Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#1
Juro caminó tranquilamente por las calles, completamente abarrotadas de gente. La ciudad de Tanzaku Gai era una de las mayores ciudades encontradas en el País del Fuego. Juro estaba simplemente maravillado.

"Ya era hora de que Katsue me dejase salir de la aldea"

Aun recordaba la conversación que había tenido lugar en su casa, días atrás.

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Juro practicamente se arrodilló con su pequeña altura, suplicante. Gen, a su lado, también estaba arrodillado y en gesto suplicante. Los hilos de chakra que los unían resultaban hasta cómicos.

— Ni hablar. Tú te quedas en casa — le había dicho Katsue cuando había anunciado en casa que tenía un viaje por hacer.
— ¡Venga ya! ¡Soy mayorcito!
— Aún es muy pronto. No quiero hacer de niñera.
— Tengo a Gen. Estaré bien.
— Cuando puedas manejar la otra marioneta, podrás ir a donde quiera. La básica es muy frágil.

Gen cayó al suelo, quizá dolido por sus palabras. O quizá porque Juro deshizo la técnica. Quién sabe.

— ¡Venga! ¡Me portare bien! — exclamó, sin desistir —. Nunca he salido de la aldea. Quiero ver mundo.
— No se que esperas ver...
— Katsue, llevatelo. Ya es mayorcito.
— Pero...

La intervención de Furui había sido perfecta. Su anciana sensei le había apoyado en todo momento. Era de la opinión de que no viviría y aprendería si no tenía experiencias nuevas. Una mujer sabia. Katsue, ante tanta presión, había terminado accediendo, aunque...

— Pero prometeme que te portaras bien y no te separaras de mi.
— ¡Hecho!

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Y así habían recorrido el camino hacia el País del Fuego durante días. Juro había cumplido su promesa y había hecho todo cuanto le habían ordenado. Para evitar problemas, su hermana decidió no mostrar su identidad a nadie. Hizo que Juro guardara su bandana a buen recaudo, igual que ella misma hizo. Así mismo, también guardó a Gen detrás de la manta que colgaba de su espalda. Aun resaltaba bastante el bulto, pero en el peor de los casos, podía fingir que era un simple muñeco.

Sin embargo, Juro había fallado en su última petición. Tras llegar a al ciudad, horas antes, su hermana le había ordenado — con pelos y señales, para más vergüenza — quedarse quieto mientras ella realizaba sus encargos.

Por supuesto, no había podido resistir la tentación de dar un paseo por la gran ciudad. Tanto, que ya no sabía como volver a la plaza donde le había dejado.

— Espero que no se enfade cuando vea que no estoy...

Tanta gente le asustaba un poco. Pero nadie parecía reparar en él, por lo que no estaba en peligro. Solo tenía que encontrar el camino de vuelta. Ya había pasado por muchas calles. Muchisimas. No debía estar tan lejos. ¿No?

Inmerso entre la gente, trató de seguir caminando. El flujo de personas era inmenso: mujeres, niños, perros, hombres adultos, ancianos... Cada uno con su vida, sus objetivos, sus metas...

— ¡Quita, niño!

De repente, se llevó un empujón que le tiró al suelo. Molesto, vio a un hombre pasar, trajeado, con un bastón en la mano derecha. A su lado iba una marea de mujeres, pegadas a él, ligeras de ropa. Parecían pelearse por ir cogidas de su brazo. El hombre tenía un rostro afilado y una expresión prepotente. Le miró por encima del hombro y siguió caminando, en dirección a una de las muchas callejuelas en las que se ramificaba la calle.
Hablo / Pienso

Avatar hecho por la increible Eri-sama.

...

Sellos implantados: Hermandad intrepida
  • Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60
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Mensajes en este tema
Un viaje a los barrios bajos - por Eikyuu Juro - 2/05/2017, 15:57


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