Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#34
Lo peor de todo era la oscuridad. Esa oscuridad penetrante, asfixiante, casi sólida. Parecía causada por una materia densa y pegajosa más que por la ausencia de luz, como si estuviese sumergido en un barril de brea. La oscuridad se le pegaba a la cara, a las manos, le apretaba el pecho y le impedía respirar. Cuando boqueó, tratando de coger aire, la oscuridad se le metió en la boca y la inundó de un sabor amargo como la sangre. Aquella negrura viscosa bajó por su garganta hasta su estómago, asfixiándole y provocándole unas enormes ganas de vomitar.

Cuando se quiso dar cuenta, la oscuridad ya se había filtrado por todos y cada uno de los rincones de su cuerpo. La sentía dentro, igual de pegajosa y agobiante que la que le rodeaba por fuera. Hubiera querido arrancarse la piel, los músculos y hasta los dientes, pero sabía que era inútil. Podía notar la oscuridad dentro de sus propios huesos, de su cabeza. La negrura se había fundido con él de forma irreversible, y eso le produjo una gran agonía.

Quiso gritar, pero no pudo. La oscuridad no se lo permitiría. Quiso correr, pero la negrura a su alrededor era tan espesa que apenas pudo moverse. Se sintió insignificante, débil, irrelevante. Y esa sensación acrecentó todavía más su sufrimiento.

Quiso revolverse con rabia, y eso no gustó a la oscuridad. Le hizo daño. Intentó gritar de dolor, pero ni siquiera eso le permitiría la oscuridad. Oyó entonces una risa, lejana, burlona, que le erizó el pelo de la nuca.

Y entonces despertó. Lo primero que vio fue a su compañero de batallas, Datsue, que le miraba con la misma fijeza. Luego oyó una voz familiar, y giró el rostro con gran dificultad para encontrar a su Uzukage. A Uzumaki Zoku.

U...

Intentó hablar y la garganta le raspó de forma muy desagradable. Tosió varias veces y aquel picor se intensificó. Se agarró el cuello, tratando de parar aquella tos que no era fruto sino de tres días sin hidratarse.

A... Agua... —balbuceó.
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

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RE: (S) Los hilos del mundo: segundo hilo - por Uchiha Akame - 9/09/2017, 20:46


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