25/09/2017, 14:02
(Última modificación: 25/09/2017, 14:16 por Uchiha Akame.)
Cuando Akame vio el Sharingan de tres aspas en los ojos de su compañero, el suyo se activó al instante. Luego oyó una voz a su espalda y el joven gennin se volteó a toda velocidad, llevándose una mano a la empuñadura de su espada...
Pero no le hizo falta. Reconoció al instante aquella voz.
—Shiona-sama...
«¿Cómo...?», se preguntó al principio. Luego lo entendió. Dio media vuelta, consciente de que en realidad su cuerpo estaba quieto frente al de Datsue —también inmóvil—. ¿Se podía llamar a aquel lugar onírico realidad? «Estamos en una ilusión dentro de otra ilusión...»
Sea como fuere, su compañero se apresuró a argumentar sus opiniones. Akame no se sorprendió al verse de acuerdo con muchos de los puntos que Datsue resaltó; sabía que su compañero era sumamente inteligente y especialista en convencer a los demás. Sin embargo, llegó un momento en el que a Akame le pareció que era más bien el miedo el que hablaba por Datsue, en lugar de la astucia.
—Tranquilízate, maldita sea —le espetó el Uchiha—. Si entramos en pánico, estamos muertos.
»Uzukage-sama ya sabe lo de ese informe, y además, ya oíste a ese tal Raimyogan. No creo que vayan a quedar muchos cabos sueltos.
Sin darse cuenta, Akame había empezado a caminar nerviosamente en círculos. Se detuvo.
—Además, ¿qué garantías tenemos de que este... de que el Ichibi vaya a cumplir nada de lo que dice? Zoku es un maldito Kage, ¡joder! —se llevó ambas manos a la cabeza—. Ya lo has visto. Es implacable. Es inteligente, no deja cabos sueltos. Necesitaríamos el chakra de los nueve bijuus para tener una oportunidad contra él.
Finalmente dejó caer ambos brazos, abatido.
—¿E incluso entonces, qué? ¿Lo dejamos todo en manos del siguiente en la fila? ¿Del próximo candidato en la lista? ¿Tienes siquiera idea de quién es? —añadió el Uchiha. Él ya había perdido la cuenta—. ¿Y qué crees que pasaría con nosotros? Dos medio jinchuurikis que asesinaron a su Kage. ¡Seríamos unos parias! ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que la próxima persona en llevar ese sombrero llegue a la conclusión de que podríamos hacérselo a él también?
»Datsue-kun, por favor... Entregarle el gobierno de Uzushiogakure a un demonio enloquecido y sediento de venganza es lo último que necesitamos.
Pero no le hizo falta. Reconoció al instante aquella voz.
—Shiona-sama...
«¿Cómo...?», se preguntó al principio. Luego lo entendió. Dio media vuelta, consciente de que en realidad su cuerpo estaba quieto frente al de Datsue —también inmóvil—. ¿Se podía llamar a aquel lugar onírico realidad? «Estamos en una ilusión dentro de otra ilusión...»
Sea como fuere, su compañero se apresuró a argumentar sus opiniones. Akame no se sorprendió al verse de acuerdo con muchos de los puntos que Datsue resaltó; sabía que su compañero era sumamente inteligente y especialista en convencer a los demás. Sin embargo, llegó un momento en el que a Akame le pareció que era más bien el miedo el que hablaba por Datsue, en lugar de la astucia.
—Tranquilízate, maldita sea —le espetó el Uchiha—. Si entramos en pánico, estamos muertos.
»Uzukage-sama ya sabe lo de ese informe, y además, ya oíste a ese tal Raimyogan. No creo que vayan a quedar muchos cabos sueltos.
Sin darse cuenta, Akame había empezado a caminar nerviosamente en círculos. Se detuvo.
—Además, ¿qué garantías tenemos de que este... de que el Ichibi vaya a cumplir nada de lo que dice? Zoku es un maldito Kage, ¡joder! —se llevó ambas manos a la cabeza—. Ya lo has visto. Es implacable. Es inteligente, no deja cabos sueltos. Necesitaríamos el chakra de los nueve bijuus para tener una oportunidad contra él.
Finalmente dejó caer ambos brazos, abatido.
—¿E incluso entonces, qué? ¿Lo dejamos todo en manos del siguiente en la fila? ¿Del próximo candidato en la lista? ¿Tienes siquiera idea de quién es? —añadió el Uchiha. Él ya había perdido la cuenta—. ¿Y qué crees que pasaría con nosotros? Dos medio jinchuurikis que asesinaron a su Kage. ¡Seríamos unos parias! ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que la próxima persona en llevar ese sombrero llegue a la conclusión de que podríamos hacérselo a él también?
»Datsue-kun, por favor... Entregarle el gobierno de Uzushiogakure a un demonio enloquecido y sediento de venganza es lo último que necesitamos.