26/10/2017, 22:12
(Última modificación: 26/10/2017, 22:12 por Manase Mogura.)
Para lamento del consuelo de la inmortal pelirroja, entre aquellas pocas personas que circulaban en aquel momento por las lluviosas y cementadas calles de Amegakure se encontraba Manase Mogura, el recientemente ascendido a Chuunin.
Sus botas pateaban las gotas de lluvia que aun no caían para luego pisar el ya mojado y frio piso artifical. Un abrigo de cuero le protegía del frío de la estación, y solo del frío ya que de protegerlo de la lluvia se encargaba su clásico paraguas.
De esa manera se abría paso el joven médico de Amegakure en dirección a vaya uno a saber donde. Lo cierto es que aquel destino palideció en importancia cuando los ojos cafés del muchacho se posaron sobre ella.
«Watasashi Aiko.»
Sus pasos se detuvieron, tenía dos opciones en aquel instante. Por un lado podía seguir su camino e ignorar a la kunoichi, después de todo ella no le recordaba ya que en su último combate del torneo del Valle se había suicidado. Y por el otro lado podría hacer un nuevo intento por...
«...¿Por qué?»
¿Cuál era la motivación del joven médico que ahora movía sus pies en dirección a la joven muchacha? Quizás ni siquiera él estaba enterado.
Buenos días, Watasashi Aiko.
Dijo para luego realizar una ligera reverencia.
Sus botas pateaban las gotas de lluvia que aun no caían para luego pisar el ya mojado y frio piso artifical. Un abrigo de cuero le protegía del frío de la estación, y solo del frío ya que de protegerlo de la lluvia se encargaba su clásico paraguas.
De esa manera se abría paso el joven médico de Amegakure en dirección a vaya uno a saber donde. Lo cierto es que aquel destino palideció en importancia cuando los ojos cafés del muchacho se posaron sobre ella.
«Watasashi Aiko.»
Sus pasos se detuvieron, tenía dos opciones en aquel instante. Por un lado podía seguir su camino e ignorar a la kunoichi, después de todo ella no le recordaba ya que en su último combate del torneo del Valle se había suicidado. Y por el otro lado podría hacer un nuevo intento por...
«...¿Por qué?»
¿Cuál era la motivación del joven médico que ahora movía sus pies en dirección a la joven muchacha? Quizás ni siquiera él estaba enterado.
Buenos días, Watasashi Aiko.
Dijo para luego realizar una ligera reverencia.
Hablo - Pienso