Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#1
Sucede que aquél día Daruu estuvo muy contento durante un período más bien corto de tiempo. Se había levantado feliz, sí, pero también hambriento, de modo que se había dirigido a un puesto de pizza callejero local en el que los precios tendían a la baja y la calidad obtenida a cambio tendía a la alta. Saludó por debajo de su kasa y refugiado de la lluvia por su capa al dueño del local: ya eran viejos conocidos, al fin y al cabo, no había mayor amante de la pizza en Oonindo que aquél joven con el cabello revuelto.

Y entonces, aconteció una desgracia. Cuando se dio la vuelta, y estaba dispuesto a darle el primer bocado al manjar de los dioses que sostenía entre sus dedos, unas garras oscuras, como la noche, se llevaron la porción y la elevaron hacia el cielo. Daruu dio un respingo, y siguió con la mirada a la sombra negra que le había arrebatado su premio al más vago de la semana.

—¡Eh, vuelve aquí! —dijo.

Lo que parecía ser un cuervo enorme le graznó con desprecio y se posó en una tubería cercana, todavía sujetando la pizza entre sus fauces su pico. Movió la cabeza hacia arriba y hacia abajo, y golpeó el trozo con furia contra la tubería, mojándolo y echándolo a perder.

—¡Eh!

El cuervo le miró con malicia, y como si pudiera medir su sufrimiento, esperó los segundos justos para que el pequeño, frágil y caprichoso corazón de Daruu se rompiese en mil pedazos como el vidrio de una botella. Después, abrió el pico y dejó que el trozo de pizza cayera sobre un charco.

El cuevo graznó y se dio a la fuga. Esa fue la primera vez que tuvo un problema con él.

Al cabo de una hora, Daruu estaba lamentándose en el banco de un parque, cerca de los canales. Cuál sería su sorpresa cuando el mismo cuervo bajase de una farola cercana e intentara quitarle también su kasa. Forcejeó con él unos instantes y al final se llevó un picotazo en la mano que le dolió horrores, pero consiguió conservar el sombrero. Daruu persiguió al pájaro de tubería en tubería, hasta que llegaron a una plaza apartada, en otro parque. El cuervo se posó encima de una papelera, y él encima de otro banco de madera, agachado. Se quedaron unos instantes mirándose fíjamente.

—¡Pero qué te he hecho yo a ti, hijo de puta! —gritó Daruu.

¡Ba-bawrk, baw, ba-bawrk! ¡BABABAWRK! —respondió el animal, agitando las alas y dando enérgicos saltos.
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.
Responder


Mensajes en este tema
Lo que el cuervo se llevó - por Amedama Daruu - 11/10/2017, 11:29


This forum uses Lukasz Tkacz MyBB addons.