Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#29
Reiji y Mirogata, separados por tan sólo un par de mesas, aguardaron pacientes. Reiji podía ver que el sous había mantenido la compostura y que, a pesar de todo, no lucía demasiado nervioso. Eso, claro, hasta que divisó al cruce de la esquina, que una mujer se acercaba.

Era hermosa, aunque de una belleza no de las usuales. No era rubia, ni extremadamente esbelta, o con grandes atributos; por el contrario, era una mujer elegante, de buen rostro y delgada. Su cabellera era frondosa, en rulos, que le caían como serpentina a lo largo y ancho de su espalda.

Naoki tomó asiento frente a Mirogata, sólo después de darle un beso en la mejilla.

—Uff, querido, ¡si te cuento! —dijo, con cotidianidad en su tono de voz—. hoy en el trabajo...

y comenzó a hablar del curro, y de cómo había perdido, a según, una enorme cantidad de flores rojas que por alguna razón se habían marchitado durante la noche. Luego de ponerse al día —durante ese tiempo, Mirogata calló como un buen hombre y escuchó los acontecimientos del día a día de su pareja—, volvió a inquirir algo.

—En fin, no te quiero aburrir más. Y a ti, ¿cómo te fue en el trabajo?

Mirogata sonrió, y la vio a los ojos. Cuando iba a responder, uno de los mesoneros llegó para servir un par de entradas. Aquel tiempo fuera, sin embargo, le tendría que servir a Reiji para meditar, hasta ese entonces, el encuentro. ¿Qué podía decir Karasukage Reiji, a priori, de el encuentro?
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Mensajes en este tema
[Misión de Rango D] La medicina no se paga sola... - por Mikazuki - 9/09/2017, 20:27
RE: [Misión de Rango D] La medicina no se paga sola... - por Amekoro Yui - 30/11/2017, 01:46


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