25/05/2017, 23:34
Estaba que se dormía por el aburrimiento, no se escuchaba absolutamente nada alrededor y para colmo no tenía nada con lo que entretenerse hasta que un ruido bastante fuerte la despertó y de paso la hizo golpearse la cabeza con una tabla que estaba demasiado cerca.
«¿Esa no es la vieja? »pensó sobándose la cabeza y saliendo despacio con una de sus espadas en mano por si hacía falta. Se asomó apenas para vislumbrar la silueta ajena y allí estaba, la señora Tofu haciendo más desastre y maldiciéndolos por no haber limpiado nada cuando no formaba parte de la tarea.
Pero si había algo curioso era que la anciana estaba haciendo más lío del que había, es decir, al golpear ese estante terminó por ensuciar más el local en lugar de preocuparse por el estado del mismo y demás, así que la rubia prefirió guardar silencio y volverse a su escondite con sumo cuidado para no producir ruidos. «¿Será ella la que hizo todo eso? Aunque seguramente habría sido más barato contratar a alguien para que limpie en lugar de pedir asistencia shinobi» pensaba desde su escondite, aun a la expectativa de lo que pudiera llegar a ocurrir.
Salvo por el bendito gato que se le apareció delante. «Puta… »fue el único pensamiento que se le vino a la mente a la kunoichi al ver al animal y pronto lo intentó atrapar con la diestra sin hacer movimientos bruscos que pudieran delatarla. Su intención era sencillamente atraerlo hacia sí misma para asegurarse que no armaría escándalos innecesarios.
«¿Esa no es la vieja? »pensó sobándose la cabeza y saliendo despacio con una de sus espadas en mano por si hacía falta. Se asomó apenas para vislumbrar la silueta ajena y allí estaba, la señora Tofu haciendo más desastre y maldiciéndolos por no haber limpiado nada cuando no formaba parte de la tarea.
Pero si había algo curioso era que la anciana estaba haciendo más lío del que había, es decir, al golpear ese estante terminó por ensuciar más el local en lugar de preocuparse por el estado del mismo y demás, así que la rubia prefirió guardar silencio y volverse a su escondite con sumo cuidado para no producir ruidos. «¿Será ella la que hizo todo eso? Aunque seguramente habría sido más barato contratar a alguien para que limpie en lugar de pedir asistencia shinobi» pensaba desde su escondite, aun a la expectativa de lo que pudiera llegar a ocurrir.
Salvo por el bendito gato que se le apareció delante. «Puta… »fue el único pensamiento que se le vino a la mente a la kunoichi al ver al animal y pronto lo intentó atrapar con la diestra sin hacer movimientos bruscos que pudieran delatarla. Su intención era sencillamente atraerlo hacia sí misma para asegurarse que no armaría escándalos innecesarios.