Es un perro negro con un solo ojo, el izquierdo, de un color verde olivino. En tamaño ya ha alcanzado una madurez aceptable, a cuatro patas tiene una altura por encima de la cintura de su dueño como si de un lobo grande se tratara. Tiene unas patas fuertes y duras y unos dientes tan perforantes como dagas de acero recién afiladas y bañadas en las aguas del lago Shiona. Además, su piel empieza a estar más que curtida, capaz de soportar heridas superficiales con menor esfuerzo. Aunque psicológicamente no ha crecido tanto.
Ahora se ha dejado medio flequillo, que le tapa la cicatriz que ocupa el sitio donde debería estar el ojo derecho que perdió en la guerra de venir al mundo. Está pasando por una etapa perruna complicada y a veces se arranca en comportamientos rebeldes sin sentido o sencillamente se niega a hacer cosas de perros.
Ya no lleva siempre la lengua colgando ni va con cara de felicidad, sino que intenta poner expresión de enfado, aunque realmente parece que tenga dolor de tripa. No suele ladrar ya que sus ladridos son aún agudos y poco maduros, ahora se comunica con suspiros y gruñidos. Lo cual hace que su compañero lo llamo Stuffemo.
Aunque por mucho que lo intente sigue siendo igual de tonto y bueno por dentro, así que se sigue dejando acariciar y hacer todo tipo de mimos, aunque ahora lame menos, por lo menos a los desconocidos.