Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#9
La refriega entre los dos shinobis seguía su curso y en cuestión de segundos se vieron atrapados por las aguas del lago, debido a que el del remolino se abalanzó sobre el de ojos blancos y acabaron metiéndose dentro del líquido elemento.

El primero en volver a ver la luz del sol fue el de la lluvia. No esperaba menos de alguien que había aprendido a moverse entre las gotas de lluvia. Se acercó hasta mí y aquello propició que mis sentidos se agudizasen, tensando todavía más mis músculos, atento ante cualquier posible hostilidad.


— ¡Eh, tío, no te acerques más, yo no tengo nada que ver!

—¡Esto es de locos! —exclamó hacia el ninja del Bosque—. ¡Se me ha tirado encima sin que le haya hecho nada! ¡Tiene un ataque de odio injustificado!

Vaya, había sido demasiado precavido, aunque ya se sabe, toda precaución es poca.

— ¿En serio que no hay anda entre vosotros? — pregunté visiblemente sorprendido al mismo tiempo que devolvía la katana a su lugar de origen, la funda de mi espalda — ¿Entonces por qué querría matarte?

Me quedé pensativo durante unos pocos segundos.


— ¿O quizás es que me he perdido algo entre vuestras aldeas?

Dudaba que de ser así e lo dijese. La mierda de la aldea se queda dentro, esparcirla a ojos ajenos podía llegar a ser un error, pero por algún motivo el tipo había captado mi atención, parecía que por ahora podía considerarlo un aliado o un amigo.

Un ojo estaba atento del shinobi de Ame, mientras que el otro estaba pendiente del lago de donde el rubio de Uzushio debería aparecer de un momento al otro.
[Imagen: K1lxG4r.png]

[Imagen: dlinHLO.png]

Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa
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RE: La tierra, el ciego y el relámpago - por Sasagani Yota - 29/01/2017, 13:42


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