14/10/2017, 23:11
—¡Pero que era obvio que no te iba a dar! —Le espetó aun enfadada.
Había lanzado el cocodrilo a diez metros, el alcance máximo de la técnica y para colmo este se movía en una trayectoria bastante directa, es difícil no poder esquivar uno de esos estando en óptimas condiciones y para colmo con tanta distancia de por medio. En cambio el clon…
Poco importaba si decía más, Datsue además había detonado un clon cuando se suponía que iban a evitar las explosiones, es decir, para algo hablaron de los sellos explosivos, ¿verdad?
Lo malo era que el chico tenía razón, aunque no sabía a ciencia cierta si era adecuado mojar las heridas en el agua salada del mar.
—Vale… En eso tienes razón —le respondió a regañadientes.
Estaba intentando tranquilizarse, pero todavía le molestaba la actitud del contrario. Le había explotado una bomba a distancia cero…
De cualquier manera, la kunoichi se dirigió a la orilla del mar, se arrodilló y comenzó a echarse algo de agua en el brazo más dañado. Tenía que aceptar que ardía demasiado y se le notaba en la cara la molestia que estaba sintiendo por aquello. Pero se lo tenía que aguantar.
Había lanzado el cocodrilo a diez metros, el alcance máximo de la técnica y para colmo este se movía en una trayectoria bastante directa, es difícil no poder esquivar uno de esos estando en óptimas condiciones y para colmo con tanta distancia de por medio. En cambio el clon…
Poco importaba si decía más, Datsue además había detonado un clon cuando se suponía que iban a evitar las explosiones, es decir, para algo hablaron de los sellos explosivos, ¿verdad?
Lo malo era que el chico tenía razón, aunque no sabía a ciencia cierta si era adecuado mojar las heridas en el agua salada del mar.
—Vale… En eso tienes razón —le respondió a regañadientes.
Estaba intentando tranquilizarse, pero todavía le molestaba la actitud del contrario. Le había explotado una bomba a distancia cero…
De cualquier manera, la kunoichi se dirigió a la orilla del mar, se arrodilló y comenzó a echarse algo de agua en el brazo más dañado. Tenía que aceptar que ardía demasiado y se le notaba en la cara la molestia que estaba sintiendo por aquello. Pero se lo tenía que aguantar.