2/07/2017, 17:20
— Tranquilo, Gen. Tranquilo. Todo esta bien.
Sentado en un — incómodo — banco, Juro esperaba pacientemente a su turno. Rato antes, había sido convocado junto al resto de participantes, en completo silencio, hasta ser depositado en aquella pequeña habitación. No sabía cuanto tiempo había pasado, pero las piernas le temblaban desde entonces.
Su marioneta reposaba a su lado, ya sin la lona. ¿Qué sentido tenía esconderla? Si hubiera podido practicar más el Fuinjutsu con Furui, podría haberla guardado en su pergamino. Pero ahora mismo, una manta solo le estorbaba para pelear. Aún mantenía el arnés en su espalda, para hacer un último transporte hasta la zona de pelea.
El tiempo pasaba inmisericorde. Se sentía tan nervioso que el estómago le dolía.
Se quedó en cuclillas, abrazando sus propias rodillas, a la espera. Acarició a Gen con la otra mano, esperando...
De repente, la puerta se desbloqueó. La voz del público se escuchó, como un fuerte murmullo. El corazón de Juro casi explotó. Era la hora. De un salto, se colgó a Gen en la espalda y avanzó hacia el exterior. La luz cegadora le impidió divisar bien el lugar al que se dirigía, en el exterior.
Con paso firme, tratando de disimular el miedo, avanzó, con Gen colgado a su espalda. Estaba listo. Era un arnés muy simple. Con un movimiento rápido podría poner sus hilos en él para luchar.
Avanzó por el campo, mirando al palco de los kages. Ahí se encontraba el Morikage. Avanzó, más decidido. Tenía que dar todo lo que tuviese en juego y demostrar que era un buen ninja. Observó también las gradas, buscando a su hermana o a Furui. Había demasiada gente para fijarse, pero él sabía que ahí estarían.
El ring se componía de una enorme plataforma de madera, rodeada de un circulo de hierba. Juro supo que con salir del rin se habría terminado. Afortunadamente, este daba para correr lo suficiente.
Se dirigió a su posición, mientras observaba la puerta contraria, a la espera de ver quien sería su oponente.
Sentado en un — incómodo — banco, Juro esperaba pacientemente a su turno. Rato antes, había sido convocado junto al resto de participantes, en completo silencio, hasta ser depositado en aquella pequeña habitación. No sabía cuanto tiempo había pasado, pero las piernas le temblaban desde entonces.
Su marioneta reposaba a su lado, ya sin la lona. ¿Qué sentido tenía esconderla? Si hubiera podido practicar más el Fuinjutsu con Furui, podría haberla guardado en su pergamino. Pero ahora mismo, una manta solo le estorbaba para pelear. Aún mantenía el arnés en su espalda, para hacer un último transporte hasta la zona de pelea.
El tiempo pasaba inmisericorde. Se sentía tan nervioso que el estómago le dolía.
Se quedó en cuclillas, abrazando sus propias rodillas, a la espera. Acarició a Gen con la otra mano, esperando...
De repente, la puerta se desbloqueó. La voz del público se escuchó, como un fuerte murmullo. El corazón de Juro casi explotó. Era la hora. De un salto, se colgó a Gen en la espalda y avanzó hacia el exterior. La luz cegadora le impidió divisar bien el lugar al que se dirigía, en el exterior.
Con paso firme, tratando de disimular el miedo, avanzó, con Gen colgado a su espalda. Estaba listo. Era un arnés muy simple. Con un movimiento rápido podría poner sus hilos en él para luchar.
Avanzó por el campo, mirando al palco de los kages. Ahí se encontraba el Morikage. Avanzó, más decidido. Tenía que dar todo lo que tuviese en juego y demostrar que era un buen ninja. Observó también las gradas, buscando a su hermana o a Furui. Había demasiada gente para fijarse, pero él sabía que ahí estarían.
El ring se componía de una enorme plataforma de madera, rodeada de un circulo de hierba. Juro supo que con salir del rin se habría terminado. Afortunadamente, este daba para correr lo suficiente.
Se dirigió a su posición, mientras observaba la puerta contraria, a la espera de ver quien sería su oponente.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60