21/01/2017, 01:35
Tan pronto clamé por mi manjar, el camarero con un gesto afirmativo con la cabeza, captó en el acto mi comanda. Gritar no fue por mero capricho. Había tanta expectación y clamor por aquel combate, que si hubiera llamado la atención de otro modo, aún estaría esperando al camarero en vano.
Yo ahora mismo me frotaba las manos tratando de imaginar que me traería el camarero, solo esperaba que fuera avispado. Al no concretarle nada, esperaba que me trajera lo más caro que tuviera en su menú. Me daba igual lo que fuera siempre y cuando fuera carne, y en cantidades, pues estaba bien muerto de hambre.
De repente, algo llamó mi atención. Algo que hizo sentirme directa e inevitablemente aludido.
—Vaya, ¿pero es que los de Kusa también comen carne? —
¡Pero que!... Me giré al origen de aquel burdo y fútil intento de ofensa. Sonriente, observe al tipo que me propinó aquello con mirada pícara. Se trataba de un tirillas, flaco y alto de ojos marrón muy pero muy claros, tan claros que nunca antes había visto unos ojos así. Y también me llamó la atención su blanco pelo. Mucho más adecentado que yo en cuestión de vestimenta.
¡Eyyy! La guinda del pastel fue sin duda su Hitai-ate de la Espiral anudada a su cuello, al igual que yo tenía la mía. Habiendo saciado mi curiosidad, me digné a responder a mi nuevo amigo.
Se nota que aquí viene todo el mundo buscando gresca
-¿Me dices a mi? Comenté sorprendido. -Pues comemos un huevo de carne, y de la mejor calidad. Es lo que tiene tener los mejores pastos de toda Onindo. Comenté orgulloso haciendo una breve exhibición de biceps.
Luego el tío cachondo se partió la caja y me soltó otra perla digna de libro. . ¡Pensé que vosotros solo comíais brócoli!
¿Brócoli? ¡Puajjj que asco! De pensar comiendo aquella cosa verde insulsa, me provocó una arcada, menos mal que todavía no había probado bocado, sino lo hubiera echado todo.
-¿Brócoli? ¿Me tomas el jodido pelo? Eso es para maricas. Ahora que si en la Espiral es el plato nacional...no me extrañaría en absoluto. Ahora el que se rió fui yo y doblemente, una por la que le colé al canoso muchacho, y la otra por que me acababa de llegar una pierna de cordero inmensa, cortesía de la casa.
¡Madre! ¡A comer se ha dicho!
Yo ahora mismo me frotaba las manos tratando de imaginar que me traería el camarero, solo esperaba que fuera avispado. Al no concretarle nada, esperaba que me trajera lo más caro que tuviera en su menú. Me daba igual lo que fuera siempre y cuando fuera carne, y en cantidades, pues estaba bien muerto de hambre.
De repente, algo llamó mi atención. Algo que hizo sentirme directa e inevitablemente aludido.
—Vaya, ¿pero es que los de Kusa también comen carne? —
¡Pero que!... Me giré al origen de aquel burdo y fútil intento de ofensa. Sonriente, observe al tipo que me propinó aquello con mirada pícara. Se trataba de un tirillas, flaco y alto de ojos marrón muy pero muy claros, tan claros que nunca antes había visto unos ojos así. Y también me llamó la atención su blanco pelo. Mucho más adecentado que yo en cuestión de vestimenta.
¡Eyyy! La guinda del pastel fue sin duda su Hitai-ate de la Espiral anudada a su cuello, al igual que yo tenía la mía. Habiendo saciado mi curiosidad, me digné a responder a mi nuevo amigo.
Se nota que aquí viene todo el mundo buscando gresca
-¿Me dices a mi? Comenté sorprendido. -Pues comemos un huevo de carne, y de la mejor calidad. Es lo que tiene tener los mejores pastos de toda Onindo. Comenté orgulloso haciendo una breve exhibición de biceps.
Luego el tío cachondo se partió la caja y me soltó otra perla digna de libro. . ¡Pensé que vosotros solo comíais brócoli!
¿Brócoli? ¡Puajjj que asco! De pensar comiendo aquella cosa verde insulsa, me provocó una arcada, menos mal que todavía no había probado bocado, sino lo hubiera echado todo.
-¿Brócoli? ¿Me tomas el jodido pelo? Eso es para maricas. Ahora que si en la Espiral es el plato nacional...no me extrañaría en absoluto. Ahora el que se rió fui yo y doblemente, una por la que le colé al canoso muchacho, y la otra por que me acababa de llegar una pierna de cordero inmensa, cortesía de la casa.
¡Madre! ¡A comer se ha dicho!