Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#6
Daruu se había equivocado: a quien seguía refiriéndose a Yota era a Keisuke, no a Daigo. Como de Keisuke Daruu no deseaba escuchar demasiado, se limitó a asentir y a absorber la información que Yota le dedicó sobre él, no sin, a su pesar, sentir cierta curiosidad.

—Debió de ser alguna especie de refuerzo mediante el chakra, o algo así. Nintaijutsu, se llama —sugirió.

Y a su pregunta de si iba a algún sitio, Yota contestó que sí, que después de su combate había ocurrido algo raro.

—Me pregunto si por aquí habrá algún loquero de esos... Ya sabes un vidente o alguien que pueda ayudar. Mejor te pongo un poco en situación...

Daruu, curioso, siguió la señal de Yota y le acompañó a uno de los callejones cercanos a la plaza. Quede claro por delante que Daruu sabía perfectamente que era desaconsejable adentrarse en un lugar apartado con un desconocido de otra villa, pero al fin y al cabo le había salvado la vida, así que no esperaba que se lo pagase quitándole la suya.

Eso sí, si hubiera olido un poco menos a mierda, Daruu lo hubiese agradecido.

— Verás... A ver por donde empiezo. Quizás lo mejor sería contártelo desde el principio. Bien, hace ya unos años, al volver de la academia fui directo a casa y me encontré que toda la casa estaba acordonada por la polícia. No pude evitar entrar a ver qué pasaba y cuando entré... Lo que encontré... Marcaría toda mi vida. Mi padre fue asesinado y allí estaba su cuerpo sin vida, en mitad del salón. Bueno... No estaba muerto pero casi. Me pidió que me quedase con sus katanas.

Yota señaló sus katanas.

— ¿Por qué te estoy contando esto? Ahí viene lo divertido. Cuando terminó la pelea con Keisuke le escuché. Era él y estaba allí. Los médicos insistieron en que estaba alucinando que no había nadie allí. en mi estado no sabría decirte si podría discernir lo que era real de lo que no, pero joder, fue tan real... quiero averiguar quién tenía razón. Si los médicos o yo, así que voy a ver si por aquí hay alguien que puede serme de ayuda, ¿Te apuntas?

—Vaya, Yota-san. Lo siento. Eso suena terrible, lo de tus padres y eso... —Daruu desvió la mirada, incómodo. Una vida shinobi marcada por la desgracia, ¿eh? Su madre le había dicho que solía ser así. No era su caso, él había sido muy feliz, y su padre, aparte de haber sido un traidor a la aldea, estaba muerto ya cuando él nació—. Pero... Una cosa, Yota-san. No quiero... De verdad, no quiero que te enfades, pero...

»Si tu combate contra Keisuke fue tan duro de verdad, ¿no es posible que de verdad estuvieras alucinando? Y de todas formas, ¿cómo te va a ayudar un vidente? Esa gente no hace más que contar mentira para aprovecharse de la gente. El futuro no puede verse.
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
Responder


Mensajes en este tema
RE: Podría pasar de todo, ¿no? - por Amedama Daruu - 13/08/2017, 19:55


This forum uses Lukasz Tkacz MyBB addons.