6/06/2017, 14:00
Aquella mañana era una de esas mañanas calurosas que dividen a la gente en dos tipos diferentes: los que piensan que el clima es magnífico y salen a disfrutar del día, y los que no pueden con el calor y se quedan en casa, donde el sol no puede molestarles. Daigo suele pertenecer al primer tipo, pero esta vez se encontraba sentado en su cama, con las manos en la cabeza y un alto nerviosismo.
¿Pero qué voy a hacer yo ahora? ¡voy a morir! Joder, no estoy listo para esto.
Pensaba desesperado, pues hace poco había llegado una carta del propio Kenzou-Sama invitándolo al torneo de los dojos, un evento importante en el valle de los dojos para el que no se sentía en lo absoluto preparado.
Pero fue Kenzou-Sama quien envió la invitación, no puedo negarme. Se dejó caer boca arriba, antes de dejar escapar un gran y pesado suspiro. Y mucho menos decepcionarlo...
El chico se mantuvo inmóvil mirando al techo durante unos segundos más, no estaba del todo convencido, pero al menos ya tenía una motivación para hacerlo.
Kenzou-Sama y mis padres confían en mí, tengo que estar a la altura de sus expectativas.
Se intentó animar a sí mismo antes de levantarse, estaba completamente dispuesto a salir a entrenar para despejarse un poco y prepararse para lo que le venía. Todavía tenía muchas dudas, pero sabía que no podía huír de esta y que lo mejor sería prepararse a conciencia.
Luego de vestirse y despedirse de sus padres se dirigió Acantilado Rompe-Olas, pues era allí donde solía ir a entrenar cuando todavía era un estudiante. Al llegar buscó un espacio para calentar haciendo boxeo de sombra golpeando al aire, defendiéndose y moviéndose como si estuviese combatiendo a un rival imaginario.
¿Pero qué voy a hacer yo ahora? ¡voy a morir! Joder, no estoy listo para esto.
Pensaba desesperado, pues hace poco había llegado una carta del propio Kenzou-Sama invitándolo al torneo de los dojos, un evento importante en el valle de los dojos para el que no se sentía en lo absoluto preparado.
Pero fue Kenzou-Sama quien envió la invitación, no puedo negarme. Se dejó caer boca arriba, antes de dejar escapar un gran y pesado suspiro. Y mucho menos decepcionarlo...
El chico se mantuvo inmóvil mirando al techo durante unos segundos más, no estaba del todo convencido, pero al menos ya tenía una motivación para hacerlo.
Kenzou-Sama y mis padres confían en mí, tengo que estar a la altura de sus expectativas.
Se intentó animar a sí mismo antes de levantarse, estaba completamente dispuesto a salir a entrenar para despejarse un poco y prepararse para lo que le venía. Todavía tenía muchas dudas, pero sabía que no podía huír de esta y que lo mejor sería prepararse a conciencia.
Luego de vestirse y despedirse de sus padres se dirigió Acantilado Rompe-Olas, pues era allí donde solía ir a entrenar cuando todavía era un estudiante. Al llegar buscó un espacio para calentar haciendo boxeo de sombra golpeando al aire, defendiéndose y moviéndose como si estuviese combatiendo a un rival imaginario.
![[Imagen: IMG-20210515-202948-586.png]](https://i.ibb.co/fqtcMG8/IMG-20210515-202948-586.png)
¡Muchas gracias a Nao por el sensual avatar y a Ranko por la pedazo de firma!
Team pescado.