1/05/2017, 20:34
Claro que tenían que encontrar a alguien. Y debían hacerlo lo más rápido posible, o de lo contrario...
—¿Confías en él?
—Es un shinobi. Dudo que tenga nada que ver con esa gente. Dime, ¿sabes dónde está Mirogu-san?
Hoshu se levantó del suelo y empezó a sacudir su raída vestimenta.
—Bueno, no estoy del todo seguro. Pero normalmente cuando venimos a Inaka, nos reunimos en un escondrijo al suroeste de la ciudad; una madriguera subterránea donde podemos guardar toda nuestra mercancía. Los Kabutomoshi desconocen de su localización, todavía, pero la han estado buscando con tanta insistencia que han llenado la ciudad de cientos de esbirros. Los he visto antes de venir, están por todos lados.
Kaido miró a Riko, ligeramente preocupado; aunque el ojo más ágil develaría que la preocupación no superaba la curiosidad que sentía el tiburón por someterse a una situación similar. Casi se podía decir que deseaba encontrarse a quien fuera miembro de aquella austera banda de carroñeros, y joderlos a todos a patadas directas al trasero.
—Entonces, supongo que no podemos llegar hasta allá fácilmente, ¿verdad? —el escualo se levantó a regañadientes, entre jadeos; y continuó—. y si nos arriesgamos a movernos de aquí, incluso si llegamos a estar cerca, con que nos vean por la zona cercana ya podrían sacar conclusiones. Me cago en tus muertos, Hoshu.
—Te equivocas, Kaido-san. Son mis muertos los que nos han dejado una alternativa para nuestro dilema. Hay un tunel secreto, no muy lejos de aquí; que nos lleva directamente al otro lado. Ese es nuestro camino, pero sé que la entrada está custodiada por cuatro tipos. Si podemos encargarnos de ellos sin llamar la atención, podemos llegar a salvo al refugio de Mirogu-san, y del viejo Yarou.
Entonces el gyojin miró consternado a su interlocutor, el muchacho del remolino. Porque, encargarse de cuatro tipos podía sonar tarea fácil, de no ser porque Hoshu no era precisamente el tipo más musculoso de todos. Y ellos dos aún eran novatos, por más que Kaido intentase aparentar lo contrario. ¿Estaría entonces el de uzushiogakure, de acuerdo, ¿o se le ocurriría un plan mejor?
—¿Confías en él?
—Es un shinobi. Dudo que tenga nada que ver con esa gente. Dime, ¿sabes dónde está Mirogu-san?
Hoshu se levantó del suelo y empezó a sacudir su raída vestimenta.
—Bueno, no estoy del todo seguro. Pero normalmente cuando venimos a Inaka, nos reunimos en un escondrijo al suroeste de la ciudad; una madriguera subterránea donde podemos guardar toda nuestra mercancía. Los Kabutomoshi desconocen de su localización, todavía, pero la han estado buscando con tanta insistencia que han llenado la ciudad de cientos de esbirros. Los he visto antes de venir, están por todos lados.
Kaido miró a Riko, ligeramente preocupado; aunque el ojo más ágil develaría que la preocupación no superaba la curiosidad que sentía el tiburón por someterse a una situación similar. Casi se podía decir que deseaba encontrarse a quien fuera miembro de aquella austera banda de carroñeros, y joderlos a todos a patadas directas al trasero.
—Entonces, supongo que no podemos llegar hasta allá fácilmente, ¿verdad? —el escualo se levantó a regañadientes, entre jadeos; y continuó—. y si nos arriesgamos a movernos de aquí, incluso si llegamos a estar cerca, con que nos vean por la zona cercana ya podrían sacar conclusiones. Me cago en tus muertos, Hoshu.
—Te equivocas, Kaido-san. Son mis muertos los que nos han dejado una alternativa para nuestro dilema. Hay un tunel secreto, no muy lejos de aquí; que nos lleva directamente al otro lado. Ese es nuestro camino, pero sé que la entrada está custodiada por cuatro tipos. Si podemos encargarnos de ellos sin llamar la atención, podemos llegar a salvo al refugio de Mirogu-san, y del viejo Yarou.
Entonces el gyojin miró consternado a su interlocutor, el muchacho del remolino. Porque, encargarse de cuatro tipos podía sonar tarea fácil, de no ser porque Hoshu no era precisamente el tipo más musculoso de todos. Y ellos dos aún eran novatos, por más que Kaido intentase aparentar lo contrario. ¿Estaría entonces el de uzushiogakure, de acuerdo, ¿o se le ocurriría un plan mejor?
