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RE: Blancas sombras - Karamaru - 6/11/2018 Ambos se congelarían en el lugar. Los dos gennin eran consientes de que frente a ellos había un compañero de aldea y profesión y ninguno de los dos quería tomar el camino de acción equivocado. Pero frente a ellos se alzaría una nueva amenaza, o ayuda. Tras el corte el Amedama nuevamente volvió a sufrir el mareo, la vista borrosa, y escuchó una voz. Su origen venía claramente de su izquierda, se escuchaba fuerte, pero el grito provenía de una fuente desconocida. Si miraba hacia allí no vería nadie, la voz no la reconocería. — ¡DARUU! ¡KARAMARU! ¡BASTA! La vista se recuperó y la única persona que podría ver sería al calvo que le clavaba la mirada, o al menos por unos pocos segundos. Frente a ambos, entre medio del terreno que los separaba, los dos hermanos hicieron acto de presencia. En silencio, con rostros serios, armados. Espalda con espalda y kunai en mano se mantuvieron en el lugar sin intenciones de atacar pero sin transmisión de confianza tampoco. Ya empezaba a ser habitual que aquellas risas lejanas quebraran el silencio. RE: Blancas sombras - Amedama Daruu - 7/11/2018 Daruu sintió casi un desvanecimiento. El muchacho se llevó la mano a la frente y, tremendamente mareado, trastabilló de un lado a otro. Miró a la izquierda. Alguien les gritaba que parasen. Una voz que no reconocía. Pero que no le parecía un enemigo. Para colmo, los dos gilipollas gemelos aparecieron entre los dos, también en posición defensiva. Las risas seguían inundando la plaza. El amejin apretó los dientes con rabia y decidió confiar ciegamente en la voz que le clamaba que parase de enfrentarse a su compañero, aún a riesgo de que resultara ser una trampa más. Quizás si detenía cualquier ofensiva... Optó por no decir nada, tan sólo guardó las espadas, respiró hondo y se sentó en el suelo. Cerró los ojos. Respiró hondo de nuevo. RE: Blancas sombras - Karamaru - 9/11/2018 La quietud se quebró rápidamente al paso rápido de los hermanos. En direcciones separadas arremetieron en contra de los gennin con claras intenciones de hacerle daño a estos. De familia, ambos actuarían de la misma manera. «¿Ellos también? Chabon…» Lanzarían su kunai mientras recortaban terreno para forzar un movimiento en las jóvenes promesas de Amegakure. Derecha, izquierda, arriba, abajo, allí donde uno de ellos se moviera el puño de un gemelo lo seguiría sin palabras de por medio. Karamaru, aún dubitativo, recibió el corte del arma en su brazo antes de poder alejarse del segundo ataque del hermano. «Mierda» Los síntomas de Daruu se repetían en el cuerpo del monje. El mareo, el dolor de cabeza, la temperatura elevada, esos segundos de sentimientos extraordinarios. Un hilo rojo de sangre marcaba su brazo tras el leve corte que poco efecto había tenido debido a su profundidad. Uno, dos, tres golpes y movimientos. Allá donde se movía el cenobita lo seguía el hermano, allá donde se moviera Daruu lo seguiría el otro. RE: Blancas sombras - Amedama Daruu - 12/11/2018 Sin embargo los pasos sobre el cemento delataron la carrera de uno de los gemelos, que se abalanzó hacia Daruu. El amejin dio una voltereta hacia atrás al tiempo que se levantaba y comenzó una serie de sellos considerablemente larga. El aparente enemigo lanzó un kunai hacia él. Y a Daruu se le habían hinchado los cojones ya. «¡Pues a tomar por culo todo!» —¡Suiton: Baku Suishouha! —Escupió una gigantesca ola que chocó con el kunai y lo desvió justo a tiempo, y arrasaría con el gemelo número uno, con el gemelo número dos, con Karamaru y hasta con Suka si osaba reaparecer con su culo de enano pelirrojo y ponerse a atacarle también. RE: Blancas sombras - Karamaru - 16/11/2018 Las cosas se comenzaban a complicar más de la cuenta para ambos gennin. Cuando habían aceptado embarcarse en el pedido de ayuda de seguro esperaban peligro pero no aquella situación que hasta se podría sentir como un sueño de lo... peculiar que era. El Amedama, seguro de si mismo, decidió despertarse finalmente y terminar con todo aquello de una manera bastante destructiva. Un fuerte impacto hizo temblar el piso y cual dique roto el agua comenzó a aparecer de una manera interminable. Dos hombres se perdieron en ella, el calvo y uno de los hermanos, pero el que había tomado como objetivo a Daruu no quiso ser llevado por la corriente. — ¡Fūton: Shinkū Taigyoku!— se escuchó poco tiempo después. La masa de agua ahora se encontraría no con un cuerpo humano sino con una potente ráfaga de viento cuya corriente se dirigía en sentido contrario. El golpe se hizo notar y ambas fuerzas notaron turbulencias que disminuyeron al tiempo. El viento nunca llegó al gennin, y el carril cubierto por el impacto evitaría al chuunin ser llevado por el agua. Los edificios, ya quebradizos, no tardaron en comenzar a demolerse alrededor del cráter provocado por Daruu, golpeando bruscamente con sus pedazos aquel improvisado lago sobre el que se terminaban encontrando los dos enfrentados. Ambos deberían realizar maniobras evasivas si querían seguir con vida con la consecuencia de perder de vista a su oponente con los escombros que caían a medio camino. — ¡Voy a por ti Amedama Daruu!— gritó el hermano tras desaparecer en retirada. Mellizo N°1
270/270 122/200 -78 CK por Fūton: Shinkū Taigyoku –1 AO –Daruu: 80 de Poder + 100 PV = 180 PV de daño Mellizo: 50 de Poder + 130 PV = 180 PV de daño RE: Blancas sombras - Amedama Daruu - 21/11/2018 El fuerte oleaje sacudió el cemento y lo rompió, levantando escombros. La ola avanzó sin remedio hacia el gemelo, y chocó, no contra él, sino contra una técnica opuesta de elemento viento. La sacudida fue tremenda, y Daruu se vio obligado a empezar a utilizar el chakra para no caer presa de la gran cantidad de agua que, como una marejada, amenazaba con tumbarle. Levantó la vista, y se vio, de pronto, frente a un accidente mortal. «¡Mierda!», maldijo internamente, mientras saltaba a un lado para evitar el impacto con un trozo gigantesco de hormigón que casi le aplasta la cabeza. Se hundió en el agua y puso los brazos en línea, para impulsarse buceando y volver a salir a la superficie. Esquivó otro escombro moviéndose hacia la izquierda, y otro dando un salto con voltereta hacia atrás. Escuchó la voz de su enemigo, que le llamaba desde un lugar indeterminado. Daruu apretó la mandíbula y chasqueó la lengua con fastidio. Habría sido tan fácil ignorar la llamada de auxilio... pero no. Él, como siempre, había tenido que prestarse voluntario. «¡Maldito sea el día en el que aprendí a empatizar con desconocidos!». Ante la amenaza de un ataque sorpresa, Daruu no podía hacer otra cosa que seguir moviéndose. Saltó a la pared de uno de los escombros, y de allí a la cima de otro. Formuló el sello de los clones de sombra, e hizo aparecer un Kage Bunshin situado a su espalda. Ambos adoptaron una posición defensiva. Entrecerró los ojos, y pensó sobre la situación que tenía entre manos. «Parece un Genjutsu, pero no he podido disiparlo. No ha podido ser un veneno, porque no me han hecho ninguna herida ni hemos tomado nada con ellos. Esos dos gemelos me han parecido sospechosos desde el principio, pero Suka no parecía mal tipo y se puso muy a la defensiva cuando insinué que tramaban algo...» RE: Blancas sombras - Karamaru - 25/11/2018 Daruu rápidamente se encontró en la cima de uno de los pilares más altos de escombros, aunque de ser de los mejores no significaba a estar a una gran altura del suelo. Desde allí podía ver tranquilamente todo el borde del pequeño e improvisado lago y con claridad se daría cuenta si el chuunin correteaba alrededor de la zona accidentada. No sería así, siguiendo los pasos del Amedama el mellizo se alzó en el aire frente a uno de los de pelo azul. Sus manos no tardaron en encontrarse y los sellos siguieron a su salto. — ¡Fūton: Shinkūgyoku! Diez esferas de aire comenzaron a salir de su boca a medida que el cuerpo llegaba a su altura máxima y comenzaba a descender nuevamente para dirigirse a las sombras de los escombros nuevamente. Solo si Daruu o su clon prestaban precisa atención a su oponente al momento de la llegada al piso podrían no perderlo de vista. Mellizo N°1
270/270 72/200 -50 CK por Fūton: Shinkūgyoku –1 AO –RE: Blancas sombras - Amedama Daruu - 26/11/2018 Tres sellos. Era lo que el mellizo necesitaba para realizar su técnica de viento. Lamentablemente para él, Daruu estaba ojo avizor y sólo necesitaba un sello con una mano y otro con la otra. El primero, para moverse como una centella y placarle en el estómago. El segundo, para que el placaje fuera algo afilado: liberó su espada y trató de atravesarle el corazón. —¡Estoy hasta la polla de todos vosotros! El Kage Bunshin saltó del pilar detrás del real, preparado para cubrirle las espaldas a Daruu si hubiera una treta oculta. RE: Blancas sombras - Karamaru - 29/11/2018 El mellizo se quedaría a medio camino de su técnica al enfrentarse a un rápido y atento contrincante. Antes de poder escupir el aire que había acumulado con su chakra el Amedama se le había aparecido a una corta distancia y dispuesto a atacar. Desgracia para él ya que en vez de ver volar sangre frente a él solo hubo una pequeña nube de humo que acompañó la desaparición de uno de los hermanos. Un simple clon producido en aquella confusión provocada por la gran ola de agua. — ¡Por acá!— la voz sonó a espaldas del peliazul. El gemelo había aparecido por el otro lado del pilar donde se había refugiado el gennin. Repitiendo a su clon, el mellizo volvió a realizar los mismo sellos preparándose exhalar el aire que antes no había podido. Su rival estaba en el aire y su clon no podría aguantar los diez golpes que se les venían encima. — Pues yo estoy hasta la polla de ti— llegó a susurrar antes de dejar escapar el aire de sus pulmones. Mellizo N°1
270/270 42/200 -50 CK por Fūton: Shinkūgyoku – -30 CK por Kage Bunshin no Jutsu –Cómo fue detenida la técnica en el turno anterior supongo que no se debería de aplicar ese gasto de chakra. 1 AO Revelada: Kage Bunshin al momento de caer los escombros. –RE: Blancas sombras - Amedama Daruu - 30/11/2018 El filo de Daruu atravesó al mellizo como a una nube, y fue precisamente una nube lo que se elevó al cielo cuando la copia trampa se desvaneció. En ese momento, Daruu tuvo que tomar una decisión rápida en muy poco tiempo. No fue una decisión fácil, pero sí que fue la acertada. Habían caído en una trampa, de la mano de gente de su propia vida o quizás de exiliados. Nadie le aseguraba que Karamaru siguiera vivo. Nadie le aseguraba que él mismo fuera a salir vivo de allá. Por eso, inmediatamente hizo volver su espada a la manga, y sin aguardar mucho más realizó una secuencia rápida de sellos. Su clon recibió la técnica, gritando de dolor y estallando en una nube de humo. Y él se desvaneció en el aire tras un destello rojo. · · · Daruu aterrizó de un morrazo en la colina en la que había conocido a los mellizos. Se apoyó en la corteza del árbol que había manchado con su sangre y, molesto, consigo mismo y con la circunstancia, se mordió el dedo pulgar y volvió a dibujar la marca. Luego, se marchó hacia Amegakure presto, montado en un pájaro de caramelo de color gris. Mientras sobrevolaba el campo, miró hacia la Ciudad Fantasma, en medio de la penumbra, y deseó que el pobre Karamaru también pudiera salir de allí sin mayor percance. «Si alguna vez nos volvemos a encontrar, no me va a tener mucho aprecio... ¿pero qué esperaba que hiciese?» RE: Blancas sombras - Karamaru - 15/12/2018 Daruu desapareció de la batalla dejando al mellizo completamente loco perdido. Lo buscó un buen rato antes de darse por vencido sin saber que se había teletransportado lejos de allí. La distancia le quebraría toda aquella situación extraña que pasaba en su cabeza con un último mareo y jaqueca. El sello en su pierna que nunca había llegado a ver se había desvanecido y se iba como llegó: sin saber nada del asunto. *** El calvo abrió con un gran dolor en la nuca. Estaba recostado en el frío cemento roto de la ciudad fantasma con una cara familiar a su lado, o mejor dicho un sonido familiar. Suka y sus globos de chicle, al menos esta vez se lo veía con una ligera sonrisa en el rostro. Al instante, dos rostro más se asomaron detrás del pelirrojo. — Bien, al fin, ya pensábamos que dormirías hasta pasado mañana. — O que habías muerto, me suelo pasar con mis golpes.— siguió su hermano entre risas. — La próxima que lo hagas seré yo quién se pasé sin querer. Karamaru los escuchaba con la mirada perdida sin saber bien que pasaba. Quería decir algo pero no le llegaban las palabras a las bocas y el trío que lo observaba fue más rápido en actuar. — Suka, acompáñalo fuera y ve a la aldea. A ver si nos consigues a alguien para que nos de una mano. El petiso pelirrojo asintió y apuró al monje a que se recomponga, llevándoselo rápido de la ciudad y luego a la aldea. Sea lo que fuere esa cosa, estaba claramente lejos del nivel de un gennin. |