9/05/2017, 00:31
Algo en Riko le perturbaba. No, no era posible. Eran numerosas sus provocaciones, ¡tantas!; y aún así... no parecía morder el anzuelo. Curioso, siendo él el que lucía como una gamba marina.
—Discúlpame, pero creo estar cien por ciento seguro de que puedo patearte el culo en un plis plas. De nuevo, sin ofender.
Kaido se levantó de su asiento y rió tras su comentario. Luego se acercó a Riko y le dio dos palmadas en la espalda, y le instó a que le acompañara a comer algo. A no más de unos cuantos metros había una mesa repleta de platos al mejor estilo bufet, al que de ninguna forma el escualo dejaría pesar. No señor. Tenía que alimentarse bien, e hidratarse lo mejor posible; pues tenían una prueba digna de un ninja entre manos.
No todos los días se enfrenta a una supuesta criatura del desierto.
Hoshu se acercó un par de horas después, a eso de las cinco de la tarde. Fuera lo que estuvieran haciendo los dos genin, él llamaría a su atención y les pediría que se acercasen.
—¿Están listos? ya está atardeciendo, así que contamos con poco más de hora y media de luz para hacer lo que tenemos que hacer. Por suerte, para ti, no habrá tanto calor, Kaido-san.
—Bien por mi. Ahora, explícanos algo. ¿Con cuánta gente contamos, y qué tan habilidosos son en ésto de combatir?
—Uff, está difícil decir. Los únicos voluntarios hemos sido yo, otros tres miembros de nuestra caravana y el mismo Mirogu-san. No parece muy dispuesto a dejarlos ir hasta allá así como así. Y bueno, tan habilidosos como puedes esperar de simples comerciantes. Contamos con tus conocimientos...
Y con los de Riko-san.
—Discúlpame, pero creo estar cien por ciento seguro de que puedo patearte el culo en un plis plas. De nuevo, sin ofender.
Kaido se levantó de su asiento y rió tras su comentario. Luego se acercó a Riko y le dio dos palmadas en la espalda, y le instó a que le acompañara a comer algo. A no más de unos cuantos metros había una mesa repleta de platos al mejor estilo bufet, al que de ninguna forma el escualo dejaría pesar. No señor. Tenía que alimentarse bien, e hidratarse lo mejor posible; pues tenían una prueba digna de un ninja entre manos.
No todos los días se enfrenta a una supuesta criatura del desierto.
***
Hoshu se acercó un par de horas después, a eso de las cinco de la tarde. Fuera lo que estuvieran haciendo los dos genin, él llamaría a su atención y les pediría que se acercasen.
—¿Están listos? ya está atardeciendo, así que contamos con poco más de hora y media de luz para hacer lo que tenemos que hacer. Por suerte, para ti, no habrá tanto calor, Kaido-san.
—Bien por mi. Ahora, explícanos algo. ¿Con cuánta gente contamos, y qué tan habilidosos son en ésto de combatir?
—Uff, está difícil decir. Los únicos voluntarios hemos sido yo, otros tres miembros de nuestra caravana y el mismo Mirogu-san. No parece muy dispuesto a dejarlos ir hasta allá así como así. Y bueno, tan habilidosos como puedes esperar de simples comerciantes. Contamos con tus conocimientos...
Y con los de Riko-san.
