13/05/2015, 21:03
¿Qué por qué había ido tan lejos? Muy sencillo. Antaño mis antepasados, varias generaciones hacia atrás, al menos 4 o 5, vivieron en aquel País, el País del Fuego. Y como todo joven, la curiosidad me podía y lo peor de todo, durante toda mi vida aún no había pisado aquel lugar el cual siempre quise visitar. Solo oía lo que decían mis padres. Por lo visto, al igual que en el norte del País del Espiral, aquí también había gran cantidad de bosques, aunque solían ser todos muy parecidos entre sí a diferencia del País del Bosque. Los rios regaban la región y se podía encontrar alguna que otra montaña; vamos, un lugar idóneo para los que le gustaba el alpinismo y patear. Pero aquello no era lo mío. Mis intereses se basaban en ver con mis propios ojos la tierra donde mi familia se crió.
Desde que salí del Remolino tuve que caminar durante al menos 3 o 4 horas, al final perdí la cuenta y a medida que me iba adentrando por los bosques la tarea se iba haciendo más y más pesada. En ocasiones me paraba, tomaba un trago de agua de mi botella y recostaba mi mano zurda en la empuñadura de mi kodachi en una falsa sensación de apoyo que lo único que hacia era desequilibrarme.
Hasta que encontré un lugar en el que detenerme.
Seguí el sonido del caudal de uno de los rios, quizás de orilla a orilla habían 5 metros y la vista se perdía tanto para ver su nacimiento como para ver su desembocadura, y a lado y lado, arboles, arboles y más arboles, o lo que es lo mismo: bosques.
-Sí, este es un buen lugar-
Asentí con firmeza y, depositando una fina capa de chakra en las suelas de mis sandalias empecé a caminar por encima de la superficie del agua, la cual era bastante cristalina y dejaba ver las piedras que descansaban en sus profundidades. Cerré los ojos y junté mis manos a la altura del pecho dejándome llevar a donde mi imaginación me permitiese gracias a aquel sonido de paz y serenidad compuesto por la corriente de agua y el cantar de los pájaros.
Desde que salí del Remolino tuve que caminar durante al menos 3 o 4 horas, al final perdí la cuenta y a medida que me iba adentrando por los bosques la tarea se iba haciendo más y más pesada. En ocasiones me paraba, tomaba un trago de agua de mi botella y recostaba mi mano zurda en la empuñadura de mi kodachi en una falsa sensación de apoyo que lo único que hacia era desequilibrarme.
Hasta que encontré un lugar en el que detenerme.
Seguí el sonido del caudal de uno de los rios, quizás de orilla a orilla habían 5 metros y la vista se perdía tanto para ver su nacimiento como para ver su desembocadura, y a lado y lado, arboles, arboles y más arboles, o lo que es lo mismo: bosques.
-Sí, este es un buen lugar-
Asentí con firmeza y, depositando una fina capa de chakra en las suelas de mis sandalias empecé a caminar por encima de la superficie del agua, la cual era bastante cristalina y dejaba ver las piedras que descansaban en sus profundidades. Cerré los ojos y junté mis manos a la altura del pecho dejándome llevar a donde mi imaginación me permitiese gracias a aquel sonido de paz y serenidad compuesto por la corriente de agua y el cantar de los pájaros.
![[Imagen: K1lxG4r.png]](https://i.imgur.com/K1lxG4r.png)
![[Imagen: dlinHLO.png]](https://i.imgur.com/dlinHLO.png)
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