17/06/2017, 04:40
El peliverde no consideraba a su padre como uno de los más fuertes, conociendo el nivel de los ninjas de la aldea de seguro estaba un peldaño más abajo, al menos eso creía el Hyuga. Pero esto no importaba, deseaba conocer a ese hombre, escuchar una de sus cuantas historias, aprender de su inmensa experiencia en el campo de batalla.
- Te entiendo… No quieres que me haga muchas expectativa, aunque no sea uno de los más fuertes de la aldea estoy seguro que tiene mucho de qué hablar, debe tener muchas historias. – Hablaba mucho más tranquilo que la vez pasada.
Desafortunadamente su petición fue negada, Daigo se excusaba con que su padre se encontraba fuera de casa realizando una misión, sin embargo lo dejo invitado para la próxima, así podrán entrenar todos juntos. Zaku entendía las razones de su ausencia, servir a la aldea era algo que valoraba muchísimo, por lo que estaba dispuesto a esperar su llegada, esperaría con ansias ese momento.
- Es una pena… Tenía muchas ganas de conocerlo, pero te cobrare la palabra, apenas llegue te iré a visitar. – Hablaba mientras se volvía a sentar al lado de su compañero. – Un momento… ¿dónde vives? - Lo miraba fijamente a los ojos, obviamente no podía visitar al peliverde si no conocía el lugar donde se encontraba su hogar.
- Te entiendo… No quieres que me haga muchas expectativa, aunque no sea uno de los más fuertes de la aldea estoy seguro que tiene mucho de qué hablar, debe tener muchas historias. – Hablaba mucho más tranquilo que la vez pasada.
Desafortunadamente su petición fue negada, Daigo se excusaba con que su padre se encontraba fuera de casa realizando una misión, sin embargo lo dejo invitado para la próxima, así podrán entrenar todos juntos. Zaku entendía las razones de su ausencia, servir a la aldea era algo que valoraba muchísimo, por lo que estaba dispuesto a esperar su llegada, esperaría con ansias ese momento.
- Es una pena… Tenía muchas ganas de conocerlo, pero te cobrare la palabra, apenas llegue te iré a visitar. – Hablaba mientras se volvía a sentar al lado de su compañero. – Un momento… ¿dónde vives? - Lo miraba fijamente a los ojos, obviamente no podía visitar al peliverde si no conocía el lugar donde se encontraba su hogar.