22/10/2017, 17:44
—¿Que yo qué? —espetó aquel chico, indignado—. ¡Yo no le he robado nada! Me he levantado hace un rato y he salido de casa para comprar un trozo de pizza. Y entonces me lo ha quitado y me lleva un rato dando por saco.
—… Y claro, Yoru se tira todo el día viendo esas telenovelas basuras, como narices iba a él a sacar tiempo para regalarme joyas bonitas ¿acaso no quiere ligar conmigo? No le pone nada de empeño…
Mientras el chico que peleaba con él cuervo negaba indignadísimo haber robado ninguna joya y a su vez acusaba al cuervo de robarle la pizza, Kiara, el cuervo que viajaba conmigo, seguía con su pesadísimo monologo de diva del bosque. Normalmente y si no estaba Yoru intentando ligársela, se comportaba de forma tranquila y serena. Pero claro, si se daba una situación como aquella en la que podía intervenir era difícil hacerla callar.
—Kiara, necesito que pares un momento y me ayudes, ya le darás la paliza a Yoru cuando le veas, ahora necesito que me hagas un favor. — Yo necesitaba estar calmado en aquella situación, porque si no aquella situación podía escapárseme de las manos, como la pizza se le había escapado al chico aquel. —Tengo que hablarles a los dos a la vez, así que necesito que traduzcas al cuervo mientras hablo, por que no puedo hablar dos idiomas a la vez
—No necesito ser una genio para saber que no puedes hablar dos idiomas a la vez, así que está bien, te ayudare, pero luego me ayudas a convencer a Yoru de que me traiga joyas bonitas
En fina, algo era algo. Tenía que conformarme con aquello. Entre nosotros no existía una relación comandante-soldado, éramos una familia, como hermanos. Tal vez otra persona, en la misma situación no pensase como yo. Y aunque en las situaciones en las que la seriedad lo requería siempre hacían caso a mis órdenes, yo terminaba devolviéndoles el favor, como una deuda.
—En fin, calmaos los dos ¿vale? Vamos a solucionar todo esto pacíficamente —Fue lo primero que se me ocurrió, y mientras Kiara traducía todo al cuervo, pensé que tal vez alguno de ellos no quisiera entrar en razón. Al menos tenía que intentarlo. —A ver, ¿qué tal si os invito a ambos a comer, pizza si queréis, y comentamos el tema con más calma? Tal vez así podamos dar con quien sé que le ha robado las joyas al cuervo para que así deje de molestar a… bueno, no se tu nombre—Dije eso ultimo dirigiéndome al chico con la mirada.
—… Y claro, Yoru se tira todo el día viendo esas telenovelas basuras, como narices iba a él a sacar tiempo para regalarme joyas bonitas ¿acaso no quiere ligar conmigo? No le pone nada de empeño…
Mientras el chico que peleaba con él cuervo negaba indignadísimo haber robado ninguna joya y a su vez acusaba al cuervo de robarle la pizza, Kiara, el cuervo que viajaba conmigo, seguía con su pesadísimo monologo de diva del bosque. Normalmente y si no estaba Yoru intentando ligársela, se comportaba de forma tranquila y serena. Pero claro, si se daba una situación como aquella en la que podía intervenir era difícil hacerla callar.
—Kiara, necesito que pares un momento y me ayudes, ya le darás la paliza a Yoru cuando le veas, ahora necesito que me hagas un favor. — Yo necesitaba estar calmado en aquella situación, porque si no aquella situación podía escapárseme de las manos, como la pizza se le había escapado al chico aquel. —Tengo que hablarles a los dos a la vez, así que necesito que traduzcas al cuervo mientras hablo, por que no puedo hablar dos idiomas a la vez
—No necesito ser una genio para saber que no puedes hablar dos idiomas a la vez, así que está bien, te ayudare, pero luego me ayudas a convencer a Yoru de que me traiga joyas bonitas
En fina, algo era algo. Tenía que conformarme con aquello. Entre nosotros no existía una relación comandante-soldado, éramos una familia, como hermanos. Tal vez otra persona, en la misma situación no pensase como yo. Y aunque en las situaciones en las que la seriedad lo requería siempre hacían caso a mis órdenes, yo terminaba devolviéndoles el favor, como una deuda.
—En fin, calmaos los dos ¿vale? Vamos a solucionar todo esto pacíficamente —Fue lo primero que se me ocurrió, y mientras Kiara traducía todo al cuervo, pensé que tal vez alguno de ellos no quisiera entrar en razón. Al menos tenía que intentarlo. —A ver, ¿qué tal si os invito a ambos a comer, pizza si queréis, y comentamos el tema con más calma? Tal vez así podamos dar con quien sé que le ha robado las joyas al cuervo para que así deje de molestar a… bueno, no se tu nombre—Dije eso ultimo dirigiéndome al chico con la mirada.
