Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#93
¿Y SÍ ES UNO DE ESOS MUERTOS VIVIENTES DE LAS LEYENDAS?— Pregunto con cierto temor.

Kōtetsu le miro con cierta diversión que no se reflejó en su entumecido rostro. Luego procedió a darle un buen puntapié al cadáver, demostrando que estaba tan inerte como el suelo de donde lo habían extraído.

¡¿Ves?! —pregunto luego de su rustica demostración—. ¡Creo que tiene más de muerto que de viviente!

Aquello parecía una locura, el arriesgar su vida por alguien que yacía muerto. Y pese a que estaba desenterrando aquel cuerpo, al Hakagurē mismo también se lo parecía. Pero le resultaba terrible el imaginar que una persona muriese allí, sola y sin los ritos fúnebres adecuados. En aquellos minutos pensaba que de ser él quien falleciese en aquel sitio, resultaría reconfortante que alguien tomase sus restos y los llevase a su pueblo para ser enterrado junto a su padre y compañeros caídos. Aquella idea le daba ánimos para seguir cavando pese a las duras condiciones.

El joven tomo el frio y femenino cuerpo entre sus brazos y procedió a arrojarlo sobre la parte trasera de su montura, agradeciendo que se trataba de alguien que en vida fue delgada y ligera. Sin perder un instante más, y forzando sus ya acalambradas piernas, subió a su reno y llamo a Keisuke:

¡Ahora sí, vámonos de aquí!

Se pusieron en marcha, dejándose llevar por aquellas criaturas que sabían manejarse dentro de la blanca tempestad. Puede que fuese por andar en contra del viento aullante, pero el camino de regreso se percibía más largo que el que utilizaron para llegar a la misteriosa planicie. El tiempo pasaba lenta y fríamente, y, de vez en cuando, el de ojos grises se giraba para asegurarse de que su carga fúnebre no se hubiese caído… y de que su compañero siguiese cerca. Así fue como de a poco fueron dejando atrás la tempestad, abandonando aquel velo blanco para quedar bajo la bendita luz del sol de mediodía, débil en fuerza pero grandiosa en virtud para sus cansados y entumecidos cuerpos.

A lo lejos se podía divisar aquella isla negra flotando serenamente en un mar de blanco bañado por la luz de un cielo infinitamente azul.
[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]
Responder


Mensajes en este tema
RE: La muerte es blanca y tiene los ojos azules - por Hanamura Kazuma - 26/09/2017, 15:18


This forum uses Lukasz Tkacz MyBB addons.