Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#26
Para cuando Katomi repasó el plan, buscando concretar los detalles, su compañero de equipo acompañó sus palabras con un gesto afirmativo de cabeza. Totalmente de acuerdo, o al menos en gran medida hacia lo que era el plan. Tampoco habían demasiadas opciones mas, o simplemente se debía a que tenían cierta compatibilidad en pensamientos. Una u otra llevaron al grupo a avanzar hacia su primer objetivo.

Tan pronto como Mogura atravesó el umbral de la puerta que daba acceso al interior del edificio, soltó unas palabras que claramente reafirmaba su agrado de participar en la misión con la chica. Así mismo, aprovechó para devolverle una amplia y sincera sonrisa. El pobre cargaba con la urna de cristal, pero tampoco se le veía al límite. Tan solo un poco preocupado por la integridad de ésta, si es que debiese sacarle algún sentimiento a la fuerza... pero tampoco era necesario.

Tras el paso del joven, la chica también tomó camino. Caminó un poco mas rápido para ponerse a su par, y caminó a su lado hasta llegar al ascensor. Mogura preguntó curioso por la apariencia del cliente, mientras que esperaban al susodicho ascensor. La Sarutobi se llevó el índice hasta el lateral del labio, y reposó su fino mentón en el pulgar de la misma mano, tomando una pose levemente pensativa.

Pues... no sé. Quizás esa una señora mayor que quiere hacer un brebaje para hacer retornar su juventud. Jamás había escuchado hablar sobre éstas flores... puede que sea una malvada bruja... —Anunció con leves gestos al aire con la misma mano que anteriormente había tomado la mueca pensativa.

La chica se antepuso al joven, colocándose entre él y el ascensor, y con la misma sonrisa de antes se apresuró a dar otra opción. —O quizás es un fanático de la sangre, y busca éstas flores tan rojas para ofrecerlas junto a su sacrificio diario. Un tipo con rostro deformado y una capa de viaje con capucha como única vestimenta... UuuuUUuuUUuu...

En ese preciso momento la chica gesticulaba intentando dar grima al médico, y no fue consecuente de que tras ellas las puertas del ascensor ya se habían abierto. Tras ella, una señora de mediana edad miraba curiosa y extrañada. Vestía una túnica que la cubría por completo de un color caramelo, y llevaba el pelo totalmente liberado. Sus ojos eran color café, al igual que la mayor parte de su cabellera; la única excepción eran algunos claros desteñidos blancos a causa de la edad. La mujer sin embargo permaneció en total silencio, a espera de que la chica de cabellera totalmente blanca cesase en su actuación. Sin duda, en ésta ocasión le había tocado un grupo de repartidores realmente curiosos. Ella era la cliente, anuncio que daría con la demora justa y necesaria.

Buenos días jóvenes. Muchas gracias por traer mis lazos rojos, pero... ¿qué sucedió con el otro repartidor?
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RE: [Automisión D] Reencuentro y reemplazo - por Aiko - 5/12/2016, 23:30


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