10/05/2017, 20:34
Los días veraniegos eran lo peor del mundo, y ella lo sabía; por ello reposaba en el suelo abrazada a un trozo de hielo a medio derretir que seguramente había creado una media hora antes. Daba igual lo mucho que hiciese, el calor seguía ahí y no se iba a ir con un poco de agua congelada, por ello se levantó pesadamente, cerró el libro que se encontraba a su izquierda y se desperezó.
Acababa de volver de su pequeño viaje a Yachi y Minori y sabía que debía ponerse manos a la obra en sus tareas como kunoichi: entrenar, misiones, ayudar a los demás... Pero la verdad, es que eso ahora no le importaba lo más mínimo. Con la llegada a la aldea, la joven solo podía evocar la imagen de Uzumaki Shiona en las partes que la conformaban, y eso dejaba a su pequeño corazón dolido. Shiona había estado allí desde su nacimiento, llevando a Uzushiogakure con cuidado y mimo, como si de su propia familia se tratase, y aunque no hubiese tenido más que unas pocas conversaciones con ella, sentía que... Que un miembro de su familia había marchado para no volver jamás.
Cuando anunciaron su muerte, Eri lo tomó como broma, quizá como un absurdo rumor, unos días atrás lo tuvo que hablar con su hermano, cuando el papel que lo anunciaba llegó a su casa, luego solo quedó... Vacío en su corazón.
Su hermano acababa de irse, y ella, sola en casa, necesitaba aire fresco, aunque de eso no había por Uzushio, suspiró, tomó aire y abrió su armario.
Paseaba moviendo sus brazos y piernas de forma mecánica, jugando a no pisar las líneas que había en el suelo cuando se vio delante del Edificio del Uzukage, no sabía si había premeditado llegar allí o fue donde su cuerpo la guió, solo escuchó un suspiro proveniente de sus labios.
Pero una cabellera rubia apareció en su campo de visión, justo delante del Edificio más alto de toda la villa.
— ¿Nabi-san? — Preguntó con un poco de esperanza emanando de su voz.
Acababa de volver de su pequeño viaje a Yachi y Minori y sabía que debía ponerse manos a la obra en sus tareas como kunoichi: entrenar, misiones, ayudar a los demás... Pero la verdad, es que eso ahora no le importaba lo más mínimo. Con la llegada a la aldea, la joven solo podía evocar la imagen de Uzumaki Shiona en las partes que la conformaban, y eso dejaba a su pequeño corazón dolido. Shiona había estado allí desde su nacimiento, llevando a Uzushiogakure con cuidado y mimo, como si de su propia familia se tratase, y aunque no hubiese tenido más que unas pocas conversaciones con ella, sentía que... Que un miembro de su familia había marchado para no volver jamás.
Cuando anunciaron su muerte, Eri lo tomó como broma, quizá como un absurdo rumor, unos días atrás lo tuvo que hablar con su hermano, cuando el papel que lo anunciaba llegó a su casa, luego solo quedó... Vacío en su corazón.
Su hermano acababa de irse, y ella, sola en casa, necesitaba aire fresco, aunque de eso no había por Uzushio, suspiró, tomó aire y abrió su armario.
• • •
Paseaba moviendo sus brazos y piernas de forma mecánica, jugando a no pisar las líneas que había en el suelo cuando se vio delante del Edificio del Uzukage, no sabía si había premeditado llegar allí o fue donde su cuerpo la guió, solo escuchó un suspiro proveniente de sus labios.
Pero una cabellera rubia apareció en su campo de visión, justo delante del Edificio más alto de toda la villa.
— ¿Nabi-san? — Preguntó con un poco de esperanza emanando de su voz.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)