4/10/2017, 00:08
Juro se llevó una mano a la cabeza, aún en shock por la magnitud del golpe. Por unos momentos, todo giraba. Después, vio estrellitas volando a su alrededor. Tras unos segundos, su mente se estabilizó.
Había caído a la orilla del lago. No sangraba y estaba bien. Comprobó sus piernas. Afortunadamente, no se había roto nada, ni se había dislocado o torcido el tobillo. Estaba bien y podía estirarse a la perfección, aunque le dolía una barbaridad. Un enorme cardenal más tarde decoraría su rodilla.
En el transcurso de su comprobación, algo se le acercó. Juro se alarmó al instante: un perro de pelaje negro, que sostenía algo en su boca se aproximo a él. Con el morro, le acercó lo que parecía ser una pieza de conejo — húmedo. Juro pudo ver que el perro era tuerto, y que su único ojo tenía un color verde oliva.
— ¿Eh?
El perro se sentó sobre sus cuartos traseros, esperando algo. Tardó unos segundos en darse cuenta de lo que era. Con cuidado — y tratando de disimular un poco la incomodidad —, tomó aquella extraña pieza de comida.
— Gracias, chico — dijo, tratando de mostrar algo de alegría por el buen comportamiento del perro. Su dueño reposaba no muy lejos del lugar, devorando también la comida que el animal le daba —. Oh... Lo siento, no te había visto. Hola. Gracias por... la comida.
El chico tenía el pelo enmarañado, de un tono marron chocolate, y los ojos marrones verdosos. En sus mejillas había alguna clase de símbolo o pintura dibujado, similar a un remolino, que le recordó a la bandana de Uzushiogakure, que llevaba en el cuello. Si, curiosamente ese chico era un ninja, además. Y de otra aldea.
Había caído a la orilla del lago. No sangraba y estaba bien. Comprobó sus piernas. Afortunadamente, no se había roto nada, ni se había dislocado o torcido el tobillo. Estaba bien y podía estirarse a la perfección, aunque le dolía una barbaridad. Un enorme cardenal más tarde decoraría su rodilla.
En el transcurso de su comprobación, algo se le acercó. Juro se alarmó al instante: un perro de pelaje negro, que sostenía algo en su boca se aproximo a él. Con el morro, le acercó lo que parecía ser una pieza de conejo — húmedo. Juro pudo ver que el perro era tuerto, y que su único ojo tenía un color verde oliva.
— ¿Eh?
El perro se sentó sobre sus cuartos traseros, esperando algo. Tardó unos segundos en darse cuenta de lo que era. Con cuidado — y tratando de disimular un poco la incomodidad —, tomó aquella extraña pieza de comida.
— Gracias, chico — dijo, tratando de mostrar algo de alegría por el buen comportamiento del perro. Su dueño reposaba no muy lejos del lugar, devorando también la comida que el animal le daba —. Oh... Lo siento, no te había visto. Hola. Gracias por... la comida.
El chico tenía el pelo enmarañado, de un tono marron chocolate, y los ojos marrones verdosos. En sus mejillas había alguna clase de símbolo o pintura dibujado, similar a un remolino, que le recordó a la bandana de Uzushiogakure, que llevaba en el cuello. Si, curiosamente ese chico era un ninja, además. Y de otra aldea.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60