24/11/2017, 22:21
Keisuke, consciente, o guiado por el gesto de la pelirroja, también se encajó en un cruce de brazos. Ante la negativa de la chica, éste pareció comprender en gran medida la situación, así que aprovechó para admitir que realmente no sabía cómo abordar el asunto por ese mismo motivo. Era obvio, ni él ni nadie sabría cómo habría que proceder. Suerte habían tenido de que la chica no explotase como un volcán... tan solo les había detenido la peleita a base de gritos.
Frente a la revelación de información que le hizo la chica —el sacrificio— para conseguir lo que todos anhelaban, éste sentenció que para él ya no había remedio, pues no tenía familia. Sin embargo, no tardó en asumir que no sabía lo que sería perder a alguien tan cercano. No cabía duda, sonaba raro. ¿Acaso no había perdido a sus familiares para quedar sin familia?
«O puede que simplemente quedase huérfano desde muy pequeño... ¿no?»
Ante todo, volvió a insistir en que al menos quería ayudarla en pos de que solucionase su problema con la memoria. Sin embargo, ésto era algo que seguramente estaba lejos de su alcance. No por nada, si no porque de ser posible tratarlo, ya haría tiempo que habría descubierto la solución.
¿No?
Había vivido mil y una aventuras, y siempre con esa espada apuntando hacia su cabeza. Era imposible que no hubiese buscado en alguna de esas aventuras una cura para su punto débil. Todo superhéroe tiene uno, pero tienen maneras de afrontarlo.
—Bueno... a nadie le gustaría mas que a mi encontrar una solución a eso, pero aún no he encontrado la manera... y no será por no haberlo intentado.
Keisuke instó que sentía mucho haberla molestado, e incluso se disculpó por la incomodidad. Antes de intentar despedirse, soltó un último retazo de información bastante curiosa. Al parecer la chica jamás había sido de revelar que era inmortal a nadie, y eso era a lo que ella estaba acostumbrada, pero al llegar al torneo sus miramientos habían sido escasos por no decir nulos. Buscaba dar a conocer su secreto a todo el mundo, aunque afirmaba que él no sabía el porqué.
Unos orbes de distinto color aparecieron en una fugaz imagen en su cabeza. Un tipo de mirada inquietante, con un tatuaje sobre uno de los orbes, y pelo color ceniza. Con una pintoresca sonrisa, que claramente recalcaba una señal de peligro, y ante todo penumbra...
—Creo que sé por quién, pero no el porqué... tan solo tengo imágenes sueltas de algo que debió ser muy importante, tanto como para no poder olvidarlo del todo... —confesó la chica mientras se llevaba la diestra al mentón. —¿No dije nada especialmente relevante? Algo como un nombre, un lugar, o un apellido... no sé... algo.
Aunque el comienzo no había sido del todo cómodo, necesitaba recabar algo de información... lo que fuese. Aunque fuese poco o insignificante, todo aquello que pudiese averiguar sería de valor. Como dicen, menos da una piedra.
Frente a la revelación de información que le hizo la chica —el sacrificio— para conseguir lo que todos anhelaban, éste sentenció que para él ya no había remedio, pues no tenía familia. Sin embargo, no tardó en asumir que no sabía lo que sería perder a alguien tan cercano. No cabía duda, sonaba raro. ¿Acaso no había perdido a sus familiares para quedar sin familia?
«O puede que simplemente quedase huérfano desde muy pequeño... ¿no?»
Ante todo, volvió a insistir en que al menos quería ayudarla en pos de que solucionase su problema con la memoria. Sin embargo, ésto era algo que seguramente estaba lejos de su alcance. No por nada, si no porque de ser posible tratarlo, ya haría tiempo que habría descubierto la solución.
¿No?
Había vivido mil y una aventuras, y siempre con esa espada apuntando hacia su cabeza. Era imposible que no hubiese buscado en alguna de esas aventuras una cura para su punto débil. Todo superhéroe tiene uno, pero tienen maneras de afrontarlo.
—Bueno... a nadie le gustaría mas que a mi encontrar una solución a eso, pero aún no he encontrado la manera... y no será por no haberlo intentado.
Keisuke instó que sentía mucho haberla molestado, e incluso se disculpó por la incomodidad. Antes de intentar despedirse, soltó un último retazo de información bastante curiosa. Al parecer la chica jamás había sido de revelar que era inmortal a nadie, y eso era a lo que ella estaba acostumbrada, pero al llegar al torneo sus miramientos habían sido escasos por no decir nulos. Buscaba dar a conocer su secreto a todo el mundo, aunque afirmaba que él no sabía el porqué.
Unos orbes de distinto color aparecieron en una fugaz imagen en su cabeza. Un tipo de mirada inquietante, con un tatuaje sobre uno de los orbes, y pelo color ceniza. Con una pintoresca sonrisa, que claramente recalcaba una señal de peligro, y ante todo penumbra...
—Creo que sé por quién, pero no el porqué... tan solo tengo imágenes sueltas de algo que debió ser muy importante, tanto como para no poder olvidarlo del todo... —confesó la chica mientras se llevaba la diestra al mentón. —¿No dije nada especialmente relevante? Algo como un nombre, un lugar, o un apellido... no sé... algo.
Aunque el comienzo no había sido del todo cómodo, necesitaba recabar algo de información... lo que fuese. Aunque fuese poco o insignificante, todo aquello que pudiese averiguar sería de valor. Como dicen, menos da una piedra.
![[Imagen: 2UsPzKd.gif]](http://i.imgur.com/2UsPzKd.gif)