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La velada del año - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: País del Fuego (https://ninjaworld.es/foro-pais-del-fuego) +--- Foro: Valle de los Dojos (https://ninjaworld.es/foro-valle-de-los-dojos) +---- Foro: Bosque Sesgado (https://ninjaworld.es/foro-bosque-sesgado) +---- Tema: La velada del año (/tema-la-velada-del-ano) |
RE: La velada del año - Amedama Daruu - 29/07/2021 «Vaya. No me esperaba... esto.» Daruu tenía a los kusajin por gente violenta, incapaz de controlar sus impulsos, y muy malhablada. Claro que el kusajin con el que Daruu había congeniado más había sido Sasagani Yota. Y ese chico le echaba algo a los caramelos, seguro. No era normal que estuviese tan alterado. Sintió una mezcla de pena y de culpabilidad por lo que estaba a punto de hacer. Pero... era muy fácil. Y eran ninjas, ¿verdad? Seguro que Daigo tendría recursos de sobra para... «Tío. Que es un kusareño. En serio. ¿Qué haría Kintsugi, a ver?» Otra vez la voz de Datsue. La mala influencia. Otra vez, tenía razón. —Bueno, bueno, Daigo... ¿No querrás decir el destrozo que HAS hecho aquí? —Daruu miró a ambos lados y esgrimió una sonrisa nerviosa—. Esto está muy mal, ¿eh? Piensa en lo que has hecho. Unos sellos rápidos como el viento. Una palmada. Un destello rojo. Daruu se fue... Fuera del valle. Y allí, consintiéndole... rascó a su gatito detrás de las orejas y se sintió muy, muy, muy mal por lo que había hecho. «¿Yihaaa...?» 1 AO revelada: marqué al gatito con sangre. RE: La velada del año - Tsukiyama Daigo - 29/07/2021 Daigo se llevó una mano a la cara, incapaz de creérselo. ¿De verdad acababa de pirarse así sin más? Luego miró a su clon, que también desapareció como si no quisiera tener nada que ver con aquello. Aunque quien había cancelado la técnica fue él mismo, claro. Pensó durante un segundo en quedarse realmente para ayudar a arreglar aquello, pero la verdad es que se acabaría metiendo en más problemas de los que resolvería. —Bueno, supongo que tendré que irme antes de que me vean. —Se dijo, antes de realizar un sello y correr como no había corrido en su vida. Y así, Tsukiyama Daigo sumó un accidente más a una gran lista de accidentes que no hacía más que crecer. |