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(B) La penumbra de Lady Tākoizu - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: País de la Tierra (https://ninjaworld.es/foro-pais-de-la-tierra) +--- Foro: Montañas de la Tierra (https://ninjaworld.es/foro-montanas-de-la-tierra) +--- Tema: (B) La penumbra de Lady Tākoizu (/tema-b-la-penumbra-de-lady-takoizu) |
RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 5/02/2019 En aquel tugurio había unos cuatro galpones. Y uno de ellos llamó la atención de Datsue. Era el único que tenía su entrada principal entreabierta, y si era lo suficientemente atento, podría ver pisadas de distintas formas y plantas de pie. También se le veía una luz nimia encendida que se reflejaba en los vidrios de pana que servía de tragaluz para el día. Si había una entrada menos obvia, era esa. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 5/02/2019 «¡Aquí!» Una puerta entreabierta, pisadas —que a saber desde cuando estaban allí, con la oscuridad que había era complicado decirlo—, y algo de luz reflejada en el tragaluz del galpón. El Uchiha, teniendo mucho cuidado de no hacer ruido, se desplazó hasta la parte trasera y trepó por la pared haciendo uso del chakra, apenas una sombra deslizándose en la noche. Su objetivo, llegar a la ventana situada en el techo para descubrir, mediante la vista y el oído, qué narices estaba ocurriendo en el interior. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 5/02/2019 No ocurría demasiado. O sí. Había una mesita diminuta. El único mueble en todo el jodido galpón. Dos sillas. Y dos personas. Charlaban entre ellos. Uno era un gordo llamado Shoberu. No lucía para nada borracho, y fue entonces cuando Datsue se dio cuenta de que de haber tenido el jodido sharingan encendido se habría dado cuenta de, al menos, una mentira en toda la negociación. Por algo había fingido irse hinchado de alcohol, ¿no? A su lado, al menos siete guaruras repartidos en puntos estratégicos. Uno veía la luna a través del inmenso tragaluz. Al otro lado, estaba Urami. Atada de manos al asiento y también los tobillos con una soga. Charlaban, pero para Datsue era imposible oír el contenido de la conversación. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 5/02/2019 «Pero, ¿qué…?» Urami, atada por los pies y tobillos a una silla. «Pero, ¡¿qué…?!» Siete hombres, repartidos por todo el almacén, como si estuviesen esperando movida. «Pero, ¡¿qué coño…?!» Aquello ya fue el acabose. El mismísimo Shoberu, allí plantado, sin tambalearse un milímetro. Sin rastro de haber probado el alcohol. Ahora que lo pensaba, sí: hubiese preferido que Urami simplemente se estuviese zumbando a alguien. Captó a alguien mirando en su dirección. Cerró los ojos. Activó el Sharingan y, formando el sello del Tigre, hizo que su cuerpo se volviese invisible al mismo tiempo que abría los ojos de nuevo. Ahora que ya no solo contaba con la oscuridad como su aliada, se centró más en la conversación de allí abajo. Quizá no podía oír lo que decían, pero con la ayuda de su Dōjutsu, lo que sí podía hacer era… .. leer los labios. Trató de discernir lo que estaba diciendo, especialmente, Shoberu. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 5/02/2019 Era difícil, aún con el sharingan. Estaba lejos, bastante, y los labios regordetes casi que se camuflaban con las propias mejillas, aún más gordas, de Shoberu. Pero algo logró entender. Al menos lo importante. —Oh, eres una chica fuerte. Para este punto la mayoría se rompe —¡plas! dos bofeteadas de un gorila que la obligó a llorar. Ya tenía la cara roja de tantos golpes—. es una lástima. No tendrías que haber estado aquí, ¿es cierto? ¡plas, plas, plas! Entonces Datsue escuchó una voz. Conocida. Familiar... —Basta. Era. Fu-ru-ne. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 5/02/2019 «¡La madre…!» ¡Plas! «¡La madre…!» ¡Plas, plas! «¡La madre que os parió, hijos de la gran puta!» Contuvo sus ganas de saltar y matarlos a todos. Siete guardias. Dos hijos de puta. Las pupilas del Uchiha, escudadas por tres tomoe cada una, volaron de una persona a otra, buscando algún poder inusual en un civil. Algún rastro de chakra que fuese lo suficientemente grande como para tener que tratarse de un ninja. Acto seguido, volvió a clavar la mirada en Furune. En sus labios. ¿Debía actuar? Aquello echaría por tierra su subterfugio, y la vida de Urami no parecía correr peligro por el momento… Por el momento. No obstante, tenía bastante claro que estaba ante la amenaza que Soroku tanto temía. Angustiado, empezó a elaborar un plan que no fuese el de tirarse directamente a la boca del lobo… RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 5/02/2019 Y mientras Datsue elaboraba su plan... —Tardaste mucho, Furune-san. ¡Mantener la vigilia con Kitana es un martirio! y ese muchacho... ese muchacho. Tenía piel de cordero, pero los ojos de un cuervo. ¿Quién es? —Un juguete que le trajo el amante a Nahana. Nada de lo que debamos preocuparnos. ¿Está todo listo? —Todo listo. Los matones de Kaikei-sama está en posición para invadir el Templo. Lo haremos parecer un saqueo. El tema es: ¿qué vamos a hacer con la cría? Furune dudó. Se le acercó y la miró a los ojos. Luego, acarició su pelo. Suspiró y ante la dubitativa, el empresario respondió por él. —Habrá que matarla creo yo. No nos van a consentir dejar a estas traidoras vivas. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 5/02/2019 «¿Kaikei?» Su cerebro buscó entre su memoria aquel nombre, pero no lo encontró. «¿Cómo? ¿¡Ya están junto al templo!?» No, Datsue no tenía todo el tiempo del mundo para pensarse cómo actuar. Datsue ya llegaba tarde. A dos sitios. —Habrá que matarla creo yo. No nos van a consentir dejar a estas traidoras vivas. Si Datsue había estado esperando un último empujón que le obligase a reaccionar, desde luego, era ese. Deshizo su técnica de invisibilidad —retirándose brevemente de la vista de la ventana—, extrajo un ninjato de la palma de su mano, que, todavía envainado, sujetó haciendo fuerza con el brazo contra el costado. Con ambas manos libres, formó el sello de clonación, creando la nada desdeñable cifra de cuatro Kage Bunshins. Uno de ellos se fue a la entrada y quedó esperando tras la puerta, a un lado. Otro de ellos, saltó sobre la ventana en una patada voladora, rompiendo la cristalera y cayendo en picado. Al mismo tiempo, una esfera de papel cayó a su lado. Los Datsues cerraron los ojos… ¡FLASH! Un destello cegador inundó la estancia. Tres sombras más aterrizaron sobre el suelo. Tres Kages Bunshins desenvainaron sus ninjatos, y, aprovechando el momento de sorpresa, atravesaron con sus filos el pecho de los cuatro desgraciados que más cerca les pillase. Datsue, el real, saltó hacia Urami, interponiéndose entre ella y Furune y desenvainando también su espada, apuntándola hacia el gaznate de aquel desgraciado. Tampoco perdió de vista a Shoberu. —¡Tsch! ¡Tsch! ¡Tsch! ¡No eres tú el que decide quién muere! Si todo había salido como lo planeado, a sus clones le quedarían por matar a cuatro guerreros. «¡Mierda! Gasté demasiado chakra...» RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 5/02/2019 La mente era un músculo asombroso. Aquella reacción fue la viva imagen de lo que puede hacer alguien cuando junta dos neuronas y las pone a maquinar. Así fue que Uchiha Datsue decidió hacer uso de la herramienta que en sus aventuras se le venía haciendo cada vez más útil, y eso eran los Kage bunshin. Los Kage bunshin, sin embargo, a veces se convertían en un arma de doble filo que se tornaba cada vez más aserrada con cada clon adicional que el ninja estuviera dispuesto a crear. El gasto de chakra era abrupto y aún así, equiparable con la utilidad de la técnica. Luego vino la estrategia. Cuatro Datsues se dividieron las tareas y atacaron. La explosión de luz tomó por sorpresa a todos los presentes y obligó a los presentes a estrugarse los ojos. No supo que sus tres ataques habían tenido éxito hasta que apuntó a Furune, aunque por más que quisiera ver a Shoberu, no podía porque lo tenía a la espalda. —¡¿P-pero qué?! ¿Guzen? eres un jodido ni... nin...! —¡Mátalo, Guzen-kun! —soltó Urami, forcejeando con la silla al punto de que dobló una pata y cayó como una torre hacia uno de los costados. Shoberu empezó a correr protegido por los cuatro guardias restantes, que aunque bien eran ciudadanos comunes, llevaban armas. Uno de ellos apretó un botón y... Wiiiiiiiiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuu wiiiiiiiiiiiuuuuuuuuuuuuu eran los gritos ahogados de una sirena de emergencia. Aunque daba la sensación de que era también un llamado a los refuerzos de la ciudad. Notsuba estaba plagada de guardias, y Shiboru era un ciudadano insigne. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 9/02/2019 —¿¡Qué cojones…!? —gritaron los cinco Datsues a la vez, al oír la sirena. Estaba jodido, y tenía que actuar rápido. Cuatro guardias. Cuatro clones. Tres de ellos —los que seguían dentro del galpón—, corrieron hasta tres de los hombres que protegían a aquel tipo que se las daba de importante y trataron de ensartarlos con la katana. El cuarto clon, escondido a un lado de la puerta, fuera, seguía aguardando. Aguardaba a que alguien abriese la puerta para clavarle la katana por sorpresa y llevárselo por delante. Datsue —el real—, quería explicaciones. —¿Quién coño es Kaikei y por qué vais a atacar el templo, hmm? ¿¡Por qué cojones traicionaste a los tuyos, Furune!? —Y, sin aguardar respuesta, le lanzó un tajo al cuádriceps, buscando producirle un corte profundo—. ¡Contéstame o la próxima va al cuello! Y, otra vez antes de que pudiese contestarle, le dio un patadón con la planta del pie en el pecho para tirarle al suelo. Acto seguido, se agachó junto a Urami para cortarle las cuerdas que le retenían con el filo de su ninjatō. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 9/02/2019 Sorprendentemente, los tres guaruras dejaron la labor de protección al cuarto y afrontaron la acometida de los clones. Dos de ellos lograron exitosamente detener el envite de las katanas. El otro, murió en el acto. Shoberu y su último resguardo, más cagado en vida que muerto; corría tras su jefe tratando de dar vuelta al galpón y alcanzar esa única salida, sin ellos saberlos, también custodiada desde el exterior. —¿Yo, traicionar a los míos? —dijo. Y por primera vez, Datsue entendió que Furune era un zorro cansado. Que quizás llevaba demasiado tiempo tratando de complacer a la gente para que no se le tomase en cuenta. Se llevó la mano al pecho, bañándosela de sangre. La alarma seguía sonando—. quiénes son los que están en víspera de armar a un ejército que intentará derrocar a nuestros legítimos gobernantes? ¿no es esa la máxima definición de traición? »Mi fidelidad ha sido intachable a través de los años. Nunca fue celebrada. Mi amor por Nahana también incuestionable. Nunca fue correspondido. No pidas que reniegue de cualquier instinto de moralidad por aquellos que nunca supieron valorarme. ¡Larga vida a Jagaimo-sama y al País de la Tierra! Sacó una daga de su bolsillo y él mismo acabó con su vida, rajándose la garganta. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 9/02/2019 Joder, justo lo que le había dicho a Soroku, cuando por primera vez le había comentado sobre la misión. Había dejado entrever que quizá el maestresala estuviese harto, cansado por no ver valorado su trabajo. Había resultado ser eso, y mucho más. Con la teoría de que fuesen las hijas, en cambio, había errado. Y por mucho. Fue una suerte que Furune decidiese suicidarse, porque el Uchiha estaba a punto de cortarle la cabeza él mismo. Una vida menos que cargaría sobre sus hombros. Y es que, ¿acaso los motivos de Furune no eran también justos? Lo que Nahana estaba haciendo era, desde luego, una traición mayor. ¿Moralmente aceptable? Quizá. No sabía lo suficiente de la política de aquel país como para posicionarse claramente en un bando u otro. —¡Arriba, Urami! —exclamó, una vez le quitó los amarres—. ¡Hay que salir cagando leches de aquí! Mientras tanto, los clones seguían a lo suyo. Habían matado a un guardia, pero otros dos se le resistían. El clon que quedó libre ayudó a otro, haciendo el clásico sándwich y atacando por la espalda al guardia. Un tajo horizontal, a la altura del cuello, cual guillotina. Liberados, estos dos irían a por el tercero, rodeándole y cosiéndole a tajos. El cuarto clon aguardó. Aguardó y aguardó. Aguardó hasta que oyó los pasos precipitándose sobre la puerta. Flexionó las rodillas. Apuntó con la punta de la katana la entrada. Y cuando esta se abrió… ¡Fiuss! Empaló el primer cuerpo que pasó como si se tratase de un trío de dangos. —¡Vas a respondernos a unas preguntas, hijo de puta! —exclamaron los clones. Pero no iba a ser allí. La guardia debía estar al caer. Tenían que huir. Datsue se acercó corriendo, extrayendo de la nuca una tela. Deshizo entonces a todos los clones menos uno —el que había estado aguardando fuera—, y tiró la tela en dirección a Shoberu, manejándolas para que le envolviesen y colocando una etiqueta de sellado sobre él. Acto seguido, selló aquellas grandes telas de vuelta a su nuca, gracias al Ippan no Fūinjutsu. —¡Ahora sí, nos vamos! —exclamó a Urami—. ¡Tú! —gritó a su clon—. ¡Ve al hotel a por Kitana! Su plan era sencillo: escabullirse con Urami de la ciudad, antes de que la guardia llegase; y enviar al clon de vuelta al hotel, saltando primero por encima de los galpones para no ser visto. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 9/02/2019 Urami, quien parecía una tortuga dada de vuelta, fue liberada por Datsue. Se puso de pie, entre lágrimas y no pudo evitar quedar perpleja ante el cadáver del viejo Furune. Lo consideraba como el padre que nunca tuvo presente. Ya que el suyo pues se había ido a por tabaco hacía muchos años. Y es que hablando de eso... ¿quién era el padre de esas dos tías? ¿Se lo habría preguntado Datsue antes? ¿de si ese hombre era, quizás, una pieza fundamental en los tantos agujeros de esta historia? Ya lo averiguaremos. Muy pronto. Datsue y sus clones no tuvieron problemas en deshacerse de los civiles armados y de sellar a Shoberu. Urami tardó en recuperar la compostura pero finalmente atendió al llamado del ninja —aún no lo entendía de todo—. y salió, tal cuál lo pidió, cagando leches de ahí. La alarma: seguía sonando. Los guardias, en camino, probablemente; desde la ciudad. . . .
El bunshin avanzó cauteloso por encima de los galpones, hasta que ya no hubo más. Tuvo que bajar del último y se encontró con un largo mural que dividía aquella zona con el distrito de comercio. Tuvo que echar el ojo metódicamente a lo largo de la vereda para poder escabullirse sin ser visto por los guardias que, desde aquella posición, se antojaban al menos una veintena de ellos, todos con armadura y vistiendo el estandarte de la familia Kurawa. Todos se dirigían hacia los galpones. Para su sorpresa, los linderos del hotel parecían desolados. No tuvo problema en llegar hasta la habitación, aunque se había olvidado de pedir la llave que le había dejado Kitana a el Datsue original. RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Uchiha Datsue - 9/02/2019 «Oh, mierda» No fue hasta llegar hasta la habitación, que se dio cuenta que no tenía llaves. Su original no se las había pasado. Tampoco tenía ganzúas, y recordaba perfectamente cómo había cerrado con llave al salir. Probó a llamar a la puerta, pese a que sabía que sería un milagro que Kitana, dormida y anestesiada por el alcohol, le oyese. Así pues, de no oír nada al otro lado, regresaría sobre sus pasos saliendo del hotel. Entonces, buscó algún callejón en el que esconderse y no ser visto. Allí realizó el Henge no Jutsu, y volvió de nuevo al hotel. Subió por las escaleras. Aguardó un minuto. Bajó. —¡Hola! —saludó, alegre, al recepcionista. El chico vería el vivo retrato de Urami en él—. No hay quien despierte a mi hermana, y yo no tengo las llaves conmigo. ¿Podrías dejarme las copias de las de mi habitación para entrar? —preguntó, con cara de pena. • • •
Datsue había decidido coger de la mano a Urami y correr a todo lo que daban las piernas de ella, alejándose de los galpones y de la jodida ciudad. El Sharingan, todavía brillando en su mirada, atento al terreno. Aquel país era famoso precisamente por estar plagado de acantilados por donde menos te lo esperabas. —Eh, Soroku —habló, mientras activaba el sello de la Hermandad que les unía—. Tengo que hablar contigo. ¡Ya! —le avisó, por si estaba en compañía indeseada. Le daría un par de minutos para que se quedase solo. Mientras tanto, aprovechó para hablar con Urami—. Urami, necesito que me cuentes qué está pasando. ¿Por qué te secuestraron? ¿Qué querían de ti? ¿Quién coño es Kaike? RE: (B) La penumbra de Lady Tākoizu - Umikiba Kaido - 9/02/2019 Datsue el bunshin tocó, y tocó, y tocó. Nadie respondía. Pero antes de que pudiera tomar las escaleras, escuchó el clic de la cerradura abriéndose. Al otro extremo de la puerta, estaba Kitana, con rostro somnoliento estrujándose los ojos. —¿Gūzen? ¿qué mierda pasa, chaval? —estaba claro que no recordaba cómo había llegado ahí, pero sí que iba a recordar como ese jodido crío le obligó a abandonar los brazos de morfeo para abrir la puta puerta. . . .
Datsue el intrépido corría, y corría, y corría. Urami trataba de seguirle el paso pero hubo un momento en el que sintió la imperiosa necesidad —patrocinada por sus pulmones de civil—. de detenerse, y coger un par de bocanadas de aire, como lo hace un pez que está fuera de su estanque. También era bastante difícil, incluso para un shinobi, moverse por los páramos de noche. Todo estaba estúpidamente oscuro. Y los caminos hasta la Montaña que llevaba al Templo estaba lejos, y repleta de baches peligrosos. Soroku, en donde fuera que estuviera, escuchó. Tardaría un poco en encontrar un lugar seguro para escuchar, que no hablar, ya que no era capaz de encender él su sello. Urami, mientras tanto, se sobaba la cara y trataba de comprender todo lo sucedido. Quería echar a llorar pero le era físicamente imposible, por la impresión misma que se había llevado con Furune y, por qué no, con gu... —Q... quién diablos eres? los ... los mataste, a todos. Tú sólo... a Furune... —las palabras le bamboleaban de la boca—. ¡no lo sé, iba camino al hotel y me interceptaron! ¡no supe que era ese tal Shoberu hasta que me quitaron las vendas en ese galpón! »Y Kaikei.. Kaikei es... un Kurawa. El tío. |