13/11/2017, 00:24
La pelirroja se encontraba justo en mitad del campo de batalla. Sin comerlo ni beberlo, llegó a ser la princesa de un barrio llamado Bel Air. Bueno, no llegó a tanto... pero sí que se había convertido en la princesa que se halla encerrada en lo mas alto de la mas alta torre, bajo la vigilancia penitenciaria de dos dragones —a cada cual mas furioso— sin posibilidad de decir o hacer algo saliendo impune. No, no había modo de escapar de las dos espadas que se batían en duelo. Bien podía salir corriendo, o realizar un sunshin. Pero... ¿serviría de algo?
Uno atacaba al otro, y el otro respondía con palabras mas duras. Así pues, el que las recibía volvía a atacar, tensando mas el asunto. El chunin intentó zanjar el asunto con la amenaza de su rango, y ni con esas la discusión tuvo final. No señor. De nuevo, el pelirrojo arremetía con fuerza, insinuando que el otro sabía lamer bien las bragas o los calzoncillos de algún superior, pues había ganado el rango sin siquiera examinarse.
Era como el juego de la patata. Uno la iba pasando al otro, y éste la devolvía. A cada paso de uno a otro, la patata se iba hinchando, hasta que en algún momento terminaría explotando. Sin duda, no faltaría demasiado para tal acontecimiento, cualquiera podía darse cuenta a leguas.
—¡YA ESTÁ BIEN JODER! ¡ESTOY BUSCANDO UN POCO DE JODIDA PAZ! ¿¡QUIEREN IRSE CON SUS PELEITAS UN POCO MAS LEJOS, JODER!? ¡ME CAGO EN TODO YA! —vociferó, poniéndose en pié y mostrando un ceño la mar de fruncido. —¡AL FINAL OS DOY UNA PALIZA A AMBOS!
»¡ME DA IGUAL TU GALÓN, Y ME DA IGUAL TU... COLOR DE PELO! Amenazó a ambos, con toda delicadeza al no saber de qué tirar con el otro genin. Sin duda, una persona podía ser tranquila y tener paciencia, pero el jueguecito de esos dos... podía volver sano a un loco.
Uno atacaba al otro, y el otro respondía con palabras mas duras. Así pues, el que las recibía volvía a atacar, tensando mas el asunto. El chunin intentó zanjar el asunto con la amenaza de su rango, y ni con esas la discusión tuvo final. No señor. De nuevo, el pelirrojo arremetía con fuerza, insinuando que el otro sabía lamer bien las bragas o los calzoncillos de algún superior, pues había ganado el rango sin siquiera examinarse.
Era como el juego de la patata. Uno la iba pasando al otro, y éste la devolvía. A cada paso de uno a otro, la patata se iba hinchando, hasta que en algún momento terminaría explotando. Sin duda, no faltaría demasiado para tal acontecimiento, cualquiera podía darse cuenta a leguas.
—¡YA ESTÁ BIEN JODER! ¡ESTOY BUSCANDO UN POCO DE JODIDA PAZ! ¿¡QUIEREN IRSE CON SUS PELEITAS UN POCO MAS LEJOS, JODER!? ¡ME CAGO EN TODO YA! —vociferó, poniéndose en pié y mostrando un ceño la mar de fruncido. —¡AL FINAL OS DOY UNA PALIZA A AMBOS!
»¡ME DA IGUAL TU GALÓN, Y ME DA IGUAL TU... COLOR DE PELO! Amenazó a ambos, con toda delicadeza al no saber de qué tirar con el otro genin. Sin duda, una persona podía ser tranquila y tener paciencia, pero el jueguecito de esos dos... podía volver sano a un loco.
![[Imagen: 2UsPzKd.gif]](http://i.imgur.com/2UsPzKd.gif)
