterio de la gallina se hubiera resuelto. El joven se presentó extendiéndole el brazo y dándole la mano como símbolo de respeto. Lo habitual. La chica correspondió, estrechándosela. No sabía cuánto iba durar aquella expedición, pero esperaba que no se alargara demasiado. No quería perseguir un cuento de hadas.

- Sarutobi Rika. – Se presentó.

El joven parecía bastante más seguro de la existencia de aquella especie de lo que lo estaba ella. Si realmente existía, ¿para qué la necesitaría? ¿le iban a dar una buena cantidad de ryos por ella? Las dudas que se le pasaban por la mente eran muchas, pasando de un extremo a otro.

- ¿Una niña? – Preguntó extrañada. –Así que está en una granja, y que vamos a hacer, ¿robarla? – Si la gallina pertenecía a alguien, no sabía que plan albergaba la mente de Keisuke.

Aun así, lo acompañó. Podía estar simplemente tomándole el pelo y fuera una excusa para salir de la ciudad sin más. El caminar fue rápido, y los dos permanecieron en silencio durante un rato. La calle era bastante larga, pero al ritmo que llevaban llegarían en un breve espacio de tiempo. Así fue, poco después se fue visionando la valla de la famosa granja de la que hablaba y Rika, empezó a pensar que igual tenía razón después de todo.

Pero no fue todo tan bonito. Era una trampa. Keisuke advirtió a la sarutobi de esta, pero ni uno ni otro fueron capaces de reaccionar a tiempo ante la situación. Su destino fue el mismo, caer en un hoyo. La caída produjo un par de golpes y por ende, dolores musculares a la joven. Y obviamente, manchó sus ropas. Alguien había construido esa trampa para ellos.

Rika se mantuvo en silencio, pensando una salida, una forma de escape, mientras el chico de Amegakure vociferaba y tenía un encuentro con cuatro siluetas más. La chica jamás había visto a esos cuatro, pero hablaban en general de ellos. ¿Quiénes eran?

-¿Cómo salimos de aquí? – Le preguntó a su compañero sin hacer mucho caso a las otras voces. Ella confiaba que siendo una kunoichi de aquella zona, nadie se atrevería a armar jaleo con ella, pues podría repercutirles de forma muy grave. A menos que aquella gente fuera en contra del propio sistema. Cosa que, en ese momento, no quería contemplar.

Buscó en sus pertenencias, concretamente en el portaobjetos del cinturón, junto a su bandana y sacó un kunai. No pensó en si era factible o no. Simplemente lo sacó y lo clavó en la pared de tierra. Miró a Keisuke y esperó la reacción de este. Ella tenía un plan para salir de allí, aunque quizá, no fuera el más viable.
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#11
Las cuatro personas se quedaron contemplando lo que harían los shinobis.

—Sí son verdaderos ninjas no les costará nada salir de ese hueco!— Animó a ambos a escalar.

—A menos que estén mintiendo y no puedan salir de ahí.— Agregó.

Ahora había un poco de sentido en las palabras de sus captores tenían sentido, estaban poniendo el dúo a pruebas.

"Y así es como se aseguran de que no somos impostores... Esto será sencillo" Y no había terminado de pensar en ello cuando empecé a caminar por el muro de tierra.

-¿Cómo salimos de aquí? – Preguntó Sarutobi con duda.

—¿No sabes escalar?— Indagué, pero la respuesta era obvia cuando la vi clavando la cuchilla en la tierra. No dudé en bajar al fondo del hoyo. —Tardarás mucho así y será un poco forzado.— Después de todo no sabía sí ella era lo suficientemente fuerte y resistente para escalar todo el muro. —Guarda tu kunai, te daré un empujón que será suficiente para que salgas a la superficie, no temas.— Me agaché y uní mis manos en el suelo.

—Pon ambos pies aquí.— Expliqué y una vez ella lo hubiera hecho me levanté y la levanté a ella, Rika saldría disparada en dirección horizontal, a gran velocidad y con un poco de turbulencia, sería su decisión sí cambiaba la dirección tras salir del agujero o volver a caer en el mismo una vez el impulso hubiera parado.

—Cuidado! Viene alguien!— Gritó la niña y los tres retrocedieron una vez salió la primera.

Unos pocos segundos después la imagen del pelirrojo se vio en la superficie también, miré rápidamente a las personas que se encontraban a mi alrededor. —¿Ustedes estaban detrás de todo esto?— Pregunté cuando vi al señor del puesto de ramen y a la rubia que me había dicho la dirección, a los otros dos no los conocía de nada.

—Deberías tener cuidado cuando lances a tu novia de esa manera.— Comentó el cocinero mientras sonreía.

—Rika! ¿Estás bien?— Manifesté después de las palabras del señor.

—Ya demostraron que no son unos farsantes, es un avance.— Agregó un muchacho joven, cabello castaño claro y ojos negros.
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#12
Rika no había pensado en el hecho de salir de allí escalando de la forma en la que hizo Keisuke. Guardó su chakra, y después, guardó también su arma. El shinobi de ame le echó un par de manos para salir de la pequeña trampa y confrontar a los autores de aquella trampa. No fue muy difícil salir del agujero y poder caer de una forma cómoda, sin haber hecho mucho esfuerzo.

- Gracias. – Le agradeció con un tono serio. No era por él, sino por los que habían intentado agredirles que el estado de ánimo de Rika había cambiado, tornándose callada y seria.

Ignoró las palabras de aquellas personas, volviendo a nombrarla como la novia del shinobi. La vista de la sarutobi se posó rápidamente sobre cada uno de ellos e infirió más en el muchacho joven y la frase que acababa de decir. Las manos de Rika se levantaron a la vez, simétricamente, y sin dudas, realizó tres movimientos de forma rápida, utilizando su destreza para formar los sellos.

- ¡Katon, Tenka no Jutsu! – Gritó milésimas antes de la expulsión de un chorro de chakra, con naturaleza ígnea hacia el joven que había hablado.

Su intención no era abrasarle, aunque en su mente aquella idea se le había pasado fugazmente. Lanzó la técnica medio metros cercano a él, para que impactara en el suelo y las chipas resultantes cayeran sobre ellos, incluso solamente alrededor sin llegarles a dañar del todo, utilizando aquello a modo de advertencia.

- ¿Queréis dudar más? – Pregunto, notándose cierto enfado en ella y en sus ropas manchadas por la tierra del agujero en el que había estado hacía unos segundos. Aquella gente desconfió demasiado de ellos, no sabía porque pero iba a enseñarles que si pretendían dudar más de ella no tendría reparo en enseñarle todo lo que tenía bajo la manga, y no solamente era un kunai.

- ¿Por qué nos habéis tendido la trampa? – Preguntó. Todavía no sabía a qué cuento venía todo aquello.

PV:

120/120


CK:

78/90

-12


¤ Katon: Tenka no Jutsu
¤ Elemento Fuego: Técnica de Ignición
- Tipo: Ofensivo
- Rango: C
- Requisitos: Katon 10
- Gastos:
  • 12 CK
  • (Katon 20) (multiplicable x2)
  • (Katon 30) (multiplicable x3)
- Daños: 20 PV
- Efectos adicionales: (Katon 80) El chorro puede ser lanzado de forma parabólica
- Sellos: Dragón → Tigre → Liebre
- Velocidad: Rápida
- Alcance y dimensiones:
  • La técnica avanza 3 metros, y el estallido abarca 1'5 metros de diámetro (multiplicado x1)
  • La técnica avanza 8 metros, y el estallido abarca 2'5 metros de diámetro (multiplicado x2)
  • La técnica avanza 10 metros, y el estallido abarca 4 metros de diámetro (multiplicado x3)
[descripcion]Tras la realización de los sellos, el usuario expele un chorro de llamas de pequeño tamaño, que avanza hasta un objetivo o una superficie y estalla en llamas. Si las llamas del estallido se tragan al oponente, recibe el daño completo de la técnica. El ejecutor de la técnica puede controlar su poder libremente administrando la cantidad de chakra que libera al utilizarla. Es una técnica básica de elemento fuego.
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#13
Rika cayó de forma cómoda, e incluso elegante para algunos de sus espectadores; pero la joven kunoichi se encontraba enojada por aquella treta, y aún más enojada por insultarla al decirle que no parecía una verdadera ninja, al parecer su credibilidad estaba en duda y era algo que le hacía encolerizar. Sin más Sarutobi empezó a realizar una secuencia de sellos.

—Cuida— Intentó alertar el señor, pero la energía flamígera de la chica se manifestó, un torrente de llamas salió desde su boca y se acercó bastante al joven que parecía burlarse de ellos.

La fuente de calor se acercó peligrosamente al muchacho, quién retrocedió lentamente hacia atrás, sus pasos eran tan lentos que incluso comenzó a sudar y su rostro demostraba sorpresa y miedo, además de estar bastante enrojecido; en su piel pudo sentir varias chispas de fuego, pequeñas y dolorosas. —Ay ay ay! Cuidado! ¿Qué crees que haces?—Chilló.

"A lo mejor exageró un poco..." La reacción de Rika había sido una de una persona enojada, muy enojada.

—Ustedes empezaron.— Comenté, aquella frase infantil había salido de mis labios sin siquiera pensarla, pero técnicamente yo tenía razón al decir aquello.

El cocinero se acercó al castaño y se aseguro de que el mismo no tuviera ninguna quemadura. —Yo soy el responsable.— Comentó serio y asumiendo todo lo ocurrido. —Lamento que hayan tenido que pasar por esto, realmente he visto a varios jovenes, y adultos, hacerse pasar por ninjas estos últimos días, todos falsos... Hizo una pausa y llamó a las chicas, la niña rubia y una muchacha de cabellera castaña y ojos negros, como el chico. —Y es que se preguntarán porqué...— Sus ojos pasearon rápidamente en los rostros de los shinobis.

—Papá...— Comentó con tono insistente, pidiéndole que se detuviera en ese instante.

—Está bien, Nami.— La cortó antes de que siguiera. —Ella es una ninja de Kusagakure y le debo una explicación.—

—¿Y él?— Saltó la rubia, con desconfianza posó sus orbes en las del pelirrojo.

—Viene con ella.— Reparó rápidamente, miró a su hijo para saber sí iba a decir algo, pero él se mantuvo en silencio, el acto de la kunoichi le había tomado por sorpresa y no quería más imprevistos. —Mi familia se ha dedicado a esta granja que ven aquí, hace unos meses salimos a arreglar asuntos sobre la venta y compra de ganado y ese tipo de cosas.— Hizo una breve pausa para no dar más explicaciones. —En fin, el hecho es que a nuestras manos llegó un animal peculiar, se ve como un animal común y corriente, pero...—

Y no pude quedarme en silencio. —La gallina de los huevos azules.— Me apresuré a decir.

—Exacto, un cáscara azulada como el cielo y muy resistente.— Dijo luego de recuperarse.

—Pero tú aún no dices para que la buscas...— Escupió con inteligencia.

—Será mejor que continuemos esta conversación en un lugar más cómodo.— Anunció mientras nos señalaba una puerta en la zanja de madera y luego se veía un camino que terminaba en una casa.
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Byakugo no In: Inicio 19/04/2018
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#14
Tras las amenazas de Rika, y el dialogo de Keisuke, el cocinero se delató. Todo había sido cosas de él, que no se fiaba de los forasteros, adultos y jóvenes haciéndose pasar por shinobis y todos buscaban algo en concreto. Parece ser que lo mismo que aquellos dos jóvenes estaban buscando, a pesar de que el hombre adulto se hiciera el interesante, todos ellos sabían el porqué.

El hombre se quería disculpar con Rika, la cual había demostrado que era una ninja de su territorio. Cuando escuchó que dijeron que el otro chico acompañaba a la kunoichi, la sarutobi se quedó en silencio, como si eso afirmara lo que acababan de decir. La realidad, es que él no iba con ella, y ella, no se terminaba de creer aquella historia al cien por cien, así que no podía fiarse totalmente de su compañero.

- Todos habláis de esa gallina, pero yo no la he visto aún. – Añadió.

Invitaron a los que hacía un momento les habían tendido una trampa a pasar a la casa y continuar la conversación allí. Rika asintió, quería saber más sobre aquel suceso, pero si había una cuestión que no se había resuelto aún y uno de los presentes acababa de preguntar.

Mientras caminaban hacían la casa, los dueños de aquella granja primero y los ninjas después, RIka se acercó al shinobi de amegakure y le susurró.

- Cierto és, no me dijiste para que la quieres Keisuke. – Si quería que ella confiara más en él, más le valía que se lo dijera, pues en ese lugar y con toda aquella historia comenzaba a estar desubicada y sin saber a quién hacer caso
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#15
Los aldeanos caminaron adelante demostrando cual era el camino a seguir a los shinobis, mientras tantos estos los seguían con varios pasos de diferencia...

—Pues... lo normal, quiero un par de huevos de esos...— Dije con sinceridad. —¿Cuántos huevos azules has visto? Debe haber algo anormal o algo diferente y me gustaría estudiarlo,
podría ser que las gallinas estén evolucionando, quizá en unas décadas todos consumamos huevos azules...—
Comenté sin tener certeza de ello.

Me mantuve en silencio, siguiendo los pasos del cocinero y sus hijos, no diría nada más, a menos que Rika preguntase algo más, quizá ahora se sintiera como idiota por ayudarme a un objetivo personal, quizá no... No obstante, no ahondaría en ello.

El estampado de piedra guiaba a los ninjas por el jardín lleno de hierba un poco alta y alguna flores, algunos mosquitos se posarían en las piernas de ambos e incluso en sus brazos, o cualquier lugar accesible a ellos, indistintamente de donde se encontrasen, se atreverían a chupar la sangre de los recién llegados, nada como sangre nueva por el vecindario.

Agité mis manos para evitar que los mismos siguieran intentando comerme, incluso tuve que recurrir a aplastarlos con mi mano porque algunos se rehusaban a marcharse. —Estos mosquitos...— Susurré.

Pocos minutos después ambos estaríamos en la entrada de la casa de madera caoba, grande, deberían subir unos cuantos escalones del mismo material y verían un pequeño porche en donde habían algunas cuantas sillas y flores en jarrones, justo frente a la puerta había una alfombra, y el portal estaba protegido por una malla que no dejaba que ningún insecto pasara, bueno quizá algunas hormigas podrían pasar por ahí.

El señor abriría la puerta y los hijos se harían a un lado dando espacio para que sus invitados pasaran primero. —Adelante.— Señaló el interior con la palma derecha, una vez ambos hubiéramos entrado, entrarían sus hijos y luego él, cerrando la puerta.

El interior se vería acogedor, de frente se veía otra puerta y a la derecha unas escaleras que llevaban al segundo piso, a la izquierda estaba la sala con varios muebles, en las paredes se podrían ver varias fotos de la familia.

—Tomen asiento, traeré algo para refrescarlos un poco.— Comentó y se retiró por la puerta junto a la escalera.

Por su parte, el cocinero y sus dos hijos restantes tomaron asiento y esperaron a que Rika y mi persona nos pusiéramos cómodos.

—Realmente tengo que admitir que he estado un poco preocupado porque últimamente han intentado robar la gallina, no sé que piensan que puede hacer, o con qué fin, pero no es algo que quisiera...— Hizo una pausa. —Cuando puso el primer huevo azul corrió el rumor por todo el lugar y entonces no han parado de llegar personas a robarla a ella o sus huevos.— Explicó brevemente.

—Es tu turno...— Agregó la menor.

—Sinceramente no vengo a robar su gallina o sus huevos, vengo con la intención de hacer un trato o
comprar alguno de esos huevos...—
Dije directamente sin rodeos.

—¿Y que harás con el huevo?— Preguntó el castaño.

—Estudiarle, saber porque sus huevos son azules y su genética y ese tipo de cosas.—

El hombre se mantuvo en silencio mientras escuchaba lo que decía.—¿Y qué tienes para ofrecer?— Preguntó demostrando interés en lo que podría ofrecer.

—Primero me gustaría ver la gallina y los huevos.— Comenté mientras esperaba la aprobación del dueño de la granja.

—Aquí están las bebidas.—- Comentó la hermana mayor mientras ingresaba con una bandeja y varios vasos de cristal con hielo y una bebida amarilla pálida. —Es limonada y está bien fría.— Aseguró mientras ofrecía a Rika y a Keisuke.

Tomé un vaso y lo llevé rápidamente a mis labios para luego dar un sorbo al líquido.
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Byakugo no In: Inicio 19/04/2018
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