Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#3
¡Pasa! ¡Rápido! —La urgencia de aquellas palabras resultaba preocupante.

Naomi tomó la silla del Ishimura, y antes de que este tuviera la oportunidad de protestar, lo enfilo hacia la entrada. El joven de cabellos blancos se concentró en aquello que había escuchado y procedió a abrir la puerta con violencia.

¡Juro ¿Qué suce… —La escena frente a él enfrió su palabras.

Su mente trabajaba a toda velocidad para tratar de comprender qué era lo que estaba pasando. Su compañero en cama y cubierto de vendajes, siendo hostigado por una rubia que parecía planear usar el látigo dorado de Juro para hacerle daño al mismo. La ira en el rostro de aquella mujer y el temor en los ojos del amable pelinegro. Pronto entendió que sucedía; Era obvio que aquella demente se había colado en la habitación de su amigo para robarle su preciada arma.

¡¿Qué demonios te pasa?¡ —Gritó a la rubia, mientras que con un impulso se levantaba de la silla—. ¡Suelta el látigo de Juro, antes de que te dé tu merecido!

Los movimiento del Ishimura tomaron por sorpresa a Naomi, más que todo por el hecho de que cogiera una bata colgada cerca de la entrada y se la arrojara a la agresora. En realidad había tratado de alcanzar a Bohimei, la cual llevaba en la parte de atrás de su vehículo, pero su guardiana reacción con suficiente velocidad como para apartarla de su alcance. El de ojos grises no duró mucho tiempo de pie, pues el levantarse tan repentinamente le provocó mareos. Como pudo, se aferró a la cama de su compañero para evitar caer al suelo.

Cielos, pero que animados están todos esta mañana —A ella parecía no afectarle en lo más mínimo lo extraño de la situación.

Sin embargo, Kazuma aun seguía dispuesto a dar pelea, cuando se recuperara de su falta de coordinación temporal claro está.
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RE: Las guardianas del sosiego - por Hanamura Kazuma - 17/04/2016, 15:43


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