28/05/2017, 18:16
Lo que Noemi no había tenido en cuenta era que la señora Tofu se había ido del local, pero por suerte justo cuando ella entró la mujer regresó por algún motivo que la rubia al menos desconocía pero claramente llamaría considerablemente la atención. «¿Qué pretendías hacer…? »se preguntaba a sí misma con una mirada suspicaz que duró lo que la anciana tardó en acusarla de ladrona, gesto que le sacó una sonrisa un tanto burlona a la kunoichi.
—¿Robarle? ¿Se cree que a una Sakamoto le hace falta? —Preguntó con cierta ironía—. Recuerde con quién está hablando señora —concluyó con aire solemne eliminando completamente aquella sonrisa que se le había dibujado.
Lo que restaba era informarle lo que habían encontrado ahí afuera con los otros Uchihas, pero seguramente tendría que extorsionarla un tanto para que coopere finalmente. Después de todo, si bien en su clan la educaron para que mirase con desprecio a los más débiles y como kunoichi debería de estar dispuesta a arrebatarle la vida al más desdichado de los huérfanos, ella seguía siendo una humana.
—Vine para informarle que hemos encontrado al ladrón, pero antes de guiarla hasta donde están mis compañeros quisiera llegar a un acuerdo con usted, algo que probablemente la beneficiará. —La kunoichi comenzó a avanzar, rodeando a la anciana para tener buena vista del bote de basura de afuera que todavía expedía ese aroma a putrefacción—. Lo que allí se está pudriendo son sobras, ¿me equivoco? Pero como nadie se lo lleva, todo se pudre y la peste seguramente le espantará una buena cantidad de clientes así que… —Noemi hizo una ligera pausa para buscar las mejores palabras, seguramente la señora Tofu era el tipo de persona que solo buscaba las ganancias así que tendría que darle un enfoque algo distinto—. Si dejase las sobras para la gente sin hogar o los animales callejeros, estos le terminarían haciendo el favor de deshacerse de lo que usted considera basura, de esa forma lo que tire en el bote no terminará soltando la peste que desprende ahora mismo. Gana usted al no tener semejante porqueriza espantando a sus potenciales clientes y ganan ellos al conseguir algo para llevarse al estómago, no es mal trato a mi parecer, considerando que de todas formas las sobras las tirará a la basura.
En todo momento Noemi se había mostrado sumamente seria, no sabía realmente por qué estaba intentando hacer semejante cosa por unos huérfanos pero sentía la necesidad de hacer al menos una buena acción por alguien, de esa manera además de dejar en buena posición al clan, también podría sentirse al menos un poco mejor consigo misma al haber ayudado de alguna manera a alguien que realmente lo necesitaba. «Esto es raro… Nunca un Sakamoto haría algo así »pensaba en lo que esperaba pacientemente la respuesta de la gritona que momentos atrás la había acusado de ser una ladrona.
—¿Qué me dice? —Preguntó finalmente esperando escuchar una afirmativa por parte de la señora Tofu.
—¿Robarle? ¿Se cree que a una Sakamoto le hace falta? —Preguntó con cierta ironía—. Recuerde con quién está hablando señora —concluyó con aire solemne eliminando completamente aquella sonrisa que se le había dibujado.
Lo que restaba era informarle lo que habían encontrado ahí afuera con los otros Uchihas, pero seguramente tendría que extorsionarla un tanto para que coopere finalmente. Después de todo, si bien en su clan la educaron para que mirase con desprecio a los más débiles y como kunoichi debería de estar dispuesta a arrebatarle la vida al más desdichado de los huérfanos, ella seguía siendo una humana.
—Vine para informarle que hemos encontrado al ladrón, pero antes de guiarla hasta donde están mis compañeros quisiera llegar a un acuerdo con usted, algo que probablemente la beneficiará. —La kunoichi comenzó a avanzar, rodeando a la anciana para tener buena vista del bote de basura de afuera que todavía expedía ese aroma a putrefacción—. Lo que allí se está pudriendo son sobras, ¿me equivoco? Pero como nadie se lo lleva, todo se pudre y la peste seguramente le espantará una buena cantidad de clientes así que… —Noemi hizo una ligera pausa para buscar las mejores palabras, seguramente la señora Tofu era el tipo de persona que solo buscaba las ganancias así que tendría que darle un enfoque algo distinto—. Si dejase las sobras para la gente sin hogar o los animales callejeros, estos le terminarían haciendo el favor de deshacerse de lo que usted considera basura, de esa forma lo que tire en el bote no terminará soltando la peste que desprende ahora mismo. Gana usted al no tener semejante porqueriza espantando a sus potenciales clientes y ganan ellos al conseguir algo para llevarse al estómago, no es mal trato a mi parecer, considerando que de todas formas las sobras las tirará a la basura.
En todo momento Noemi se había mostrado sumamente seria, no sabía realmente por qué estaba intentando hacer semejante cosa por unos huérfanos pero sentía la necesidad de hacer al menos una buena acción por alguien, de esa manera además de dejar en buena posición al clan, también podría sentirse al menos un poco mejor consigo misma al haber ayudado de alguna manera a alguien que realmente lo necesitaba. «Esto es raro… Nunca un Sakamoto haría algo así »pensaba en lo que esperaba pacientemente la respuesta de la gritona que momentos atrás la había acusado de ser una ladrona.
—¿Qué me dice? —Preguntó finalmente esperando escuchar una afirmativa por parte de la señora Tofu.